| 9/4/2013 6:00:00 PM

Lo bueno del caos

Las personas que mantienen su escritorio desordenado pueden dar la impresión de ser perezosos o descuidados. Pero un estudio acaba de demostrar que son más creativos e innovadores.

El archivo fotográfico de la revista Life, disponible en los servidores de Google, tiene varias imágenes de Albert Einstein con las que muchos han intentado explicar su genialidad. Una de ellas es la de su escritorio, que quedó retratado con pilas de papeles, sobres y fórmulas a medio escribir, revistas viejas, ceniceros y bolígrafos perdidos, entre muchas otras cosas.

Ese desorden de Einstein es uno de los argumentos que recientemente han utilizado los sicólogos para asegurar que es mejor trabajar en un escritorio desorganizado que en uno pulcro y ordenado.  Al menos cuando lo que se busca es creatividad, desarrollo de nuevos productos o soluciones a problemas.

Un estudio encabezado por la psicóloga Kathleen Vohs, de la Universidad de Minnesota, publicado por la revista Psychological Science, sostiene que estar rodeado por el desorden puede promover el pensamiento creativo y estimular nuevas ideas, mientras que un escritorio limpio ayuda a enfocarse y a tener unas conductas más sanas.

Por este motivo, la recomendación es tener un escritorio desordenado al principio de un proyecto y uno limpio al final. La idea es que, a medida que se avanza en el trabajo, se sale del caos (desorden) y se puede completar la labor de forma más eficiente, sin distracciones.

Para llegar a esta conclusión, Vohs realizó un experimento con trabajadores que tenían escritorios ordenados y desordenados. Tras llenar unos formularios y unas pruebas de comportamiento, los primeros mostraron una marcada tendencia a donar más a la caridad, elegían refrigerios saludables y tomaban mejores decisiones en comparación con sus compañeros desordenados. “Estar en un entorno limpio y organizando, parece animar a la gente a hacer lo que se espera de ellos”, explicó Vohs a Psychological Science.

En lo que respecta a las personas con escritorio desordenado, mostraron mejores resultados en las pruebas en las que se les pidió a los participantes buscar nuevas formas de usar una pelota de ping-pong. “Los ambientes desordenados estimulan la creatividad, lo que tiene amplia importancia para la cultura, los negocios y las artes”, dijeron los investigadores.

Pese a las bondades que se le atribuyen al desorden, la principal conclusión de este estudio es que el entorno pulcro o el desorganizado tienen beneficios distintos dependiendo de dónde se trabaje. Los defensores del orden afirman que este genera mejoras medibles, así que funciona en departamentos como contabilidad o finanzas. Por el contrario, el desorden debería ser más apto en las áreas de mercadeo o diseño.

Sea como sea, si solo se tiene como referencia a los premios Nobel, que prefieren los ambientes desarreglados, vale la pena recordar una frase atribuida a Einstein: “Si un escritorio abarrotado es síntoma de una mente abarrotada, entonces ¿qué debemos pensar de uno vacío?.
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