En cuestiones de lujo, no solo los mejores perfumes vienen en envases pequeños. Para los fanáticos de la británica Mini, el aforismo se debería aplicar a esta marca de vehículos.
Desde hace más de cinco décadas, los modelos Mini de alta gama y bajo tamaño, diseñados por Alec Issigonis para British Motor Company (BMC), se han convertido en un referente de la cultura pop y en artículo de colección de ricos y famosos. Estrellas como Madonna, Paul McCartney, y Rowan Atkinson (Mr. Bean), o magnates como el fallecido fundador de Ferrari, Enzo Ferrari, hacen parte de los seguidores de esta marca, que está dentro de las flotas de vehículos de estos millonarios.
El culto ha llevado a que cada dos años se realice un encuentro mundial de propietarios, conocido como el Mini United, el más reciente a mediados de mayo, en Le Castellet, sur de Francia, con más de 50.000 asistentes que hacen parte de al menos 200 clubes.
El poder de los Mini quedó demostrado en los Juegos Olímpicos de Londres, cuando uno de sus modelos hizo parte del espectáculo de inauguración –en 2001 la marca pasó a manos de la alemana BMW–. En las competencias, el show se lo robó un modelo a escala del Mini, de 25 centímetros de alto y 55 de largo, que transportaba jabalinas, martillos, discos o balas. Su tamaño, sin embargo, no es sinónimo de economía. AEn Colombia los modelos 2013 arrancan en $68 millones, y llegan a $125 millones. Un lujo que cuesta.