| 3/2/2007 12:00:00 AM

Un lugar para buenas empresas

Mientras en el mundo el trabajo de los parques tecnológicos avanza a todo galope, en Colombia gatea, desaprovechado por el sector privado y urgido de un mayor estímulo público.

Desde hace un tiempo, en Colombia se habla de los parques tecnológicos (PT). Y ya se hizo común hablar de ParqueSoft como el paradigma de ese tipo de lugares de investigación y desarrollo, y con ello se generalizó la idea de que un PT es un lugar donde se desarrolla software. Esto ha ocultado la verdadera amplitud y el real alcance de un PT, como ha sido concebido y desarrollado desde hace poco más de 23 años en otras partes del mundo, y que aquí se viene intentando desde hace casi una década.

Quizá por la percepción de que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han crecido a gran ritmo en PT legendarios como Silicon Valley, en Estados Unidos, o Bangalore, en India, se cree que solo esta área es susceptible de tal esquema de encadenamiento y desarrollo. Y en el país, bajo la sombra de esta idea muchas empresas, emprendedores e inversionistas desconocen el potencial que hay en estos espacios.

El modelo de ParqueSoft ha trascendido las fronteras y es un ejemplo de creación y encadenamiento de empresas desarrolladoras de TIC en el Valle del Cauca con énfasis en software, pero luego de 8 años de experiencia ha incursionado con éxito en otras áreas tecnológicas. "Hemos avanzado el proyecto de solo empresas de TIC a impulsar empresas de la industria del conocimiento, producción de contenido y sectores como tecnologías digitales, redes, ingeniería telemática…, y hoy tenemos también la fuerza para impulsar el clustering natural de emprendimientos en diferentes partes del país", explica John Restrepo, uno de los impulsores de ParqueSoft, que fue fundado en 1999, bajo el liderazgo de Orlando Rincón.

Restrepo lidera la Asociación Nacional de Parques de Software, que aglutina y coordina el trabajo de los ParqueSoft de Cali, Pasto, Popayán, Buga, Tuluá, Palmira, Buenaventura, Pereira, Armenia, Manizales, Sincelejo, Ibagué y Villavicencio, y que espera la apertura —en junio— de los parques de Cartagena y Bogotá. "Nos multiplicamos y logramos crecer rápido por las ventajas que ofrecemos a los jóvenes, quienes hoy más que nunca buscan hacer sus propias empresas, no ser empleados, y se identifican con la tecnología —no con el negocio de ropa, comida o la tienda heredada de los padres—", dice Restrepo, mientras enumera las ventajas del modelo de la fundación: "brindamos una comunidad de trabajo de la misma industria, proveemos la infraestructura para soportar el proyecto, relaciones de negocios que le den salida comercial y conseguimos grupos de apoyo financiero".

En este ecosistema, según números de la entidad, se invirtieron en 2006 más de $2.000 millones en capacitación y "se generaron más de 500 horas de formación dirigida al talento humano (…), integrado en su mayoría por universitarios o recién egresados, de todas las clases sociales", el reporte dice que ParqueSoft logró ventas por US$15 millones en 2005, y espera haber alcanzado los US$35 millones en 2006. "Lo que desarrollan las empresas en los parques es de ellas. Cuando alguien llega con una idea, la evaluamos y si tiene algunas características, la acogemos e impulsamos. Nuestra filosofía es vivir y sufrir con el emprendedor su proyecto. No tiene obligaciones jurídicas con ParqueSoft, respetamos la propiedad intelectual de lo que hace, no nos quedamos con un paquete de acciones ni nada por el estilo", asevera Restrepo.

