| 3/31/2016 12:01:00 AM

Hospitales y clínicas están en jaque por falta de camas y profesionales

Aunque algunos hospitales y clínicas de Colombia se destacan en América Latina por la calidad en el servicio prestado, la red nacional presenta déficit de camas y profesionales.

La capacidad instalada, entendida como el potencial de producción de una empresa o entidad en un tiempo determinado con base en aspectos como las instalaciones, recursos humanos, tecnología, equipos y experiencia, es una variable fundamental en cualquier actividad económica y sector. La salud no es la excepción.

Colombia, en medio de una compleja situación institucional y financiera y luego de cumplirse un año de sancionada la Ley Estatutaria de Salud, vive una paradoja con sus centros prestadores de servicios. Por un lado, algunos de estos destacan en América Latina por su nivel de servicio y, por el otro, la cartera por servicios médicos de la red nacional de hospitales y clínicas alcanza un rango de entre $13 billones y $14 billones.

La cara positiva: el ranking Mejores hospitales y clínicas 2015, elaborado por la revista América Economía, clasifica a 22 centros de atención del país en el Top-43 de América Latina y el Caribe; es decir, 51,16% del total del subcontinente. En este listado, que mide variables relacionadas con la capacidad instalada, Brasil es el segundo de la región con 7 hospitales y Argentina tercero con tres.

Del total de instituciones nacionales, 20 son de naturaleza privada y dos son públicas. El mejor ubicado en el listado es la Fundación Valle de Lili, en Cali, que ocupó el tercer lugar con un índice de calidad de 77,87%.

Luego aparece la Fundación Cardiovascular de Colombia, en Bucaramanga, que es quinto con 75,82%. La Fundación Cardioinfantil de Colombia, de Bogotá, es séptima con 75,82%, y el Hospital Pablo Tobón Uribe, de Medellín, noveno con 74%.

La cara negativa

Un estudio de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC) muestra que 140 de las instituciones afiliadas presentaban una cartera por servicios médicos que asciende a $5,8 billones a mediados de 2015 y 50% es vencida. Según Juan Carlos Giraldo, director general de la ACHC, este problema financiero ha empezado a ocasionar deterioro en la prestación del servicio y un segundo estudio permitió medir el nivel y cobertura de este impacto en la operación.

Algunos hospitales están diciendo varias cosas: primero, se está destruyendo empleo y está renunciando personal en un rango de 20% o 30%. Alrededor de 65% ha dicho que ha tenido que retrasarse en los pagos con los proveedores y ahí sigue la cadena. Han cancelado eventos, capacitaciones, adquisición de nuevas tecnologías y lo más grave es que muchos han empezado aceptar que han tenido que contraer servicios e inclusive cerrar algunos servicios”, enumera.

Para empezar a darle un giro a este panorama, Giraldo propone que en este tiempo, que califica de transición, los recursos de Fosyga lleguen directamente a los hospitales, eliminando la intermediación. Para el nuevo sistema, plantea que debe existir una caja única que sea recaudador y manejador del riesgo. “Necesitamos que la plata esté ahí, que sea suficiente y que se conceda cuando salgan las cuentas y los administradores presten los servicios”, asegura.

Más carencias

De acuerdo con Mary Bermúdez, decana académica de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana, los pacientes deben esperar varios días para acceder a una plaza para recibir tratamiento.

“El número de camas en todo el país es insuficiente, los servicios de urgencias están con sobreocupación y en urgencia funcional porque no hay camas y porque el acceso a la consulta ambulatoria no es eficiente y oportuno, lo cual hace que todo se derive a urgencias”, explica la académica.

Respecto al capital humano, también expone debilidades no solo en número sino en las limitantes existentes para desarrollar su actividad profesional.

“El recurso humano de médicos generales podría ser suficiente si su poder resolutivo fuera mejor, si el sistema los empoderara un poco más. Con relación a los especialistas hay un déficit importante, que se suma a la concentración en las ciudades, donde hay posibilidad de hacer atención de alta complejidad y donde hay recursos, en el resto del país hay que hacer fila para la remisión y poder acceder a ellos”, agrega la decana de Medicina de la Javeriana.

Para Félix León Martínez, presidente de Fedesalud, el problema de la atención va más allá de que el índice de camas por mil habitantes sea uno de los más bajos de Latinoamérica (1,5) y el de médicos (1,7) corresponda al nivel intermedio. Según su visión, la esencia del asunto se encuentra en las dinámicas de la oferta y la demanda.

Los servicios orientados por el mercado se han desviado hacia la alta tecnología, en los barrios ricos, donde les resultan más rentables a los empresarios de la salud, mientras desaparecen los servicios básicos dirigidos a la población pobre, la más necesitada. Las pocas inversiones de este Sistema no se dirigen a las prioridades de salud de la población sino a las prioridades de los empresarios de la salud”, asegura.

En medio de una paradoja, la capacidad instalada de los hospitales no basta para clasificar algunos de Colombia como los mejores de Latinoamérica si paralelamente los problemas financieros obligan a la restricción de los servicios.

No hay cama pa’ tanta gente

Según mediciones internacionales, Colombia cuenta con cerca de 75.000 camas hospitalarias. Al cruzar esta variable con la población total del país, que se acerca a 50 millones de habitantes, se genera una relación entre 1,6 y 1,7 camas por cada mil habitantes.

Este indicador, según Juan Carlos Giraldo, director general de la ACHC, ubica al país por debajo del promedio de América Latina y el Caribe, que ronda entre 2,0 y 2,5 camas por cada mil habitantes. Aunque plantea que hay un “déficit teórico pequeño” frente a la región, hace un llamado de atención frente a un cambio de modelo de atención.

“Quiero llamar a una reflexión. Se han presentado debates en los que algunos dicen que se necesitan 10.000, 20.000 o 30.000 camas más, ¿y como para qué? Aquí debemos cambiar algunas cosas importantes en el modelo. Usted tiene que ser más preventivo y en Colombia se ha visto una alta demanda de los servicios hospitalarios porque las cosas de la promoción de salud que habían venido haciendo no se han vuelto a hacer”, asegura Giraldo.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?