| 5/12/2006 12:00:00 AM

Exportadores invisibles

Cada día más empresas colombianas se atreven a jugar en el terreno de las grandes compañías de tecnología. Ya sea en Colombia o fuera de ella, la calidad de sus productos gana adeptos y conquista mercados antes propiedad absoluta de las multinacionales.

De acuerdo con un estudio llevado a cabo por AMI-Partners, en Latinoamérica se realizaron inversiones en Tecnologías de la Información (TI) por más de US$49.000 millones en 2005, 9% más que en 2004, y se estima que la tasa de crecimiento sería similar este año. Según la consultora se espera que el gasto en 2006 en equipos de hardware, sus servicios y soporte técnico en TI decaiga a un 47% de la inversión total en TI, con lo que las compras de aplicaciones y software especializado sea por primera vez en la región el mayor rubro de compra.

En este contexto, en Colombia cada vez más compañías se abren paso con sus desarrollos en mercados latinoamericanos, de Estados Unidos y hasta en la celosa Europa para gozar los buenos tiempos de la industria. En el país ya hay algunas empresas desarrolladoras de alta madurez, es decir, cuya ingeniería de software alcanza el nivel internacional denominado CMM 5, lo que les permite abordar, en igualdad de condiciones con los mejores del mundo, proyectos de ingeniería de software con los más altos niveles de calidad, productividad y cumplimiento, a precios de un país en vías de desarrollo. Calidad y precio que hasta 2002 solo tenían países como India y Singapur (Estados Unidos, Canadá, Japón y Hong Kong llevan la batuta en esta área), según el SEI (Software Engineering Institute —Carnegie Mellon University—), lo que desde entonces han convertido a Colombia en una promesa por cumplir en la industria mundial de TI como uno de los proveedores de software con los más altos niveles de ingeniería.



La realidad global

Y hablamos de una promesa por cumplir porque, a pesar de ser los mejores de la clase en América Latina, ya que fuimos los primeros en obtener la CMM 5, como país nos hemos dormido sobre los laureles a la hora de actuar y varios vecinos han avanzado rápidamente en políticas y acuerdos entre el sector público y el privado, así como en el engranaje con las universidades para hacer un frente común (al estilo de India o Irlanda) para emprender como país el reto de la economía del conocimiento.

Este es el caso de Uruguay y Costa Rica, países en los que el peso relativo de las exportaciones de TI frente al gasto total en este rubro sobresale en toda la región y son modelo de desarrollo de políticas para incentivar esta industria sin reparos. Según la consultora IDC, en Latinoamérica, Colombia se ubica como el cuarto mercado de TI en volumen de inversión con un 5% del total de la región, Brasil es el gigante con 45%, México le sigue con 21% y Argentina con 10%. Sin embargo, todos tienen un nivel exportador menor al de Uruguay y Costa Rica.

En Uruguay, desde hace más o menos cinco años se adelantó un plan integral del sector con un importante aporte del gobierno en materia de fomento, beneficios y leyes amigables para la industria.

Los resultados del programa de desarrollo de la industria de TI y software en Uruguay se observan en la exportación de US$240 millones, según los datos del estudio de ProArgentina para 2005. Un volumen 3 veces más grande que el de Brasil y casi 2 veces más que el argentino y 6 veces más que México.

Por Costa Rica, encontramos una industria de software cuyo 70% de empresas locales exporta y tiene ventas por US$50 millones. Pero el verdadero tesoro tico está en las políticas para la inversión extranjera en este sector. La inversión extranjera directa en electrónica se elevó 6,6% en 2005 a US$186 millones, según la Coalición de Iniciativas de Desarrollo (Cinde) de Costa Rica. Un crecimiento que ha sido sostenido en el último lustro y que ha consolidado un capital humano que exportó TI por más de US$1.700 millones en 2005, según la Cámara Costarricense de Tecnologías de Información y Comunicación (Camtic).

En ambos casos, y a pesar de la diferencia de estrategia, existe un factor común con Colombia, y que es reconocido por todos los analistas de tecnología en el mundo (Gartner, IDC, SEI, BSA…) y es la alta calidad de los ingenieros y técnicos que se encuentran. Lo que ha fallado es la cohesión como país. Según cifras de IDC y Fedesoft, Colombia tiene un núcleo de desarrolladoras que oscila entre 650 y 800 empresas (datos a 2004) entre pequeñas y medianas, que emplea hasta 13.000 profesionales del área tecnológica y que son la base exportadora del país en esta industria. Las empresas desarrolladoras consideran que los mayores problemas que afectan su objetivo exportador, son la falta de normatividad clara para la exportación de software y servicios, la carencia de programas de apoyo financiero (crédito) y la escasez de programas de desarrollo empresarial para el sector, entre otros. Las cifras dicen que las desarrolladoras facturan US$150 millones en software, con exportaciones por US$10,3 millones y aportan al fisco US$57,3 millones.

Además del capital humano, hay interés por invertir en el país. Sin embargo, las políticas de engranaje para crear un conglomerado que explote el potencial y respalde a Colombia como marca de software siguen por crearse, mientras que el resto de los compañeros de clase consiguen con orden lo que el talento por sí solo no logra.

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