| 12/12/2003 12:00:00 AM

Se va, se va.

Entre los analistas gana fuerza la idea de que Uruguay reestructurará su deuda externa. Las acreencias internacionales que hoy valen US$11.800 millones, pasaron de ser el 86% del PIB en 2002, a cerca del 100% al final de este año. El 56% de ellas está contratado con inversionistas de mercado y el resto con entidades multilaterales. Con una operación de swap en mayo, pudieron conservar un perfil de pago de intereses bastante manejable en 2003, pero analistas como los del Credit Suisse First Boston opinan que el swap no solucionó el mal. Advierten que solo si todos los índices macroeconómicos se mueven en favor de Uruguay en los próximos meses, se podría regresar el nivel de deuda a una senda sostenible. Los mercados son pesimistas sobre esta conjunción de buenos hechos, por las debilidades en varios frentes.

El crecimiento será de 0% en 2003, y el 5% y 4% que podría mostrar en 2004 y 2005 -por efecto de la reducida base inicial- no será suficiente para conseguir el equilibrio fiscal. Tampoco parece haber mucho espacio para reducir los gastos (salarios y de beneficios de seguridad social) o aumentar los ingresos fiscales en plazos cortos. Pero el mayor riesgo lo personifica el candidato de izquierda Tabaré Vásquez, que cuenta con un 50% de popularidad para las elecciones de octubre de 2004 y que podría argumentar a favor de la reestructuración el hecho de que Argentina ya lo hizo.
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