| 6/23/2006 12:00:00 AM

Campeones mundiales

El mundo se mueve a una economía basada en el conocimiento. En este contexto, las firmas de TIC compiten por entrar en el grupo de empresas que logran certificaciones internacionales. Aunque ya tenemos dos clasificadas, el país cuenta con capital humano y empresarial para hacer más en este mundial.

La XVIII Copa Mundial de la FIFA empezó a rodar en Munich, Alemania a principios de junio, después de 847 partidos eliminatorios en los cinco continentes y 2.464 goles, que dieron la posibilidad a 32 selecciones de exhibir internacionalmente su clase futbolística durante un mes. Además de certificar a los mejores futbolistas del planeta, el torneo orbital les permite ser vistos y acceder al mercado mundial por contratos de millones de dólares.

En el mundo de las tecnologías de información y comunicación (TIC) sucede algo similar. Cientos de empresas en países de los cinco continentes tienen como meta conquistar el mercado global y para ello buscan certificarse internacionalmente, hacerse visibles por su calidad y empezar a ganar contratos de varios ceros en billetes verdes. Un mundial de conocimiento que, como sucede en el de la reina redonda, también se gana con disciplina, entrenamiento, garra y talento.

Si bien para Colombia en el fútbol las hieles son mayores que las mieles, en las TIC el saldo mundialista es muy positivo. Tenemos dos campeones mundiales en diversas categorías y unos cuantos en ciernes.



La copa dorada

Con diferentes formaciones y estrategias, pero basadas en el mejor uso del balón, la técnica y el espacio de juego, traducidas en haber tenido eficiencia en el ataque, fortaleza en la defensa y contundencia sobre el arco contrario, se busca la máxima calidad de juego posible y con ella la copa de campeón. En el mundo de las TIC sucede algo parecido. Se han concebido unos estándares técnicos determinados para el juego sobre los cuales se busca establecer la calidad de un equipo. En la industria del software, específicamente, se acordó internacionalmente que hoy la copa a ganar es certificarse en los máximos niveles de las normas ISO9000 y 15504 y el Capability Maturity Model (CMM) —Modelo de Madurez de la Capacidad del Software—, desarrollado en el SEI (Software Engineering Institute) de la Universidad de Carnegie Mellon, Estados Unidos, siendo este último el más codiciado y complejo en el mundo del desarrollo de software.

El estándar CMMI permite a las organizaciones medir e incorporar mayores niveles de eficacia y madurez en sus procesos de desarrollo y mantenimiento de software, y está considerado como uno de los mayores referentes mundiales en cuanto a producción de software. La incorporación de esta metodología de trabajo supone una sólida apuesta por las mejores prácticas de gestión de la tecnología mundial. El símil perfecto de lo que busca calificar un mundial con las traducciones de rigor.

Y resulta, como en el fútbol, que son millares las empresas alrededor del mundo que juegan a desarrollar software, cientos las que lo hacen en ligas reconocidas, pero solo decenas las que clasifican en niveles de clase mundial y llegan a competir para poder ganar como las mejores del mundo. En el caso de las certificaciones CMMI, hay 5 niveles que, de forma ascendente, establecen la categoría de los jugadores y dan cuenta de su calidad. Por dar una idea, el nivel 5 lo tienen empresas como la Nasa, Siemens y Microsoft, entre otras. Para llegar a estas instancias hay unas 'eliminatorias' que se conocen como Scampi, una valoración oficial que permite avanzar o no a este mundial.



El Jogo bonito

Para ser campeón del mundo se debe jugar bien, con calidad. Para lograr una certificación ISO internacional o CMMI Nivel 5, igual. La calidad del producto es el reflejo de la calidad de los procesos, la traducción tangible del talento del capital humano. Y en este escaño tenemos una de las campeonas: PSL, Productora de Software S.A., que desde hace más de dos años cuenta con el nivel 5, el máximo, en este campeonato.

