| 10/29/2010 12:00:00 AM

Que no se le vayan las luces

Los sistemas de alimentación ininterrumpida son cada vez más necesarios para proteger los activos electrónicos de la empresa, durante cortes y fallos en el suministro eléctrico.

Las fallas en el suministro eléctrico se han constituido en una de las mayores amenazas para la productividad y la seguridad que deben enfrentar las empresas. Según un informe de IBM, los sistemas informáticos lidian mensualmente con cerca de 120 anomalías en la electricidad, las cuales incluyen apagones, cambios de voltaje y picos de energía que pueden conducir a pérdida de datos, baja en productividad, degradación de los dispositivos o daños severos en los equipos.

En los ambientes corporativos actuales, un corte en la energía no solo afecta las labores de quienes permanecen 'atados' a sus oficinas, sino también a los colaboradores que usan herramientas colaborativas para trabajo remoto, que no logran acceder a los servidores de la compañía a través de sus teléfonos inteligentes o sus computadores portátiles. Eso, sin contar organizaciones que requieren de electricidad para funciones claves de sus negocios y de servicio al cliente, como bancos, servicios hospitalarios y oficinas de recaudo.

Con este panorama, las soluciones de protección de energía son una necesidad básica para resguardar los activos de cualquier organización. "Si bien hoy en día los equipos y los sistemas informáticos son cada vez más económicos, la información y el valor que representa tener acceso a esta ha crecido de forma exponencial. Por esto, incluso para una Pyme, asegurar la integridad de la información es determinante y no se puede postergar", comenta Héctor Martínez, gerente de desarrollo de negocios para sector empresarial de APC.

La base de estas soluciones eléctricas son los sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS, por su sigla en inglés), aparatos similares a reguladores de energía pero que integran baterías internas: cuando se produce un apagón, automáticamente entregan fluido eléctrico de emergencia, que se traduce en valiosos minutos para que los empleados cierren sus sesiones de forma adecuada (sin perder información) o para que los administradores del sistema pongan en marcha generadores eléctricos que garanticen la continuidad en la operación.

Incluso, los UPS más avanzados incluyen aplicaciones de software que les permiten apagar los equipos y guardar los cambios en los archivos abiertos de forma automática, por si el daño eléctrico se produce en momentos en que no hay personal presente, como en las madrugadas o los fines de semana.

Estas herramientas también controlan los picos de energía -momentos en que la electricidad tiene un comportamiento irregular-, con lo cual evitan que los equipos electrónicos reciban descargas más fuertes de las recomendadas que afecten su operación.

Soluciones únicas

Los UPS -así como todo el sistema de respaldo eléctrico- deben responder a las necesidades particulares de cada organización. De hecho, la primera recomendación a la hora de contemplar su utilización es realizar un cuidadoso análisis de las condiciones y los objetivos que cumplirá. "Se deben considerar los requerimientos actuales y el crecimiento a futuro, qué se va a proteger y por cuánto tiempo debe proveer respaldo en caso de falta del suministro eléctrico. Las empresas también deben considerar las condiciones eléctricas del sitio donde la instalarán", comenta Martínez, de APC.

Según Juan Fernando Rodríguez, inside sales engineer de Emerson, la implementación de las soluciones eléctricas depende de un análisis cuantitativo de la relación costo-beneficio de la inversión con respecto a las pérdidas que se tendrían durante la falla energética. "Es de alta importancia para aquellas organizaciones cuya misión está directamente relacionada con la continuidad de la operación, sea esta producción, comercio o servicio", afirma.

La actividad de la organización es otra pieza clave para determinar la cantidad de tiempo que necesita un UPS para afrontar un corte de luz. "Aunque 80% de las ventas se concentra en una autonomía de entre cuatro y cinco minutos (lo que demora una persona en apagar correctamente su computador), hay algunas empresas que requieren dispositivos que les permitan operar hasta una hora, entre las cuales hay bancos, empresas de telecomunicaciones y petroleras", dice Luz Helena Sánchez, gerente de Tripp-Lite Colombia.

Para la experta, en este punto es importante destacar que el costo de estos dispositivos es directamente proporcional a su capacidad para dar soporte a equipos electrónicos. Mientras que un UPS básico que brinde respaldo a un servidor, algunos computadores y un conmutador telefónico por varios minutos cuesta cerca de $2 millones, el precio de uno dirigido a servicios de alta demanda, como facturación y call centers, y que apoye a cerca de 20 computadores puede pasar de $12 millones.

Finalmente, los expertos concuerdan en señalar que el soporte técnico del fabricante es fundamental. Este contempla desde las certificaciones de seguridad y la asesoría en la compra -para obtener aparatos adecuados para la compañía y que sean compatibles con los otros elementos de la solución de protección de energía- hasta las revisiones periódicas que garanticen su funcionamiento en momentos críticos.

Los sistemas de protección de energía se han convertido en una necesidad para evitar las fallas y los problemas cada vez más comunes en equipos eléctricos. Sin embargo, su adquisición debe responder a un proceso cuidadoso y que sea guiado por expertos en el tema. Recuerde que una mala compra solo elevará el costo de administración y afectará los mismos equipos que debe proteger.
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