| 10/6/2013 5:55:00 PM

De sabático

Cada vez más empresas en Colombia permiten que sus altos ejecutivos tomen recesos largos, especialmente para estudiar y descansar.

En un mundo laboral tan competitivo como el actual, en donde incluso las licencias de maternidad complican el ritmo de trabajo, pensar que una persona se vaya por un periodo superior al de las vacaciones suena a imposible metafísico. Mucho más si este tiempo se requiere para pasear o reflexionar.

Pero esto es justamente lo que se busca con las llamadas pausas sabáticas, que poco a poco se vienen aplicando en el país. Aunque la idea de tomar un año completo suena difícil, dado que no solo se requiere el permiso de la empresa, sino también buen ahorro, lo que se impone son periodos más cortos –tres meses o menos–, en los que altos ejecutivos dejan de lado sus labores para ir a estudiar o reforzar sus conocimientos de otro idioma.

“Las empresas son muy dinámicas y cuando alguien se ‘desconecta’ por más de tres meses ‘se queda’ de lo que pasa en la compañía y en el mercado. Además, si un ejecutivo se ausenta tanto tiempo, la organización aprende a vivir sin el personaje; lo anterior, sin contar con las ‘aves de rapiña’ que existen dentro de las empresas y que ven estos casos como una excelente oportunidad para desplazar al susodicho”, explica Hernando Holguín, presidente de Eximium International. No obstante, aclara que la pelea por retener talento es cada vez mayor y, por eso, lo que se está usando en estos casos es dar licencias para educación.

Las multinacionales ya arrancaron con esta cultura en el país y, por la globalización, cada vez más empresas colombianas están otorgándolas. Eleonora Cajiao, Client Patner de Korn Ferry en Colombia, sostiene que incluso muchas de esas licencias educativas son remuneradas, pero no son una gabela que se negocia dentro del paquete de beneficios al ingresar a una compañía, pues obtener ese permiso no solo depende del desempeño sino también de si el ejecutivo es aceptado por la universidad en la que desea estudiar.

“Hoy estamos en la onda del salario emocional, en la que los incentivos no son solo monetarios, sino que se buscan otros beneficios como horarios flexibles, trabajar desde la casa, valeras para gimnasios o tarjetas de descuentos en compras y, en ese orden de ideas, las licencias para ir a estudiar fuera del país se convierten en un gana-gana para el empleado y para la empresa”, explica Cajiao.
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