| 2/8/2015 2:30:00 PM

El “like” de Zuckerberg

El poder es cada vez más frágil y transitorio y está cambiando de manos. ¿Qué pasa con este tema, que tanta importancia tiene en todos los ámbitos? Moisés Naím lo analiza.

En las últimas semanas el libro El fin del poder, del economista, escritor y columnista venezolano Moisés Naím, se ha convertido en uno de los más buscados. Y no solo en la web (Amazon). También en algunas tiendas de países como Venezuela y Estados Unidos está agotado.

El impulso en ventas se lo dio Mark Zuckerberg, fundador y presidente de Facebook, luego de recomendarlo como la primera obra para discutir en el club de lectura “A year of book”, que acaba de crear en Facebook, y que selecciona un libro cada dos semanas para ser analizado entre más de 400.000 lectores.

En la obra –que le valió al escritor ingresar en 2014 al ranking de los 100 líderes del pensamiento global, elaborado por el Gottlieb Duttweiler Institute de Suiza– Naím trata de explicar los fenómenos alrededor del nuevo orden mundial.

La obra valora, por ejemplo, cómo a medida que pierden poder las grandes organizaciones y los líderes que por décadas han sido reconocidos como tales, otros grupos aparecen y ganan dominio de forma simultánea. Así, describe la lucha entre los grandes actores que durante mucho tiempo fueron dominantes y los nuevos micropoderes que comienzan a destacarse en los diferentes ámbitos de la sociedad: económico, social, político y, el más importante, el humano.

Pero el análisis va más allá. El autor explica cómo estas nuevas fuerzas, además de acabar con monopolios o tumbar poderes, también pueden generar caos y propiciar situaciones complejas para las cuales el mundo no está preparado.

En este sentido, la degradación del poder crea un terreno propicio para la proliferación de grupos criminales, terroristas y otros que atentan contra la seguridad ciudadana y, en algunos casos, incluso afectan la estabilidad internacional.

En su análisis, Naím señala que mientras los Estados, las organizaciones empresariales, los movimientos sociales, las clases políticas, las instituciones y los líderes individuales rivalizan por el poder –como han hecho siempre–, el poder en sí mismo, aquel que tanto desean obtener y conservar, se vuelve cada vez más frágil, débil y transitorio.

Las ventajas y desventajas de este nuevo escenario al que se enfrenta el mundo y que implica el decaimiento del poder también son analizadas. Particularmente, en el tema político plantea que esta situación ha llevado a que haya más países bajo sistemas democráticos y se vislumbra la posibilidad de que otros Estados que tienen regímenes autoritarios, como el caso de China, Arabia Saudita, Corea del Norte y Cuba, puedan en algún momento transitar esa misma senda.

En el caso de los negocios, plantea que nuevas empresas que surgen desde los países en desarrollo podrán competir e imponerse en el mercado internacional y aprovechar nuevos nichos de mercado, como lo han hecho en el pasado las grandes multinacionales.

Sin embargo, tiene claro que las desventajas son mayores. Este nuevo orden mundial, según Naím, pone en evidencia la incapacidad de los gobiernos de tomar decisiones de manera efectiva y oportuna para solucionar los problemas de sus respectivos países; la lentitud de las grandes potencias para adoptar las medidas que permitan hacerles frente a problemas en la esfera internacional y la proliferación de actividades criminales o terroristas como el caso de Al Qaeda y las bandas de narcotráfico, por citar dos ejemplos.

Naím –quien fuera director ejecutivo del Banco Mundial y ministro de Fomento de Venezuela– también analiza el papel que juegan las redes sociales en un mundo democrático.

A su juicio, son herramientas que profundizan el debate, ya que existe un constante cuestionamiento a las decisiones tomadas desde las altas esferas de poder.

Sin embargo, aclara que para que internet pueda tener sus efectos sobre los procesos políticos y sociales se requieren otras condiciones que están relacionadas con las transformaciones demográficas y económicas, los valores y las normas sociales, contradiciendo aquellas opiniones que apuntan a señalar que son precisamente estas nuevas tecnologías las que han motivado dichos cambios.

Así las cosas, en su obra el economista venezolano pone al descubierto una nueva realidad que, sin duda, impactará de forma directa a las futuras generaciones.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?