| 2/15/2012 6:00:00 PM

Presupuesto ambicioso

El plan del presupuesto para 2013 por US$3,8 billones del presidente Barack Obama parece cumplir todos los propósitos que requieren no solo la economía, sino también su reelección. Primero, trae importantes estímulos fiscales para el mercado laboral, que incluyen un elevado gasto en infraestructura y la extensión de la rebaja en los impuestos de nómina. Segundo, un considerable incremento de los impuestos a los más ricos al dejar expirar los recortes y deducciones creados por Bush, por ejemplo en industrias como petróleo y gas, y aumentar la carga a las personas con ingresos superiores a US$1 millón y a las entidades financieras, entre otros cambios. Y, tercero, no incrementa el techo de la deuda.
No obstante, el déficit estimado de US$900.000 millones mantendría el porcentaje de la deuda en niveles elevados de alrededor de 77% del PIB. Además, el gran problema del plan es que tiene que ser aprobado por el Congreso, donde los republicanos son mayoría, por lo que las discusiones que se vivieron el año pasado volverán.
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