| 2/6/2004 12:00:00 AM

Salida del closet

En Estados Unidos, la apertura del mundo corporativo a los homosexuales parece irreversible. De las 500 empresas más grandes de ese país, el 95% tiene políticas que impiden la discriminación por la orientación sexual y el 70% ofrece beneficios médicos a la pareja del trabajador, sin importar su sexo. En 2000 esas cifras estaban en 51% y 25%, respectivamente.

El trabajo de abrir las oficinas a gays y lesbianas fue empujado por empleados de rango menor en la jerarquía empresarial, pero ahora seguramente lo consolidarán personas de la cima, como el cofundador de DreamWorks, David Geffen, o el vicepresidente de la junta de Ford, Allan Gilmour, abiertamente homosexuales.

Además, la tolerancia no siempre es desinteresada. Este es un grupo de 15 millones de consumidores con un poder de compra estimado en US$485.000 millones al año. Así, mientras los matrimonios homosexuales seguirán siendo un problema jurídico en Estados Unidos, en las oficinas será cada vez más frecuente encontrar en el escritorio de un ejecutivo la foto de su compañía sentimental del mismo sexo.
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