| 11/24/2006 12:00:00 AM

Especial Regalos para que se conecte desde ya con el otro año.

Con el espíritu navideño en furor, le proponemos que programe sus compras con una guía de juguetes que no se dejan olvidados una vez se les quita el papel de regalo.

Llega pronto la Navidad, época de conexión, de jolgorio y derroche de emotividad. Se crecen festivamente las cuentas de celular, pues se multiplican los envíos de mensajes y las llamadas de invitación a celebrar o simplemente para saludar, incluso a los amigos que solo habitan el recuerdo cuando llegan las luces brillantes que se apoderan por millones de las calles, los árboles son vestidos de gala navideña y las guirnaldas son la bandera de una tribu cordial que por fin se pone de acuerdo para algo.

Incluso las oficinas pierden su corte oficial y el buqué empresarial es cambiado por el de los vinos y tortas dulces que empiezan a rotarse piso a piso, acopiándose de forma inversa a los minutos que se desgastan en su camino al fin del año, y un poco antes al Nacimiento que todos esperan. Cientos de correos electrónicos vibrantes de colores y con villancicos como reloj de marcha desfilan por las redes para avisar la fiesta. Se imprimen carteles, se hacen moños de papel y hasta el más tímido se desvive para poder entrar en una foto de grupo que antes era impensable, claro, ¡viene la Navidad!

Es la época de regalar, de ser regalado, de halagar y ser sorprendido. En las casas, chicos y grandes alimentan sus listas mentales de antojos, todo es provocativo y útil sin duda; llega la época en la que escatimar parece prohibido. Una gran pantalla para la nueva consola de juegos, que además se comunica de maravilla con el reproductor de música y video que tiene alma de rayo. O quizá un teléfono móvil de gran memoria para poder almacenar tantos nombres y números y citas que se hacen voluminosas luego de un año de trabajo. No, mejor un computador portátil que integre muchas de las funciones de los otros juguetes. Las combinaciones son infinitas.

Ilusiones o herramientas, ese es el dilema todo el año, pero llegó el momento en que las respuestas resultan claras y son regalos: puras y grandes muestras de afecto que se adornarán con la cinta de la utilidad cada día cuando las fiestas den paso a un nuevo año de trabajo.
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