| 10/5/2013 11:24:00 AM

Para oírte mejor

Los conciertos privados de grandes estrellas para amenizar bodas, bautizos o cumpleaños están de moda entre los magnates. Una danza de millones.

Quien vive en grande celebra en grande. Esta parece ser la máxima de los nuevos millonarios, cuyo gusto por los conciertos privados con las estrellas de moda en el mundo del espectáculo está desatando una verdadera fiebre.

Billonarios de Rusia, Asia y África son los que mueven por estos días la registradora de las estrellas de la música y se están convirtiendo en sus grandes patrocinadores. Por eso, cada vez que quieren presumir con su fortuna, contratan a los cantantes más famosos o de moda para amenizar bodas, bautizos o cumpleaños.

El derroche no solo tiene que ver con las astronómicas cifras que pagan sino también con los escenarios que utilizan para estas celebraciones. Pocos escatiman en gastos a la hora de demostrar su poderío económico.

El costo no es problema: la tarifa de los cantantes más famosos supera casi siempre el millón de dólares y nadie regatea. Los escenarios solo provocan la envidia de los demás mortales: normalmente son hoteles de lujo, yates o mansiones que tienen su propia sala de conciertos.

Esto permite que los invitados queden ‘descrestados’ luego de cada celebración, y que más de un magnate decida antojarse de un espectáculo similar, eso sí, tratando de impactar más que el anterior.
Sin embargo, no siempre este derroche es bien recibido. Algunos seguidores de las estrellas del espectáculo cuestionan que reciban cheques de personajes cuyas fortunas provienen de un opaco pasado o de negocios raros. También hay quienes reprochan la incoherencia de estrellas que promueven causas humanitarias y terminan al servicio de dictadores o represores. Y no faltan quienes cuestionan los onerosos gastos en países donde la pobreza abunda y los millonarios poco hacen por mejorar las condiciones de vida de sus coterráneos.

Pero, más allá de los cuestionamientos y las paradojas que pueda suscitar, lo cierto es que el aumento en el número de nuevos millonarios en países emergentes ha puesto de moda la contratación de estrellas del espectáculo en conciertos privados. Una tendencia imparable.


Rihanna y Chris Brown
US$10 millones

Estos dos populares cantantes, que hasta hace unos años fueron pareja, recibieron este monto el año 2013 en Costa de Marfil –uno de los países más pobres de África– luego de ofrecer un concierto privado la noche del 31 de diciembre a un magnate africano y su pequeño grupo de invitados con quienes celebró el fin de año.


Kanye West
US$3 millones

El famoso rapero, esposo de la modelo Kim Kardashian, obtuvo la jugosa cifra el 31 de agosto pasado por cantar en el Tulip Hotel de Kazajistán, durante la boda de Aysultan Nazarbayev, nieto del presidente Nursultan Nazarbayev –en el poder desde 1990- con Alima Boranbayeva, heredera de un magnate de la energía.


Lady Gaga
US$2,8 millones

Román Abramovich, el magante ruso dueño del equipo de fútbol inglés Chelsea, pagó a la cantante estadounidense Lady Gaga por un concierto privado de 90 minutos que dará en las próximas semanas a bordo de uno de sus yates. El ruso celebrará así el cumpleaños de su esposa, la modelo Dasha Zurkova, una ferviente seguidora de Lady Gaga.

Paul McCartney
US$1 millón

El 17 de noviembre de 2012 el cantante británico asistió a la celebración de los 70 años del magnate financiero estadounidense David Bondeman. La presentación la hizo ante 150 personas que se reunieron en un hotel de Las Vegas. En la celebración de sus 60 años, Bondeman había contratado a los Rolling Stones.

Jennifer López
US$1 millón

El 29 de junio la cantante de origen latino fue contratada para cantar tres canciones, incluido el ‘Feliz cumpleaños’ para el presidente y dictador de Turmekistan, Gourbangouly Berdymoukhamedo, acusado de torturas y persecución a defensores de derechos humanos. El año pasado cobró U$1 millón por cantar en la boda de la hija del millonario del acero y el carbón Serhiy Taruta.

Sting
US$1 millón

Un concierto privado de 40 minutos ofreció el 18 de agosto de 2012 el cantante para celebrar el cumpleaños 30 de Irina Viner, la esposa del magnate ruso Alisher Usmanov. A este concierto privado, que se realizó en la isla de Cerdeña, asistieron entre otros el ex primer Ministro italiano Silvio Berlusconi y el presidente de Rusia, Vladimir Putin.
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