| 5/15/2013 6:00:00 PM

Azafato por un día

Richard Branson puede ser un genio para los negocios, pero no para las apuestas. Por eso, tras perder de nuevo la apuesta con Tony Fernández, dueño de Air Asia, el domingo 12 de mayo tuvo que lucir tacones, falda ajustada y maquillaje y trabajar como auxiliar de cabina por un día en el avión que cubría la ruta entre Perth (Australia) y Kuala Lumpur (Malasia). Es la segunda apuesta que pierde Branson por el bajo desempeño de su equipo de F-1, Virgin Racing, que tuvo una peor posición que el Lotus Racing, equipo de Fernández. El vuelo fue vendido con fines benéficos a una fundación de ayuda humanitaria.
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