| 8/12/1999 12:00:00 AM

El desempleo siempre sorprende

¿Es el desempleo sobre todo un problema de los jóvenes? ¿Afecta la falta de empleo principalmente a las mujeres? ¿El gran generador de desempleo ha sido la construcción? Los salarios públicos hay que seguir aumentándolos para "nivelarlos" con los del sector privado? Este diagnóstico, que pudo haber sido relevante muchos años atrás pero que el gobierno mantiene en el plan de desarrollo, con la profundización de la crisis laboral rápidamente está dejando de serlo. Las gráficas ilustran cuatro tendencias recientes de los últimos dos años:



Sería bueno que el gobierno se preocupara mucho más por promover el empleo en el "core" de la fuerza laboral, es decir, adultos con familia y con experiencia, asociado con los sectores transables, con industria y comercio y que evitara que los crecientes salarios públicos continúen desequilibrando el mercado y creando desempleo privado.



Mientras el desempleo de los jóvenes que aspiran por primera vez al mercado se ha duplicado, la cesantía de los mayores de 40 se ha multiplicado por cuatro.



La caída del empleo ha recaído exclusivamente en los hombres, pues la tasa de empleo femenina ha aumentado.



Apenas un 10% de los cesantes que hoy buscan empleo tuvieron su último trabajo en la construcción. La destrucción de empleo ha sido dos veces más importante en la industria y casi tres veces mayor en el comercio.



Mientras hace una década, los salarios públicos apenas superaban los privados, hoy los doblan.



Bienvenido el Presupuesto de la Verdad



Un presupuesto que parte de los ingresos y de la capacidad de endeudamiento del sector público para acomodar los gastos es, por supuesto, bienvenido. En el presupuesto que acaba de presentar el Ministro de Hacienda para el año 2000, los gastos de funcionamiento sólo crecen 2,2% y los de inversión caen 18,9%. Pero lo que verdaderamente importará al final será el gasto efectivo, los ingresos efectivos y el déficit efectivo. La historia nos muestra que el descuadre entre lo previsto en el momento en que se presenta el presupuesto, en junio de cada año, y el resultado final del año siguiente, es abismal.



La tendencia ha sido a sobrestimar los ingresos, lo que permite acomodar más gasto. Por lo general, los errores en los ingresos vienen por el lado de los recaudos, que siempre terminan siendo inferiores a lo previsto.



El déficit siempre resulta mayor que el previsto.El impacto fiscal depende del Presupuesto, pero también del plan de pagos. Y en materia de pagos, los planes iniciales del gobierno muestran que la política fiscal sigue siendo expansionista.



Tradicionalmente los presupuestos no incluyen todos los gastos. Una vez el presupuesto queda aprobado, se le incluyen nuevos gastos en la forma de apropiaciones.



Si el Ministro de Hacienda cree que en un acuerdo con el FMI puede mantener un déficit del gobierno central como el previsto, seguramente se va a ver enfrentado a grandes conflictos con esta entidad. Pero incluso si el FMI lo aceptara, sería desastroso para la economía privada.
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