| 9/30/2015 7:00:00 AM

A propósito de los nuevos billetes, ¿conoce la historia del papel moneda?

Mientras el Banco de la República anuncia una nueva colección de billetes, Danilo Parra, amante de la notafilia, acaba de publicar un libro sobre el tema.

Así como hace un par de siglos un grupo de científicos liderados por José Celestino Mutis realizó un inventario de la naturaleza en el Virreinato de la Nueva Granada –que permitió clasificar cerca de 27.000 especies de animales y plantas– hoy Danilo Parra, un oficial retirado de la Policía Nacional, está divulgando el producto de 10 años ininterrumpidos de investigación y más de 30 de afición: el papel moneda en Colombia.

Su esfuerzo lo llevó a sumergirse varios meses en los archivos de la Biblioteca Nacional, el Archivo General de la Nación, la Casa de la Moneda y una innumerable lista de colecciones privadas de bancos y amantes de la notafilia –los que se dedican a estudiar y coleccionar billetes y papel moneda en general–. A todos les pidió el mismo favor: escanear las imágenes del pedazo de historia que conservaban, mientras escudriñaba la historia de cada papel moneda.

El resultado del esfuerzo se presenta en el libro: Compendio histórico del papel moneda en Colombia, un texto de 1.088 páginas que incluye 3.711 imágenes y pesa 5,6 kilogramos. El texto inicia el recorrido de historia, valor, colores y formas, justo cuando la expedición de Mutis estaba cerca a su fin; en 1812.

En este proceso se recolectaron 33.500 imágenes de billetes, títulos de deuda, cédulas hipotecarias y pagarés de instituciones y coleccionistas que quisieron aportar al ejercicio.

La razón por la que el autor decidió embarcarse en esta aventura es simple: “Colombia necesitaba contar con una estructura ordenada de los billetes que habían sido impresos en el país antes de la creación del Banco de la República, así como de otros títulos de valor hasta 1950”, asegura Parra.

Ya existían varias recopilaciones de billetes desde 1923, porque las emisiones del Banco de la República se caracterizaban, por lo general, por el orden y la claridad en la información. Antes de la creación del Emisor había retazos de historias viejas no catalogadas; como la de los juglares de la Europa medieval.

Asimismo, era imperioso contar con una clasificación que les permitiera a coleccionistas avezados y neófitos tener una valoración del papel moneda que tenían guardado en sus casas y establecer una unidad y listado detallado del numerario colombiano. Por eso, la clasificación de Danilo Parra va acompañada del valor en dólares de cada especie, en función de su estado de conservación.

Según Parra, la pasión por la notafilia, culpable del desarrollo del Compendio, surgió por una afortunada discusión de hace más de 30 años. Un día llegó con unos tragos de más a la casa, y su padre, santandereano de pura cepa, luego de amonestarlo fuertemente le transmitió un gusto que, además de ser una alternativa de ahorro, pudiera convertirse en un pasatiempo sano. Le dijo: “mijo, tome estos siete billetes que tengo desde hace 40 años y métase en este tema”. Allí empezó su deseo por aprender de la historia a través de lo que estaba representado en los títulos de valor del país.

Hechos curiosos como la presencia de Rafael Núñez y Rafael Reyes en los billetes de los bancos Nacional y Central, respectivamente, cuando todavía eran presidentes en ejercicio, impensable en la actualidad, eran algo normal en épocas en las que era necesario que el público creyera en el numerario.

Por esa razón, cuando los bancos comerciales iban a imprimir dinero debían pensar en imágenes que generaran confianza y cercanía. Es así como, por ejemplo, el Banco de Bosconia utilizó imágenes de San Juan Bosco. Del mismo modo, empresarios como Esteban Márquez, quien fuera accionista mayoritario del Banco de Barranquilla, puso su imagen en el Banco Márquez como señal del respaldo personal a esta empresa.

Otras peculiaridades de la historia se encuentran en los billetes de manumisión –los que les dieron la libertad a los esclavos en el Siglo XIX–, o en los bonos de deuda de los departamentos y municipios en la década de los veinte del siglo pasado.

Son muchos los acontecimientos detrás de cada figura y de cada escudo. Por eso, quien se siente a pasar las páginas del Compendio que con estoicismo elaboró Parra, repasará en imágenes la historia de Colombia.
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