Hay preguntas sobre cómo se financia esta fundación. Algunos sectores dicen que tiene muchas prerrogativas fiscales y una financiación pública injustificada. "Contamos con aportes del Sena y Colciencias, pero nuestro gran apoyo viene de las universidades, de las gobernaciones en las regiones donde llegamos y, además, aprovechamos espacios que nos brindan y que antes se estaban desperdiciando. Por ejemplo, en Armenia y Manizales iniciamos en lugares que estaban desperdiciados (sótanos, edificios viejos…), los acondicionamos y allí ubicamos a los emprendedores que nutren el parque. Logramos que nos donen los servicios y la conectividad, si es posible; así, el costo para las empresas nacientes es muy bajo y les permite nacer y desarrollarse", explica Restrepo.

Para el funcionamiento administrativo y el sostenimiento de la planta de gestión y apoyo a las empresas, ParqueSoft tiene un esquema de gastos compartidos con los emprendedores y, dependiendo del espacio que requiera el proyecto, se cobra una membresía (por el uso de espacio y por la marca) que ronda los $100.000 por cada socio de la empresa y, por gastos de servicios, administración y conexión, una tarifa de $52.000 por m2 ocupado. Entre los servicios que presta la fundación, se destacan los de apoyo comercial y coaching empresarial, "con el que buscamos mejorar las prácticas dentro de cada proyecto y asegurarle una estructuración adecuada para crecer y lograr las metas de sostenibilidad. Pero no somos una incubadora, aquí no usamos un método de seguimiento de objetivos y control severo, que castiga a quienes muestran problemas en sus procesos. Aquí nos encargamos de que persistan en sus proyectos y de que logren superar problemas financieros, administrativos y operativos que pueden aparecer. Además, fomentamos la asociatividad, creemos en una competencia asociada basada en compartir conocimiento", ilustra John Restrepo, presidente de la Asociación Nacional de Parques de Software.

Los veteranos
El modelo de ParqueSoft es fácil de implementar y multiplicar; sin embargo, para los expertos, no es el ejemplo de lo que es un PT, sin desconocer sus aportes. "Estrictamente, un PT es un conglomerado de empresas, centros de investigación, incubadoras, universidades… y cuenta con una infraestructura y oferta inmobiliaria específica para su tarea", dice Galo Tovar, de Colciencias. De acuerdo con esta definición, en el país se destacan dos PT propiamente dichos, el de Guatiguará en Piedecuesta, Santander; y el de Antioquia en la población de Carmen de Viboral, cerca de Medellín.

Guatiguará cumple 6 años y, bajo la batuta de la Universidad Industrial de Santander (UIS), ha logrado pasar a la fase de enganche de empresas e inversionistas.
 
 "Por lo general, un proyecto de estos toma tiempo, y en su inicio se desarrolla el polo científico, que son los centros de investigación que producirán conocimiento para ofrecerlo luego a empresas del sector real. En nuestro PT, contamos 10 a la fecha, con años de trabajo en áreas como biotecnología industrial, enfermedades tropicales, biohidrometalurgia, entre otras, y que fueron la base para nuestro polo de innovación, la fase en la que se tienen ya propuestas susceptibles de ser comercializadas y puestas al servicio del sector productivo", explica Óscar Gualdrón, vicerrector de la UIS, quien destaca el trabajo de los 4 centros (corporaciones) de investigación en asocio con la empresa privada: Corporación para la Investigación de la Corrosión, para la Investigación y Desarrollo en Asfaltos, de Desarrollo Tecnológico del Gas y para el Desarrollo Productivo de Alimentos.
 
"De estas corporaciones han nacido innovaciones para esos sectores, destacándose varias patentes en asfaltos", dice Gualdrón.

En estos centros de I&D participan empresas como BP, Occidental, Ecopetrol, Sika, Manufacturas y Procesos Industriales, y entidades como Colciencias, Sena, DNP e Invías, entre otras, además de los aportes del Ministerio de Transporte, la UIS y otras universidades de la región. "Somos socios en el desarrollo de capacidad científica que permita innovaciones para explotar empresarialmente. Esto nos ha permitido pasar a la fase de expansión en la que ahora ofrecemos alternativas inmobiliarias para empresas que quieran asentarse en nuestro PT, y aplicar el conocimiento que hemos desarrollado", dice Gualdrón.