Pero lo más relevante y coyuntural es que hace unas semanas fue ratificada su autoridad mundial al serle otorgado en Shangai, China, el IEEE/SEI Software Process Achievement Award 2006, durante la Conferencia Internacional de Ingeniería de Software (ICSE, en inglés). Un galardón que tiene como objetivo reconocer las contribuciones y logros excepcionales en procesos de software, y diseminar en la comunidad mundial las prácticas que los hacen posibles. Es otorgado por el Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE), con el copatrocinio del SEI, constituyéndose en el más alto reconocimiento que, en el mundo, pueda recibir una compañía por la excelencia y calidad de sus procesos de software. Suena como a bicampeonato.

Con este palmarés, PSL es la líder en el país de lo que debe convertirse en una cruzada nacional: tener mayor presencia en ese mundial. En 1996 fue fundada en Medellín y aunque "era reconocida en el mercado colombiano como una compañía con muy buenos productos y servicios, nuestro desempeño estaba realmente lejos de un desempeño de clase mundial", dice Jorge H. Aramburo, presidente de la compañía. "Estábamos conscientes de que la innovación funcional no estaba acompañada de mejores prácticas en la construcción y mantenimiento del software, y operábamos muy lejos de la frontera de generación de valor trazada por los mejores jugadores en la escena mundial. Para una compañía asentada en un país que como Colombia empezaba a enfrentar las exigencias de la globalización, no resultaba ningún consuelo destacarse en el mercado local", comenta.

"Si PSL deseaba sobrevivir y a la vez prosperar en la industria global de tecnologías de la información, debía mejorar dramáticamente sus procesos y productos. (...) Iniciamos un esfuerzo para abrazar las mejores prácticas y técnicas conocidas en el planeta, y coincidimos en que nuestro progreso iba a ser evaluado por las organizaciones más competentes del mercado mundial", destaca Aramburo.

Conseguir estas certificaciones y reconocimientos es ganarse el mundial para abrir las puertas de nuevos mercados, pues son respaldos internacionales que se basan en estándares que se entienden como valor de la industria.



Trabajo de equipo

Atendiendo a esta cruzada, Proexport y el Sena han venido impulsando el juego de otras desarrolladoras locales y su clasificación hacia un nuevo campeonato. De este esfuerzo es ejemplo otra gran empresa colombiana que suena bien en las ligas mundiales: la caleña Open Systems, que acaba de recibir el CMMI Nivel 4. Solo 36 empresas en el mundo han sido valoradas en este nivel.

Nacida en 1987, esta empresa se especializó en soluciones de facturación en servicios públicos, consiguiendo ser una de las principales empresas de software en Latinoamérica con instalaciones en Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Salvador y Paraguay. Antes de entrar en la senda final de la ruta mundialista CMMI, el año pasado consiguió el premio World Billing Award 2005, por su implementación de Facturación en las Empresas Públicas de Medellín (EPM), Medellín, Colombia. El anuncio fue hecho durante la Reunión de IIR Billing Systems en Londres. Además fue finalista en la Categoría a Facturación más innovadora del mundo.

"La primera etapa de las certificaciones estuvieron delineadas por el objetivo de internacionalización que perseguía Open. Era necesario mostrar a Open como una empresa de talla mundial. La primera etapa se concentró en ISO9000 hace casi 10 años. Sin embargo, este estándar siendo enfocado al mejoramiento, no garantizaba que necesariamente se adhieren las mejores prácticas en la empresa y específicas a la industria de software. Open necesitaba asegurar las mejores prácticas mundiales de la industria de software porque el proceso debía reforzar su enfoque industrial. Fue así como en los inicios de 2000, Open adoptó el enfoque CMM, que posteriormente el SEI convirtió en CMMI y hoy hemos logrado llegar a este nivel", relata Hernando Parrott, vicepresidente de desarrollo de negocios de Open Systems.

En Colombia mediante el programa de Proexport y el Sena se apoyaron en la ronda clasificatoria y posterior certificación a Soft Bolívar de Bogotá, que consiguió el CMMI nivel 2, Ilimitada de Medellín, nivel 3, Heinsohn de Bogotá, nivel 3, Intergrupo de Medellín, nivel 2.

Cuando PSL consiguió su mundial, solo había 7 empresas más de 3 países en la cima, hoy son más de 30 y siguen creciendo en los 5 continentes, lo que habla de la velocidad con que maduran las ligas. Por esto, aún falta más talento colombiano en esta ruta mundialista si se quiere hacer historia, y dólares, en el juego redondo del conocimiento.
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