| 8/8/2016 12:00:00 AM

¿Qué le espera al sector defensa en el posconflicto?

El mercado de la seguridad en Colombia es uno de los más dinámicos: solo la privada contribuye con casi 2 puntos del PIB. ¿Qué le espera en el posconflicto?

El más reciente invento del colombiano Miguel Caballero, empresario exportador de ropa blindada que llega a destinos entre los que se destacan Nigeria, México y Centroamérica, fue una camiseta de 900 gramos a prueba de balas: la usan once jefes de Estado en el mundo y, por si fuera poco, se acaba de ganar el premio Red Dot Design a la innovación. ¿El mérito? Competir con 5.400 inventos de todo el mundo.

Caballero es uno de los íconos del negocio del blindaje en Colombia. Tanto así que cuenta que hoy se puede blindar, incluso, la ropa interior. Entre las prendas más comunes están las chaquetas, los chalecos y las camisas, aunque también hay demanda por maletines, bolsos y cascos para motos e, incluso, bufandas y cobijas.

Y con toda la autoridad sobre el tema, afirma que, además de café y petróleo (aunque esté de capa caída), el país también se ha convertido en un referente clave en el negocio de seguridad: exportamos ropa y accesorios, pero también grandes multinacionales prefieren que sean los colombianos quienes lideren sus esquemas de protección en otros países.

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Aunque al parecer se acerca el fin del conflicto con la guerrilla de las Farc, eso no significa que el sector vaya a marchitarse. Todo lo contario: empresarios consultados creen que en una economía más global y con crecimiento de la inversión extranjera, el sector será cada vez más proactivo que reactivo.

“Las inversiones en seguridad y defensa también han crecido por los atentados en el mundo. Esta industria seguirá prosperando, indiscutiblemente. Todo pese a que ya Colombia empieza a dejar de ser rotulado como país en guerra”, comenta Caballero.

Las cifras hablan solas. El rubro de seguridad contribuye con cerca de 2 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y mueve más de $7,5 billones. El sector emplea más de 200.000 personas en áreas diversas: vigilancia, consultoría y asesoría, seguridad electrónica, transporte de valores, blindaje de vehículos y escoltas.

Cerca de 1.455 empresas de vigilancia operan servicios con y sin armas, que coexisten con compañías blindadoras y arrendadoras de carros, entrenadores de animales, escoltas y estructuras especializadas en andamiajes de seguridad. La seguridad se respira: se ve en cada vigilante, cada cámara de seguridad o huella de identificación, en la necesidad de proteger la información empresarial y la que está en ‘la nube’, en la consolidación de departamentos de seguridad en las empresas y, en general, en el ambiente que nos rodea.

Según la Federación Colombiana de Empresas de Vigilancia y Seguridad Privada (Fedeseguridad), los ingresos de este sector resultan tres veces superiores al hotelero y también es uno de los mayores generadores de empleo: entre vigilantes, supervisores, escoltas, operadores y guías caninos, entre otros, hay cerca de 216.151 personas vinculadas al sector. Esta cifra supera los cerca de 177.000 uniformados de la Policía Nacional.

¿Los resultados? Por cuenta de las redes policiales y la acción de los vigilantes privados se han capturado 13.603 delincuentes en los últimos cinco años. También se han incautado 1.854 armas, 687 vehículos y casi 900 motocicletas. Esto sin contar con que en 7.652 casos se ha recuperado mercancía robada.

“Es un sector en el que 90% del capital es humano. La legislación actual del sector está desactualizada y debe adaptarse a las necesidades del país. El año pasado hubo una iniciativa legislativa que se cayó y que afecta necesidades del sector, como seguro obligatorio y exámenes sicofísicos a los vigilantes, revisión de prestaciones y salarios de trabajadores, manejo de armas y proporción de armas por hombre. Es necesario replantear el sector en un escenario de posconflicto”, afirma Natalia Gutiérrez, directora ejecutiva de Fedeseguridad, gremio que agrupa a 11 de las compañías más grandes del sector, como son Seguridad Atlas, Brinks, G4S, Fortox, Miro Seguridad, Pica, Prosegur, Securitas, Occidente Seguridad Privada, Oncor y Telesentinel.

Según gremios como la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), 86% del servicio de vigilancia y seguridad se concentra en cinco departamentos, aunque Bogotá y Cundinamarca representan más de la mitad de estos negocios.

Se calcula además que en Bogotá están más de 50% de los guardas que hay en el país.

Más que cubiertos

El negocio del blindaje de vehículos también crece como espuma. El mayor interés de inversionistas por contar con operaciones en el país propicia un mayor número de extranjeros que buscan medidas de protección para reforzar la seguridad de sus carros, así como de personas del común que requieren resguardarse ante eventuales ataques.

El sector genera cerca de 26.000 empleos y en este negocio coexisten las empresas blindadoras y arrendadoras. El negocio como tal mueve al año cerca de $350.000 millones, de acuerdo con la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada.

Dentro del negocio del blindaje, el que más se mueve es el de alquiler de vehículos. “Por ejemplo, el Estado se dio cuenta de que la administración de flotas de blindados era complicada y originaba muchos huecos de corrupción y sobrecostos y fue recurriendo al renting, que es mucho más eficaz para el Gobierno y permite que las entidades se dediquen a gobernar y no a administrar flotas”, comenta Aldo Salvino, gerente de Blinsecurity.

