| 10/1/1993 12:00:00 AM

Tendencias

Con el elevado crecimiento de las importaciones hay toda clase de cábalas sobre los resultados de la balanza de pagos. Se habla de déficit comerciales gigantescos, lo cual se usa como argumento para mostrar que es necesario devaluar más rápidamente.

En primer lugar, no obstante que las importaciones se han disparado, el déficit comercial de la balanza de pagos (exportaciones de bienes menos importaciones de bienes) será este año de US$ 900 millones, cifra que no es muy alta en un país que ha venido registrando en años anteriores superávit comerciales muy superiores a ese déficit. Además no parece sostenible que las importaciones sigan aumentando al ritmo como lo han venido haciendo últimamente, en la medida en la cual se presente sobre abastecimiento en el mercado automotor y de bienes de consumo durable.

En segundo lugar, el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos (déficit comercial más déficit en la cuenta de exportaciones e importaciones de servicios) ascenderá en 1993 a US$ 1.700 millones. Pero este déficit será cubierto con la inversión extranjera y el crédito externo que está ingresando para financiar la exploración y explotación de Cusiana y sus pozos aledaños. Si a lo anterior se agrega los préstamos externos para el sector privado y la repatriación de capitales, se proyecta ingresos netos de capital externo de por lo menos US$ 2.400 millones, con lo cual más que compensará el déficit en cuenta corriente de la balanza. Esto se traducirá en aumentos en las reservas internacionales de por lo menos US$ 700 millones al finalizar este año.
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