| 7/24/2013 6:00:00 PM

Realidad y percepción

Una de las más recientes ediciones de la revista The Economist sorprendió: la violencia está llegando a registros históricos mínimos en el mundo desarrollado. Y ello a pesar de la crisis, el alto desempleo y la fuerte migración. La revista pone como ejemplo varias cifras. “Algunos delitos casi han desaparecido. En el último año hubo solo 69 robos a mano armada a bancos, empresas de construcción y oficinas postales en Inglaterra y Gales, comparados con los 500 al año de los 90”, señala el magacín. La tendencia es la misma en robo de carros, venta de drogas en las calles, tráfico de personas y homicidios. “En países como Lituania y Polonia, los gánsteres que traficaban personas y drogas en los 90, se han movido hacia actividades menos violentas como fraudes”, asegura el artículo. Las razones de esta tendencia son variadas. Primero, la población de los países desarrollados está cada vez más vieja y estas actividades criminales están asociadas a personas jóvenes. De otra parte, la tecnología ha hecho que las redes de seguridad en las ciudades sean más efectivas y la policía se ha hecho más eficiente. A todas luces, es un enfoque que sorprende y que debe dar para reflexionar acerca de las políticas anticriminales.
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