| 9/30/2015 7:00:00 PM

Los retos que enfrenta Colombia para avanzar en materia de patentes

Aunque Colombia ha mejorado en los procedimientos para el registro de propiedad industrial, el país está muy lejos de las estadísticas de los vecinos.

Las patentes recientemente otorgadas a un tanque vertical para almacenamiento de fluidos de gran tamaño que se sostiene por sí mismo –que obtuvo el inventor bogotano César Augusto Díaz– y a un sistema de monitoreo para controlar la circulación de vehículos en el sistema de transporte por cable (de la Universidad Eafit de Medellín), son algunos de los ejemplos que se destacan en materia de registros de innovaciones. Sin embargo, iniciativas como estas se deben multiplicar porque los niveles de registros de los derechos de propiedad industrial locales no son suficientes.

Colombia está en la senda para aumentar los registros propiedad intelectual, como asegura el superintendente de Industria y Comercio (SIC), Pablo Felipe Robledo: entre 2010 y 2014 se concedieron 6.191 patentes de 10.484 peticiones; es decir, seis de cada diez, un promedio mucho mayor al que se alcanzó entre 2000 y 2009, cuando solo se otorgaban dos de cada diez.

Pero la dinámica debe acelerarse y, si bien los avances en trámites locales son importantes, deben continuar los esfuerzos en esta materia. “La protección de la propiedad industrial es clave para tener una economía del conocimiento y proteger la innovación, ya sea de productos o procedimientos en momentos de incrementos de la competencia, debido a la firma de tratados de libre comercio”, asegura el profesor de la facultad de Derecho de la Universidad Nacional y especialista en propiedad intelectual, Óscar Andrés Lizarazo Cortés, quien agrega que esos registros se deben otorgar con las debidas exigencias de calidad.

Sin embargo, la tarea no será fácil porque, aunque es importante profundizar en la estrategia de protección de la propiedad industrial y elevar el nivel de patentabilidad en Colombia y la región, el escenario para los países emergentes es más complejo, pues –como advierte el presidente del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), Luis José Díez-Canseco–, es difícil llegar a los rangos de los países más avanzados porque se requiere de grandes inversiones que no todas las naciones están en condiciones de realizar.

Para seguir impulsando el tema dentro del régimen de la CAN, resulta crucial desarrollar “los modelos de utilidad o pequeñas patentes”, porque son muchas las adaptaciones que se dan de productos existentes, pero que no se patentan pese a su alto valor agregado.

A elevar el número de patentes

Si bien hay decenas de registros de patentes en Colombia que hacen lucir la gran creatividad de los colombianos, aún falta avanzar más en esta materia. Tal como lo muestran las cifras de la SIC, en 2014 de las 2.417 patentes de invención solicitadas, 88% fueron presentadas por extranjeros y solo 12% por nacionales.

Ante este panorama, Lizarazo dice que si bien para una economía como la colombiana la alta proporción de patentes extranjeras resulta entendible porque se trata de las solicitudes de países de todo el mundo, sería deseable incrementar la representatividad nacional a por lo menos 15% en el corto plazo.

El reducido número de patentes es un fenómeno que afecta a toda América Latina, como lo precisa Julio Raffo, economista principal de Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), debido a que en la región hay un limitado registro de nuevas tecnologías y faltan sistemas eficientes que impulsen la innovación.

Los registros de patentes en esta entidad muestran grandes desequilibrios entre los países. En 2014, en el marco del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) de la OMPI, se presentaron unas 215.000 solicitudes; es decir, 4,5% más que en 2013. En este marco Estados Unidos fue el país que presentó más solicitudes de registros internacionales de marca con arreglo al Sistema de Madrid (13,8% del total), le siguen Alemania (13,6%), Francia (7,9%) y Suiza con 6,6%. Pero las cifras son radicalmente menores en América Latina donde Brasil, México, Chile y Colombia presentaron solicitudes que representan menos de 0,5%.

Según Raffo, en la región hay mucha creatividad pero falta invertir más en investigación para que las buenas ideas se transformen en productos o servicios patentables y con opciones para su comercialización.

Más apoyo de la CAN


El Régimen Común sobre Propiedad Industrial de la Comunidad Andina de Naciones, Decisión 486 de 2000, del cual hacen parte Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, seguirá siendo un impulso en esta materia. Tras la conmemoración de los 15 años de este régimen, se espera que se siga fortaleciendo y por eso el Tribunal Andino de Justicia de la CAN anunció que los países integrantes podrán solicitarle conceptos de interpretación para ser utilizados en trámites administrativos de registros locales.

Entre los integrantes de la CAN, Colombia se destaca por ser el más ágil en el trámite de patentes en América Latina y el tercero en el mundo después China y Corea del Sur. En el país el promedio de duración de este trámite fue de 23 meses en 2014, una significativa mejora frente a los 64 meses que registraba para 2010.

José Luis Londoño, superintendente Delegado para la Propiedad Industrial de la SIC, destacó que el régimen de la CAN ha sido positivo para sus integrantes, pese a que pueden darse diferencias entre las prácticas de los países.

Por su parte, el presidente del Tribunal de Justicia de la CAN, aunque defiende la solidez de este marco normativo, admite que se necesitan retoques a la legislación que incluyan cambios en los procedimientos para solicitar o cancelar marcas y patentes; modernización de las denominaciones de origen y nuevas formas para proteger las marcas país.

Debilidades y fortalezas

Especialistas como Óscar Andrés Lizarazo Cortés y Ernesto Rengifo, director del Departamento de Propiedad Intelectual de la Universidad Externado de Colombia, coinciden en que los empresarios que no utilizan de manera efectiva las herramientas de propiedad industrial corren el riesgo de perder parte de las inversiones que hacen para mejorar sus productos y procesos. Otra desventaja para empresas que no impulsan el tema es que dejan de ser reconocidas como firmas innovadoras y competitivas.

La integrante del Tribunal de la CAN, María Pacón, es clara en afirmar que sin una gestión adecuada de los derechos de propiedad industrial, los investigadores e innovadores no podrán defender de manera eficaz sus proyectos y sacarle provecho económico a su inventiva.

Por el contrario, los beneficios pueden ser muchos según los analistas. Por ejemplo, quien cuenta con patentes valiosas está en condición de negociar para licenciarlas o cederlas.

Una patente, por ser un activo intangible, puede ser clave para las empresas a la hora de obtener financiamiento, ya que cada vez más el mercado valora este bien cuando tiene potencial económico.
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