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Madonna y Guy Ritchie. Después de ocho años de matrimonio, la cantante tuvo que darle a su ex entre US$76 millones y US$92 millones, lo que equivale a la quinta parte de su fortuna, estimada en US$500 millones.

| 3/20/2013 6:00:00 PM

Capital de los divorcios

Londres atrae a las parejas que buscan ‘partir cobijas’ porque sus leyes favorecen al cónyuge con menos dinero. Cada vez más multimillonarios resuelven allí sus diferencias.

En medio de la crisis, los divorcios se están convirtiendo en una oportunidad de negocio para algunas ciudades. Por eso el alcalde de Londres, Boris Johnson, tratando de atraer nuevas inversiones, no dudó en hacer recientemente un llamado a las esposas de magnates y oligarcas del mundo para que, cuando quieran ‘exprimirlos’ en un proceso de separación, no lo piensen dos veces y se vayan a su ciudad.

Sus palabras no generaron polémica. Por el contrario, fueron bien recibidas, pues las poderosas firmas de abogados londinenses no quieren perder su liderazgo como capital de los divorcios de los multimillonarios, podio que está amenazado por Hong Kong.

La capital del Reino Unido ha logrado desarrollar una completa industria del ‘turismo del divorcio’, pues las parejas deben radicar allí sus uniones y vivir al menos un año en Londres, con la esperanza de poder beneficiarse de un régimen legal que tiende a ser más generoso que el estadounidense –o el del resto de Europa– frente al cónyuge con menos dinero, por lo general las mujeres y, en especial, aquellas que abandonaron sus carreras para dedicarse a la vida familiar.

Con ese argumento, un banquero británico tuvo que entregarle a una enfermera tailandesa la mitad de su fortuna, de US$33 millones, pese a que su matrimonio duró apenas dos años y medio.

Pero la fama como capital de divorcios no se la ganó Londres con casos como los de la enfermera, sino con el de la alemana Katrin Radmacher, heredera de una fortuna de US$160 millones, quien en 1998 firmó un contrato prenupcial al casarse con un francés que no era rico. Cuando llegó el divorcio, él le exigía US$9,6 millones y, si bien la justicia lo apoyó en un principio, se surtieron todas las instancias hasta que vio su manutención reducida a US$1,6 millones.

Así, desde 2003 los divorcios de extranjeros millonarios son cada vez más comunes en Londres, al punto que hoy una de cada seis separaciones incluye una persona nacida en otro país. El costo promedio de cada divorcio es de US$2.000 por persona y, aunque en Hong Kong es más barato, el carácter cosmopolita y de civilidad londinense le sigue ganando la carrera a la ciudad asiática.
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