| 2/1/2012 6:00:00 PM

La letra, con computadores, entra...

La crisis económica de 2009 y 2010 obligó a la fundación One Laptop per Child (OLPC) a transformarse, cuando muchas empresas cancelaron sus donaciones. Esta fundación, que usa la tecnología para llevar experiencias educativas a escuelas pobres en el mundo –desde India y Kenia hasta comunidades indígenas en Colombia– decidió adoptar un manejo empresarial en sus actividades. Ahora, todos los proyectos surgen mediante alianzas público-privadas, en las que OLPC se encarga de crear un ecosistema de formación con ayuda de centros educativos locales. “En este momento tenemos un modelo autosostenible, que genera entre US$150 y US$200 millones cada año. Hemos llevado 2,5 millones de portátiles a 41 países, en 21 lenguas diferentes”, dice Rodrigo Arboleda, colombiano que es su presidente mundial. En este momento, la organización prepara uno de sus proyectos más grandes en el Valle del Cauca, donde cuenta con el apoyo de los principales ingenios azucareros.
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