En esta etapa, la UIS busca empresas "tractoras", que arrastren a las más pequeñas que les prestan servicios y así consolidar un cluster; además de conseguir inversionistas para crear empresas que se basen en los proyectos que han logrado en fases anteriores. "Hay oportunidades de inversión en nuestro PT que se complementan con exenciones en el impuesto de industria y comercio y los estímulos tributarios que otorga Colciencias por transferencia de tecnología e innovación", subraya Gualdrón; "tenemos la infraestructura para impulsar clusters en las áreas de I&D que tenemos, pero necesitamos capital para arrancar", concluye.

La inversión es el cuello de botella, pues si bien estos proyectos son normalmente lentos en tomar forma, la falta de financiación estatal —existe pero es exigua— y la tímida presencia empresarial hacen de los PT en Colombia una promesa aún. "Tenemos destinados $200 millones para Guatiguará y Antioquia este año, con el fin de apoyar inteligencia de mercados en la búsqueda de empresas que los pueblen; sin embargo, hay mucho por hacer para atraer la inversión, como profundizar los estímulos fiscales y hacerlos efectivos por largos períodos (10 a 20 años); la inversión pública no apalanca mucho y la privada no recibe suficientes estímulos", dice Galo Tovar, de Colciencias.

La financiación estatal y la participación privada aprovechando el conocimiento de base en los PT, mediante la creación de empresas, son vitales para competir con valor agregado y tecnologías (blandas y duras, no solo TIC). Esta combinación es la base de la competitividad en el mundo. "En China, hay por lo menos 52 PT y en España 22, desde la medicina hasta el software, y nosotros con una inversión del 0,37% del PIB en ciencia y tecnología no hacemos suficiente para todos los frentes que debemos atender. Imagínese lo que alcanzaríamos con un 1% del PIB en centros de investigación", comenta Carlos H. Fonseca, gerente del PT de Antioquia, PTA, quizá el más antiguo del país con más de 7 años de trabajo.

Tras varias crisis, y con un trabajo constante de distintas entidades antioqueñas, el PTA ha llegado a la etapa de comercialización de proyectos y búsqueda de inversionistas. "Conseguimos la aprobación del plan estratégico, en el que nos concentraremos en 4 áreas específicas: agricultura sostenible, energía sostenible, ecotecnología y servicios ambientales, y TIC, telecomunicaciones y software libre", explica Fonseca. El PTA tiene un proyecto muy elogiado y que ya se comercializa en el país, la Biofábrica de Semillas, con la que impulsará el cluster de Agricultura Sostenible, y con el que busca estructurar el de energía, basado en la idea de cultivar piñón (jatropha curcas) para producir un biocombustible que no compita con productos comestibles como el azúcar y el maíz.

"Para este plan, sabemos que la autosostenibilidad es urgente y tenemos planes para lograrlo; sin embargo, la financiación estatal es clave: la creación de fondos de capital de riesgo respaldados por el Estado, estímulos tributarios y la formación de empresarios y administradores de industrias de conocimiento y alta tecnología es fundamental. De igual forma, urge la aprobación de los PT como zonas francas", sintetiza Fonseca, al referirse al piso que requieren los PT para proyectarse y crecer.

Colombia sigue rezagada en este aspecto frente al mundo. La competitividad no se logrará con productos tradicionales y estrategias de subsidios agrícolas y protección a sectores agrícolas que se perpetúan en crisis por coyunturas cambiarias o el cambio climático.

El uso de recursos públicos en I&D y el impulso de PT aseguran la creación de empleos mejor remunerados, el fortalecimiento de productos tradicionales con valor agregado tecnológico y proyectos atractivos para la inversión privada. Poblar los parques y multiplicarlos es una tarea del Estado con un amplio impacto social.
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