| 4/28/2006 12:00:00 AM

Pruebas contundentes

Son comunes las pérdidas de tiempo y el atraso por tareas claves de una empresa ocasionadas en fallas recurrentes en las aplicaciones que soportan sus procesos. El problema se puede solucionar desde la construcción misma.

Los ataques a las redes internas o de conexión a internet, que socavan la seguridad de los sistemas de las empresas, son solo una parte de los problemas que deben encarar en materia de productividad apoyada en herramientas de tecnologías de la información (TI). Otro talón de Aquiles es la calidad del software que compran para sus distintas operaciones y procesos.

Según un estudio de Standish Group, citado por Business Week, revela que "en un solo año en Estados Unidos hubo pérdidas en productividad calculadas en US$85.000 millones, por causa de errores en software empresarial". En Colombia, no hay datos serios sobre el tema, pero de seguro entre quienes leen este artículo, un porcentaje significativo ha soportado las fallas que paralizan su trabajo por horas cuando el "programa no arranca y el computador se quedó congelado", o días porque el proceso que debían adelantar "no se puede hacer sin ese software y el programa no corre en ningún equipo".

Fallas así y otras similares pueden y deberían ser detectadas desde el mismo desarrollo del software. De hecho, por esta necesidad una de las áreas más dinámicas profesionalmente en las grandes multinacionales de TI es la de pruebas. Sin embargo, en Colombia, muchas empresas hacen sus propios desarrollos in house a partir de las aplicaciones que ya vienen manejando, y las desarrolladoras locales de software no tienen aún el músculo financiero para tener su propio cuerpo que pruebe la calidad de sus productos, por lo cual las fallas son el pan de cada día y afectan el balance general de las compañías.

El tipo de pruebas de las que hablamos son conocidas en el universo de los programadores e ingenieros como pruebas de software (software testing), y ya es una práctica común en Estados Unidos y Europa por la mayoría de las empresas, aunque no se dediquen al negocio de TI. Es muy común encontrar en esos mercados especialistas en esta práctica, y empresas que se concentran en probar por outsourcing.

Los expertos definen software testing como un proceso que forma parte del ciclo de vida de desarrollo del software que busca minimizar los defectos de las aplicaciones en producción o en operación y establecer el cumplimiento de las especificaciones requeridas por el usuario, aumentando la confiabilidad de la aplicación y disminuyendo los costos ocultos que una falla produce.

Aunque es común encasillar su utilidad en el sector de desarrolladores de TI que han venido buscando especialistas en esta área para apoyar su proceso de desarrollo con un equipo de pruebas interno o independiente y así controlar la calidad del producto que entrega, el testeo -otro aporte de la tecnología al español- ha ganado aceptación y espacio en la arena corporativa y las pyme que desarrollan software tanto con terceros como internamente. Mediante el outsourcing, esta práctica permite incorporar al proceso de desarrollo de una aplicación, un equipo profesional que esté atento a apoyar la disminución de riesgos de defectos del programa en operación.

Testeo en Colombia El software testing llegó al país hace más o menos 6 años y cada día más empresas recurren a su práctica para conocer los aciertos y fallas de las aplicaciones que compran, desarrollan o escalan (crecen con recurso humano propio). En Colombia empresas de los sectores de telecomunicaciones, finanzas, energía y manufactura ya se han acogido el testeo.

La empresa pionera y que ha abonado el campo para otras de reciente incursión en la escena local es Choucair Testing, que desde Medellín viene impulsando la cultura de este seguro contra errores y ha realizado más de 1.000 pruebas con sus clientes. María Clara Choucair, gerente de Choucair Testing, asegura que la implementación de procesos de testeo de software "incrementa, en alto grado, la confiabilidad en las aplicaciones, lo que se refleja en la disminución del soporte y el mantenimiento, lo cual genera tranquilidad en la operación", y aclara que el trabajo de un testeador no es "torpedear el proyecto", ya sea de desarrollo o escalamiento de una aplicación, sino que pretende generar valor mediante una metodología profesional y seria, "que, sin demeritar la calidad de los desarrollos, pueda realizar una verificación o prueba, necesaria y conveniente para la protección de los resultados y para la mitigación de los riesgos tanto del desarrollador como del usuario final".

A pesar de ser una práctica relativamente novedosa, en el mundo ya hay asociaciones que intentan construir los estándares que rijan la práctica en el mundo. Pero no hay compañías que certifiquen firmas de testing, por lo cual, al contratar una empresa para realizar este trabajo, exija como respaldo un conocimiento exhaustivo del tema, traducido en experiencia, alianzas internacionales con empresas que certifiquen un buen portafolio de clientes.

"Hay métodos teóricos comprobados. Se pueden certificar procesos de pruebas bajo una norma ISO y certificar analistas de pruebas bajo empresas calificadoras. De hecho, Choucair tiene certificado su producto de pruebas funcionales en la etapa de construcción con ISO9000:2000 y en este momento busca la certificación de parte de sus analistas de pruebas con ISTQB (International Software Testing Qualification Board). El propósito es que podamos competir en cualquier parte del mundo. Estamos realizando un importante esfuerzo profesional para garantizar la efectividad de nuestro servicio", puntualiza María Clara Choucair.

Prácticas como el software testing o el hacking ético son herramientas poderosas para disminuir los riesgos que implica la necesaria adopción de TI complejas para el soporte de procesos y operación en las empresas, y aseguran que las inversiones en tecnología no se conviertan en un bolsillo roto por defectos no detectados a tiempo. De nuevo, la prevención es el mejor antídoto para los males posmodernos.
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