| 2/28/2008 12:00:00 AM

Todos en la nube

Los grandes jugadores de la industria de la tecnología convergen en una nueva oferta de servicios en la cual el almacenamiento y las aplicaciones serán lo de menos para los usuarios.

Hace un par de semanas la gigante del almacenamiento, EMC, confirmó que había comprado Pi, compañía cuyo software y servicios ayudan a los usuarios a seguir el rastro de sus datos y contenidos personales sobre la red. El objetivo es que la tecnología y la plantilla de Pi se integren a su nueva Cloud Infrastructure and Services Division.

Esta noticia no tendría nada de raro en un mundo TI repleto de adquisiciones, consolidaciones y absorciones, pero el hecho de que una multinacional gigantesca, dedicada íntegramente al negocio de almacenamiento, que desarrolla hardware y software de gran calado para grandes empresas, ponga sus ojos en una empresa como Pi -cuyo nombre proviene del concepto de información personal (personal information, enfocado en seguir la información de personas)-, habla de un gran movimiento.

Se podría pensar fácilmente que la jugada de EMC apunta a lograr poner en marcha su estrategia de acercarse al mercado de consumo. Premisa cierta pero, más allá, si se tiene en cuenta que Pi se especializa en el desarrollo de software y servicios online para permitir a los usuarios encontrar, acceder, compartir y proteger todos los contenidos por ellos generados, como videos, fotos y música, ya se encuentren almacenados online o en algún soporte local remoto, entonces hay una noticia.

Y la buena nueva es que este gigante se suma a otros como Google, IBM, Microsoft y SAP que en diferentes niveles, velocidades y aciertos, creen y apuestan por la estrategia de informática "en nube" (cloud computing), la próxima gran tendencia del mercado de almacenamiento y despliegue de aplicaciones para todos los niveles de usuario-corporativo y consumo-, que se basa en la idea de poder "ofrecer servicios de cómputo a partir de una infraestructura común, distribuida en la red, y compartida por muchos usuarios. Se diferencia del concepto de datacenter en que el usuario del servicio no debe preocuparse de la administración de la infraestructura (hardware, red, energía), ni del concepto de software como servicio, en que el usuario tiene la libertad de desplegar sus propias aplicaciones sobre los recursos de la nube", explica Carlos Flórez, gerente general de la integradora y consultora Netsac.

Una nube muy sólida

Si bien algunos analistas -e incluso observadores-, apuntan a que el concepto de cloud computing es demasiado gaseoso para que tenga el éxito que se espera en todos los frentes de mercado, los abanderados de la estrategia aseguran que más allá de la evolución técnica, entendida meramente como plataformas y herramientas, "lo que se ha desarrollado en general son nuevas perspectivas para modificar de manera trascendental aspectos centrales de la computación y la red", dice Alfonso Luna, director de marketing de Google para América Latina.

El experto explica que hoy estamos ante un universo en el que cosas que antes eran muy costosas se han abaratado de manera notoria o se han convertido, incluso, en bienes gratuitos. La rebaja sustancial en el costo de conexión a internet de banda ancha, por ejemplo, ha permitido que millones de usuarios accedan en todo el mundo a este servicio, permitiendo la simplificación de procesos que antes eran muy complejos o lentos (visualización de videos y galerías, interacción en comunidades virtuales, intercambio de ficheros, subida de información a la red, etc.). "Así mismo, el precio de la memoria Ram ha disminuido 45.000 veces, lo que quiere decir que el costo de almacenamiento de la información ha bajado de 3.500 euros a 7,8 céntimos", diserta Luna, con el fin de explicar que, en esa misma dinámica, la costosa infraestructura informática y tecnológica que una persona o una empresa requieren para administrar y controlar su operación, comunicarse o simplemente vivir, puede pasar de costar miles de dólares a menos de US$100, o incluso ser gratuita como ya viene sucediendo.

Luna resalta que muchas empresas y grupos de creadores independientes han empezado a colonizar el terreno del software libre y su distribución gratuita a través de la red, y advierte que la proliferación de nuevos dispositivos y su papel como canales de comunicación e instrumentos de almacenamiento y reproducción, refleja tan solo cómo puede multiplicarse la demanda de infraestructura que a su vez será muy barata para las grandes compañías TI que la sumarán a su portafolio de servicios virtuales. "Se calcula que para 2012 un usuario de un iPod podrá almacenar un año en horas de video. Para 2015 esa persona podrá tener toda la música comercial y para 2019 podrá almacenar 85 años de video continuo", asegura el experto.

