| 11/1/1994 12:00:00 AM

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El presidente Samper está cayendo en otro tipo de licuadora. En un discurso público dijo que le tenía cinco chivas a los periodistas. Una de ellas era que "al fin se frenó el proceso de reevaluación". El presidente, al parecer, no consultó al ministro de Hacienda ese día: la tasa de devaluación el 25 de octubre era de 2.67% anual, que contra una inflación al productor de 18.7% y una inflación mundial de 3%, da una reevaluación en términos reales de 13%. El país cree que con el deseo se puede ir en contravía de un fenómeno de mercado. La realidad muestra que la única manera de frenar la reevaluación es bajando la inflación. Pero eso no parece computar en el disco duro del gobierno.
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