| 9/6/2010 5:00:00 PM

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La identificación por radiofrecuencia (RFID) se posiciona como la tecnología más utilizada en el mundo para controlar y automatizar procesos logísticos en empresas. Varias organizaciones colombianas ya la utilizan.

Los sistemas de identificación por radiofrecuencia (RFID, por su sigla en inglés) están transformando los procesos logísticos alrededor del mundo. A través de señales inalámbricas, similares a las que utilizan los teléfonos celulares, estas tecnologías permiten dar seguimiento a los productos a través de toda la cadena de suministros, desde la fabricación de un producto hasta su servicio de posventa, de forma rápida y automática.

A grandes rasgos, esta tecnología se basa en el uso de calcomanías similares a las de los códigos de barras, las cuales incluyen un diminuto chip electrónico y que se adhieren a las cajas o a los productos. Estas etiquetas emiten señales con las características de cada elemento, que capturan antenas dispuestas en cada punto de la cadena de valor y que permiten determinar tanto dónde se encuentran como sus condiciones.

Los expertos concuerdan en señalar que esta tecnología tiene un impacto muy alto dentro de las organizaciones. "Hemos notado que la visibilidad de inventarios puede llegar al 99%, con lo cual el empresario sabe en cada momento qué tiene en sus bodegas, cuánto salió de ellas y cuánto necesita para no agotar sus existencias", dice Dora Soto, asesora de soluciones de SAP.

Los usos para esta tecnología son tan amplios que Continental Airlines la utiliza para hacer seguimiento a los equipajes de sus clientes, y WalMart para evitar el desabastecimiento en sus góndolas. De hecho, la junta escolar de Connecticut (Estados Unidos) analiza la posibilidad de utilizarla en los carnets de los estudiantes para evitar 'las fugas' en horas académicas.

La analista ABI Research predice que el mercado global de productos para RFID alcanzará los US$5.350 millones este año. Para la firma, estos sistemas están en un proceso de consolidación que garantizará un crecimiento estable en ventas en los próximos años, con lo cual el mercado de RFID llegará a US$8.250 millones en 2014.

En Colombia, GS1 y la Fundación Logyca, firmas de investigación en logística, adelantan un proyecto llamado Plan Nacional EPC (Código Electrónico de Producto) que, en tres meses de trabajo, ha integrado esta tecnología en 15 compañías industriales y comerciales de todas las condiciones.

Colcafé no solo utiliza EPC, el estándar de RFID más difundido y reconocido en el mundo, para hacer seguimiento del ciclo de vida de sus productos terminados sino que, en su línea de cafés premium, le sirve para determinar el origen de los granos y los empaques. La empresa sabe de qué fincas provienen y qué procesos se usaron para garantizar su calidad.

Por su parte, Almacenes Éxito y Supertiendas Olímpica ya lo están implementando para automatizar la toma de pedidos, la logística en bodegas, el control de inventarios y la oferta del producto en góndolas. "Esperamos establecer maneras de mejorar aún más nuestras capacidades de trazabilidad y a la vez establecer la forma como esta nueva herramienta nos puede apoyar para controlar la merma en todo el proceso de la cadena de valor", dice Darío Jaramillo, vicepresidente comercial de Almacenes Éxito.

Según cifras de Fundación Logyca, la implementación de esta tecnología ha permitido reducir en 15% el tiempo en procesos logísticos, bajar el nivel de agotados por góndolas no abastecidas de 4% a 1,4%, e incrementar las ventas en cadenas en 0,42% en promedio.

Etiquetas y antenas

La clave de la tecnología RFID está en las etiquetas. "A diferencia de los códigos de barras, que solo almacenan 13 dígitos, las etiquetas RFID tienen espacio para 2 Kb de datos, que equivalen a unos 2.000 caracteres. Esto permite anotar las características físicas del producto, clasificarlo de forma precisa y fijar su trazabilidad, es decir, cada paso que sigue dentro de la cadena logística", comenta Luis Carlos Barrera, arquitecto de soluciones de negocio de SAP.

Cada etiqueta también tiene un número serial único que permite ubicar la posición exacta del producto en la cadena de suministros. "Antes, si una empresa descubría problemas en ciertas unidades, debía recoger la totalidad del producto para encontrar los que fallaban. Con esta tecnología, puede ubicar exactamente dónde están los productos con el inconveniente", dice Juan Felipe Ochoa, investigador de GS1.

Gracias al pequeño tamaño y el bajo costo de cada etiqueta, que ronda entre US$0,07 y US$0,10, la tecnología RFID ha trascendido de las operaciones de logística para llegar a nuevos sectores. Por ejemplo, ahora se usan para identificar pacientes: la etiqueta almacena el tratamiento, los medicamentos que se suministran y los movimientos de la persona dentro del hospital.

"El diseño de cada etiqueta varía según el proceso en el cual se utilice. Encontramos desde las que tienen recubrimientos especiales para soportar temperaturas extremas, que se usan en repuestos aeronáuticos; hasta las que soportan la humedad, para procesos agrícolas, o las que son muy pequeñas, para identificación de productos, entre otros", dice Barrera.

La información es capturada mediante antenas que se fijan a las puertas por donde transitan los productos y se convierten en puntos de control para la mercancía. "Los productores, los operadores logísticos y los compradores tienen acceso a la misma información, con lo cual pueden determinar dónde está el producto en cada momento. Estos datos solo los pueden ver las empresas interesadas, a partir de los criterios fijados previamente", dice Ochoa.

Finalmente, los datos de las etiquetas son tomados automáticamente por el software de gestión (ERP). Para Soto, de SAP, este es el gran valor agregado del sistema RFID, pues ayuda a analizar la información y la transforma en tareas claves para el negocio, como el manejo de inventarios en tiempo real.

A pesar de sus beneficios, los equipos y el software necesarios para usar la tecnología RFID aún tienen un costo alto para las empresas medianas y pequeñas. "Más allá del precio, el mayor reto está en lograr que las compañías perciban el cambio en sus procesos y que sus empleados asimilen las nuevas formas de trabajar que esto implica", concluye Ochoa.

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