| 10/26/2007 12:00:00 AM

Aplicando libertad

Primero fue OpenOffice, hace muy poco Google y luego se unió IBM: crece el club de las aplicaciones libres y gratuitas a través de internet. No es la sepultura para Microsoft, pero es el fortalecimiento de una nueva filosofía.

Mucho hemos hablado de productividad y de colaboración en lo que va corrido de este año. Acercándonos a distintas herramientas de comunicación y de trabajo en la oficina, estamos entendiendo los verdaderos alcances de la tecnología, ya sea de consumo o muy especializada, y trabajando tras bastidores, allá abajo, en las cavernas de su empresa o negocio.

Y si se trata de sintetizar en pocas ideas el torrente de software en aplicaciones y plataformas, en dispositivos y conceptos tecnológicos que nacen, se dividen, van reproduciéndose y no mueren, sino que como la energía, se transforman infinitamente, entonces libertad es ese grupo de ideas sintetizadoras.

Libertad es lo que busca la movilidad, traducida en que usted trabaje donde y como le plazca; es lo que quieren entregarle las comunicaciones unificadas para que usted elija cómo y dónde responde usted un mensaje, realiza una reunión o atiende un asunto de trabajo; es lo que prometen las multinacionales con sus paquetes de aplicaciones por demanda y sus servicios 7 x 24 durante todo el año; y es lo que usted podría asegurar con una buena tercerización, dicen, consiguiendo de paso, libertad para dedicarse a lo que usted y su empresa saben hacer bien.

Que estas propuestas materialicen sus intenciones, es dictamen de juicios severos que solo los usuarios pueden adelantar, pero lo que sí puede decirse es que a la larga sus metas reflejan más que una premisa de consumo, una filosofía que la tecnología contiene en su ADN. Es por ello que encapsularla en discos sellados con licencias, y empaquetarla entre contratos, o dejarla libre por la red, el ser y estar tecnológico por antonomasia, y hacerla un bien abierto, un servicio público, y entregarla libre a quien la necesite, sujeto natural o jurídico sin distingo por principio, es la cuestión.

Esta disyuntiva busca ser resuelta desde lo comercial por empresas como Microsoft, que han construido su imperio en el lado del licenciamiento y que es el principal defensor de la protección de los derechos de los desarrolladores de software, y por otro lado de empresas como Google que sin discurso pero con decisiones de negocios, ha ratificado que está del lado de dejar fluir este conocimiento aplicado a través de la red, financiar su desarrollo con publicidad y ofrecer la venta de servicios adicionales de soporte y escalamiento, tal y como lo han propuesto los seguidores, y hoy comercializadores, de Linux. Es clara ya la marca de la heráldica en este encuentro. Google y Microsoft con obra y acción han definido las partes.

Sin embargo, empresas como Sun Microsystems e IBM también entran en la disputa y enriquecen la discusión, pues al mismo tiempo que han licenciado productos con una mano, han impulsado el software libre con la otra, incluso la prolongan para participar de la corriente de la gratuidad. La primera ha sido impulsora de OpenOffice.org, una comunidad global donde desarrolladores de todo el mundo han alimentado y mejorado una suite de aplicaciones ofimáticas que busca ofrecer los mismos servicios de la suite Office de Microsoft pero gratis por la red. De este grupo, Sun ha tomado desarrollos interesantes para su propia suite comercial de oficina, StarOffice.

Nueva era

La introducción sirve para entender en torno a qué se mueven hoy las tácticas y estrategias de algunos de los principales jugadores del mercado de tecnología, y para comprender quién va para dónde y por qué. La libertad es lo que la tecnología ha estado discutiendo, ofreciendo y promulgando dependiendo de la orilla que venga, y esta dinámica ha enmarcado ya una filosofía.

En este contexto y bajo esta lógica han llegado los lanzamientos de la suite gratuita de Google, en plural porque ha sido por partes, empezando por su Google Docs y Hojas de cálculo hace unos meses, y complementándola con un programa de presentaciones similar al PowerPoint de Microsoft, pero todo esto sobre la idea de que trabajen en un entorno colaborativo, por lo cual cualquier usuario podrá disponer online de todo lo necesario para crear y trabajar sus documentos individualmente o en grupo, sin pagar un peso, ya sea una pequeña empresa o una persona.

Para los analistas en todo el mundo es la muestra de que Google va en serio tras la conquista de todos los apartados que se relacionan con el computador y la red, como buscador, con el correo (Gmail), la programación de tareas (Calendar), la publicidad (Adwords y Adsense), el trabajo de imágenes (Picasa), los navegadores web (colaboración con Firefox), y hasta ahora las aplicaciones de escritorio. Solo faltaría una plataforma para la implementación y gestión de bases de datos, y entonces estaríamos ante una armada integral.