Resumiendo lo que ha pasado para que nos acerquemos a vivir en una nube, Luna expone que la computación ha pasado por cuatro eras claramente definidas: la era del mainframe (las grandes computadoras del pasado), la de la pc desconectada (la que teníamos en la casa sin internet), la del cómputo cliente-servidor (la que ahora todos tenemos pero arrancó en la oficinas con las redes locales) y la del cómputo en la nube (que nos conecta con quien tiene disponibilidad de cómputo cuando lo requiramos como persona o empresa). "(...)es absurdo concebir el mundo como un listado infinito de dispositivos; lo que se prevé es que habrá que establecer un punto de convergencia y éste será nuevamente la red: todo estará en ella y no en los computadores o en los diversos aparatos electrónicos", sentencia Luna.

Google no es la única compañía que invierte en el almacenaje online y cloud computing. Hoy existen otros servicios que ofrecen una significativa cantidad de espacio y software en las nubes. Por ejemplo, Amazon's Simple Storage Service, ofrece un ilimitado y poco costoso servicio online (US$0.15 por gigabyte mensual). AOL provee un servicio Xdrive con una capacidad de 50 gigabytes por US$9.95 mensuales (los primeros cinco gigabytes son gratis). Y Microsoft ofrece Windows Live SkyDrive, (acutalmente en versión beta) con 1 gigabyte de almacenaje gratis.

Para PyMEs, un algodón

Si bien hasta hoy el concepto de cómputo en la nube ha estado básicamente asociado al de web 2.0 y sus fenómenos de interacción y comunidad que incluye contenidos y recursos a través de virtualización de aplicaciones, son las pequeñas y medianas empresas las que podrían terminar siendo las grandes beneficiadas al pensar que el futuro no está en las máquinas sino en la red. Y que es allí donde seguramente tendrán lugar las grandes transformaciones del futuro.

"La gran ventaja para la empresa usuaria del servicio es que no debe hacer grandes inversiones de capital para disponer de recursos de cómputo, más aún cuando estos no se conocen con anticipación, o pueden ser variables en el tiempo. La nube le ofrece la posibilidad de ajustar los recursos según sus necesidades. Por ejemplo, para manejar la demanda alta a su servicio web durante un evento especial, o para realizar una tarea costosa en términos de computación. Al momento de alquilar los servicios de la nube se pueden reservar las cantidades deseadas de capacidad de procesamiento, de almacenamiento y de red requeridas por la aplicación. Cambios en la configuración se pueden hacer en cuestión de minutos", explica Flórez de Netsac.

De igual forma, para las universidades y centros de investigación que no disponen de los recursos necesarios para simulaciones que requieren de grandes capacidades de cómputo, almacenamiento y/o comunicación, los servicios de nube se perfilan como la alternativa que les permite realizar este tipo de trabajos.

Finalmente, la tendencia de la industria es eliminar la dependencia en las aplicaciones en el desktop. Se busca moverlas hacia la nube, donde desaparece la responsabilidad de administración, manejo de seguridad, respaldo de la información y actualización del software. Un usuario utilizando cualquier dispositivo que le ofrezca un browser (celular, PDA, computador) puede acceder a sus aplicaciones y a sus datos desde cualquier lugar donde se encuentre.

"Para las Pymes todo este proceso será vital, pues se logrará el acceso a recursos y herramientas de gran aporte a valores mucho más accesibles y masificados, pudiendo pagar el servicio que se utiliza y no un costo de licenciamiento por disponibilidad, que es un concepto muy distinto y superior en inversión", asegura Flórez.

Si bien el sueño de la nube parece materializarse ahora, ha sido El Dorado que muchos desarrolladores y empresas han venido buscando. Desde proyectos como E-gov, pasando por los proyectos "Blue Cloud" de IBM, se ha querido tener la posibilidad de que muchos servicios estén en la red y la infraestructura de usuario sea mínima, pero solo hasta hoy se siente el compromiso de grandes firmas para que pueda pensarse en una masa crítica de mercado que haga sostenible la propuesta. Las plataformas comerciales de Google, Amazon y la corporativa de IBM, y los crecientes de Microsfot y Yahoo, dejan ver que la migración de las aplicaciones e infraestructura es una realidad y que su sostenibilidad se posibilita en la medida que aumenta disponibilidad de banda ancha a menor costo.

"Blue Cloud ayudará a nuestros clientes a establecer rápidamente un ambiente de cloud computing para probar y aplicar prototipos de aplicaciones Web 2.0 dentro del ambiente de su empresa", afirmaba hace unas semanas Rod Adkins, vicepresidente senior de desarrollo y fabricación para IBM Systems & Technology Group, lo que en definitiva refleja la revolución que llegó, si tenemos en cuenta que IBM es una de las empresas TI más tradicionales de la tierra y su foco ha sido siempre corporativo en las últimas décadas.

Para personas normales la nube será la oportunidad de contar con prestaciones tecnológicas de nivel corporativo en robustez y estabilidad para tareas lúdicas incluso, mientras que para las empresas, y antes todo las pequeñas, será como un algodón dulce por su precio.
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