| 10/28/2015 7:00:00 PM

La guía del nobel de economía para escapar de la pobreza

El más reciente libro del nuevo nobel de economía tiene más de una lección sobre cómo luchar contra la pobreza.

Las historias del cine pueden dejar grandes lecciones a los economistas. Eso fue lo que le ocurrió al galardonado Premio Nobel de Economía, Angus Deaton, quien se inspiró en el séptimo arte para publicar su libro The Great Escape: health, wealth, and the origins of inequality, el más reciente de su producción intelectual.

La obra le valió el reconocimiento de propios y extraños por su profundo análisis sobre la desigualdad y la pobreza, tras utilizar una metáfora que surgió de la película El gran escape, de Steve McQueen.

El filme cuenta la historia de un grupo de prisioneros confinados en los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y su lucha por escapar hacia la libertad, objetivo que solo alcanzaron unos 200 de ellos. A partir de esta historia, Deaton muestra cómo en la pirámide social ocurre una situación similar, pues son muy pocos los que logran escapar de la pobreza.

El experto en desarrollo económico y profesor de la Universidad de Princeton hace en su libro un análisis detallado de cómo ha cambiado la historia económica del mundo, cuál ha sido el progreso registrado en los últimos 250 años, y da una mirada en profundidad a los patrones históricos y actuales de temas como la salud y la riqueza de las naciones.

Particularmente en el tema de la salud destaca los avances científicos y las innovaciones alcanzadas por la humanidad para la producción de antibióticos, control de plagas, vacunas, y manejo de agua limpia, entre otros, pero no tiene inconveniente en criticar problemáticas que persisten como las hambrunas desastrosas que se registran aún en muchos lugares del planeta, o la epidemia del VIH / Sida, que avanza sin mayor control ni remedio.

El libro, que puede verse como una buena guía para abordar los temas clave para lograr el bienestar de las naciones, hace un análisis de la evolución económica que ha tenido Estados Unidos y de cómo este proceso es cada vez más lento y, peor aún, se da con mayor desigualdad.

Deaton reitera en su obra una de las preocupaciones que lo acechan desde hace varios años: la desigualdad de ingresos que vive la sociedad estadounidense y que, en su opinión, puede traducirse en una desigualdad política que podría poner en jaque al país.

“Si los muy ricos usan su riqueza para influir el proceso político, entonces el resto de nosotros sufrirá. Ese es el peligro.
La gente que goza de buena salud no va a socavar la salud de aquellos que no la tienen. Pero los súper ricos pueden someter el proceso político a su beneficio y perjudicarnos al resto de nosotros. Los estudios muestran que los políticos responden mucho más a los constituyentes ricos que a los pobres”, ha señalado el Premio Nobel.

También analiza cómo el crecimiento registrado en India y China ha mejorado la vida de más de mil millones de personas y cómo a medida que la primera nación se volvió más rica y su línea de pobreza fue menor, logró salir del grupo de los 15 países más pobres, mientras que la línea de pobreza de este grupo de naciones se incrementó. A raíz de esto, la prosperidad de esa nación asiática mejoró mientras el resto del mundo se empobreció más.

En El gran escape, que fue lanzado hace un par de semanas en español, Deaton cuenta los más importantes episodios del progreso humano a lo largo de la historia, que el autor los denomina precisamente “los grandes escapes”.

En concepto de este profesor de microeconomía, las dimensiones más obvias son los escapes de la destitución material, de la mala salud y de la muerte prematura, que cita como sus ejemplos; aun así, son muchos más los que habría para mencionar.

Critica que la ayuda internacional para el desarrollo de la humanidad y para el logro del bienestar no ha sido eficaz e, incluso, en algunas oportunidades ha sido perjudicial.


Ante esta situación, sugiere por ejemplo la necesidad de reformar los incentivos otorgados a las compañías farmacéuticas y el levantamiento de las restricciones al comercio, condiciones que permitirán a los países en desarrollo lograr su propio “Great Escape”.

Es claro que este economista seguirá sugiriendo fórmulas que, además de mejorar la salud en el planeta, ayuden a que más personas escapen de la desigualdad y la pobreza; aquello que muchos no lograron en la película de Steve McQueen.
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