Pero no perdamos de vista la filosofía: hay que destacar que todos lo servicios de Google son gratuitos, y solo tienen costo los servicios de soporte que podría requerir cierto calado de empresas.

Este movimiento cada vez más agresivo y rápido es el reflejo de lo que la mayoría de expertos sostiene: que el modelo de licencias actual, basado en la propiedad, es insostenible a largo plazo, y que los fabricantes son conscientes de ello. Aún así, un consultor de Accenture afirma que "durante un periodo largo convivirán ambos modelos, el de licencia y el del software como servicio". "Definitivamente se impondrá el software como servicio, aunque sea con licencia para soporte, que puede ser mensual o anual", dice un consultor de Azurian.

El precio correcto

Si bien las propuestas gratuitas de seguro no tienen por ahora la robustez de una pagada, el alcance del usuario sobre ellas es lo que se convierte en la determinante entre su costo y su servicio. "Sabemos que existe una gran comunidad de usuarios que utiliza sólo una fracción de las funcionalidades de los paquetes de oficina tradicionales, para los cuales no tiene sentido gastar enormes sumas de dinero en algo que no aprovechan", dice por su parte Daniel Juárez Dappe, gerente de software de IBM Colombia.

Precisamente IBM, en su juego de manos, acaba de lanzar Lotus Symphony una suite que está compuesta por los tres elementos base: procesador de textos, hoja de cálculo y programa de presentaciones. La suite también está basada en Open Office, lo que le da numerosas ventajas, entre ellas ser compatible con Microsoft Office y Open Document Format (ODF), además de poder exportar los documentos al formato PDF. "La integración entre estos usuarios (de trabajo básico) y aquellos que están forzados a consumir otros paquetes está garantizada gracias a los estándares como el Formato de Documento Abierto (ODF por sus siglas en inglés), que asegura compatibilidad e independencia del programa con que se haya creado un documento", subraya Juárez Dappe.

Lotus Symphony ya está disponible para descargar gratis desde internet, permite interactuar con usuarios que usen otras herramientas similares, incluso Microsoft Office, y funciona bajo Windows y Linux. Una versión para Mac está en desarrollo.

Es claro que la apuesta es por la nueva filosofía tecnológica en plataformas de productividad, y seguramente en poco tiempo podría extenderse a versiones básicas de paquetes ERP, CRM y SCM, sin licencia y con alternativas de soporte pago. Pero el desarrollo seguirá costando, y si bien es cierto que las comunidades globales pueden sostener la evolución, la realidad dice que las empresas deberán vivir de algo menos espiritual.

En cuanto a cómo se financiarán las nuevas aplicaciones web, la fuente de Accenture afirma que con publicidad o por sistemas de suscripción (cuota, pago por consumo...), "mientras, tendrán que ganar ese espacio y promulgar las bondades de esta filosofía con aplicaciones ya sea gratuitas o de pago vía licencia con servicios premium". Los expertos están de acuerdo en que tendrán larga vida los modelos en los que una parte de la aplicación es gratuita, pero la extensión a otros módulos requerirá un pago. Afirman que las grandes compañías cada vez demandan más aplicaciones on line que son gestionadas por el proveedor del software y no por personal de las empresas cliente. Esta fórmula, dicen, reduce costos y da gran libertad a los empleados, pudiendo disponer de sus documentos cuando están alejados de los puestos de trabajo.

Si bien el lapso de ascenso de la nueva filosofía no será corto, ya sabemos que en tecnología 'largo' puede ser meses. En tanto, hay que recordar que Microsoft tiene cerca del 95% del mercado de aplicaciones de ofimática y su bastión es indiscutible si le sumamos el hecho de que Windows reina en casi todos los computadores que existen en la faz de la tierra. Así que no estamos hablando de una nueva era antítesis de otra, solo del surgimiento de una alternativa; un espacio en donde incluso ya la tropa de Bill Gates marcha con su propia suite gratuita online, denominada Office Live Workspace, que permite al usuario almacenar, acceder y compartir por internet documentos creados en Word, Excel, PowerPoint y PDFs. El programa, que se financiará con publicidad, deja a los usuarios compartir más de mil archivos e invitar a otros a que lean o agreguen comentarios en los documentos guardados. Eso sí, no les deja crear o editar documentos en línea.

Los expertos coinciden en que los anuncios de Google, IBM, la compra de Virtual Ubiquity por parte de Adobe, y la de Zimbra por Yahoo, son hitos que marcan el rumbo del mercado de las aplicaciones, que pueden afianzar su éxito si logran consolidarse como parte de un juego de herramientas colaborativas, lo que será determinado por su flexibilidad, disponibilidad y amplio espectro on line y la habilidad de estas compañías para integrarlas en plataformas de comunidad y sostener su difusión y extensión en las redes sociales. En resumen, libertad es un conjunto de ideas que conjugará la convergencia tecnológica, y quien lo haga mejor será el próximo líder.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?