Pese a la anticipación con que el gobierno nacional les comunicó a los propietarios de vehículos de tracción animal que debían cambiarse a vehículos automotores, estos decidieron pasarse por la faja la medida, pidieron plazo por un año más y lograron el aval del gobierno distrital en Bogotá. Mientras otras ciudades del país han mostrado que este paso sí se puede dar, la capital sigue a lomo de mula.