Una mirada desde afuera

| 11/24/2000 12:00:00 AM

Una mirada desde afuera

El tema de los spreads o prima de los bonos colombianos sobre los del Tesoro de Estados Unidos dejó de ser noticia hace días. Sin embargo, la percepción de riesgo sobre Colombia ha seguido deteriorándose en los últimos meses.



En primer lugar, los spreads de Colombia están a punto de superar los niveles históricamente altos de abril durante la crisis política. La razón es simplemente el creciente escepticismo y la falta de confianza de los mercados externos en Colombia y en la capacidad y/o la voluntad del gobierno para hacer la tarea. Para estos mercados, el año se está acabando y las mil y una promesas que reiteradamente ha hecho el gobierno se quedaron en eso, una vez más, en simples promesas. Con la diferencia de que ahora ronda el tema de la emisión como solución a la crisis fiscal, que en el sentir de Wall Street podría ser el punto de no regreso.



En segundo lugar, parecía que con el hecho de que el país hubiera perdido la calificación grado de inversión ya se había tocado fondo y que las cosas no tendrían por qué empeorar. Lo cierto es que de las 13 revisiones que hicieron las calificadoras de riesgo en este año, solo una, la de Colombia, fue revisada hacia abajo. El resto se quedaron igual o fueron mejoradas. ¿Qué estamos esperando para ponernos a tono con los mercados?





Hacia una nueva política cafetera

Café, en busca de soluciones




El precio internacional del café está en US$0,73 por libra, lo cual no es suficiente para sostener el esquema actual de la caficultura colombiana que garantiza un precio mínimo al productor. Colombia es quizás el único país en el que prevalece este esquema, ya que los demás lo eliminaron cuando se suspendieron las cláusulas económicas del Pacto Internacional del Café en 1989. Pero si el precio externo no da, los recursos del Fondo Nacional del Café tampoco, pues ya quedaron atrás los años de las arcas llenas.



El Fondo está sin recursos y, al igual que la mayoría de las empresas del país, está teniendo dificultades para financiarse en el exterior.



Opciones



El precio del café está bajo, porque la producción en el mundo sigue aumentando, mientras que la demanda se mantiene estancada. 54 países producen café de manera incremental. Frente a esta realidad hay solo dos soluciones. O se reduce la oferta, ya sea erradicando café o quemándolo como están proponiendo los países centroamericanos, o salen del mercado los productores ineficientes como resultado de la guerra de precios que se está dando. Si lo primero no sucede, además de que no es una solución definitiva, para evitar desaparecer hay que aumentar la competitividad. Este es el único camino que le queda al café colombiano.
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