Pero, ¿qué le espera al negocio del blindaje en el posconflicto? Según el empresario hay una expectativa general en las empresas del sector y el cliente que tiene carro blindado sigue renovando porque se convierte en una herramienta confiable para la autoprotección.

Sin embargo, a pesar de que el blindaje de vehículos dejó de ser un lujo para convertirse en una opción preventiva, sobresalen las blindadoras ‘de garaje’; es decir, pequeños negocios en donde se les ofrecen opciones más económicas a los clientes, pero sin las garantías de seguridad que se requieren.

Entre tanto, aparecen otros negocios prometedores. Dentro de la industria de seguridad se destaca el software de análisis de información relativa a lectura de placas de vehículos, contenedores, vagones de tren e, incluso, la detección de excesos de velocidad, cruces indebidos y controles de acceso a zonas logísticas. También el hecho de entrelazar este tipo de información con las autoridades respectivas, lo que se conoce como analítica de la información, según Manuel Salas, development manager para la Región Andina, Centroamérica y México de Neural Labs.

“Uno de nuestros grandes clientes es la Policía Nacional, con la que tenemos cerca de 400 carros haciendo análisis de placas con nuestro software. En parqueaderos tenemos centros comerciales, cadenas de grandes superficies, hoteles y varias compañías de sistemas de aparcamiento funcionando con nuestra lectura de placas”, afirma Salas, quien es optimista en cuanto al crecimiento de este negocio y aspira a que este año suba en 30%.

También se destacan compañías fuertes en equipos de rastreo, seguridad y telefonía satelital (ideal para deportistas extremos y turistas). Según Kristal Vergara, marketing executive de Globalstar, en Colombia se dispone de la mejor señal de telefonía satelital, lo que es vital para las personas que practican algún deporte extremo o visitan lugares sin contacto con la tecnología, a fin de que puedan hacer llamadas para informar sobre su ubicación o para pedir ayuda, llegado el caso de que estén en peligro.

“Ahora tenemos el equipo Spot Gen3, herramienta de comunicación que permite seguir bienes, marcar rutas, seguir caminos en el mapa de Google o también notificar a oficiales de rescate sobre alguna emergencia”, precisa tras destacar que el dispositivo, además de rastrear coordenadas, cuenta con un botón de emergencia que se contacta directamente con la Cruz Roja para solicitar ayuda.

‘Jaque’ a los falsos

Uno de los avances más significativos en el negocio de seguridad está asociado a la biometría, un método que ha sido calificado como altamente efectivo en el mundo para protegerse de la suplantación.

Si bien cualquier parte del cuerpo puede ser modificada, la biometría se apoya en aquellos elementos que hacen únicos a los seres humanos: la huella digital, el rostro, el iris, la forma de la mano, las venas y los latidos del corazón se convierten casi que en una cédula de ciudadanía.

Tanto así que algunos bancos están aprovechando el boom de la biometría para fortalecer la seguridad de sus usuarios. Se conoce que una entidad financiera está en un plan piloto para que los clientes puedan abrir su cuenta de ahorros mediante un mecanismo de identificación a través del rostro y quizá en el futuro transacciones en línea mediante tarjeta de crédito también por identificación facial. Toda una revolución en la manera de hacer transacciones.

“En un par de años veremos una real reducción de documentos físicos como actas de grado, diplomas, licencias de conducción, pasaportes y trámites notariales gracias a iniciativas como Carpeta Ciudadana y Autenticación Electrónica del Plan Vive Digital 2014-2018, que permitirán que cada persona tenga un espacio en la nube y que pueda acceder de forma segura a servicios electrónicos del Estado”, comenta Daniel Medina, gerente general de Olimpia, compañía especializada en soluciones en biometría y ciberseguridad, que inició con un capital de $100 millones y ya vende $35.000 millones anuales. Su reciente paso: el registro de la marca ReconoSer, para la identificación biométrica de las personas.

El directivo explica que a través de esta tecnología se puede, por ejemplo, frenar la posibilidad de la ocurrencia de suplantación de identidad en la entrega de medicamentos de alto costo. También es una herramienta efectiva en espacios de alta congregación, como es el caso de éxito del estadio Atanasio Girardot en Medellín, en donde el año pasado se instaló un esquema de seguridad biométrica que permite detectar cuando algún hincha ‘se porta mal’.

Las empresas que usan la tecnología biométrica, como es el caso de Olimpia, Certicámara y algunas otras, deben tener certificación y estar avaladas por la Registraduría Nacional del Estado Civil. Además deben cumplir con la ley de protección de datos y normas de la Superintendencia de Industria y Comercio para el manejo de bases de datos que prohíbe los segundos usos.

En materia de seguridad, el mercado en Colombia está muy desarrollado y sobresale el interés de otros países por importar el conocimiento y experiencia de las empresas locales en este negocio. En todo caso, hay mucha tela por cortar aún y el desarrollo del sector sigue en ascenso.

El negocio de la vigilancia

Los cuatro grandes grupos de vigilancia privada en Colombia son:

Vigilancia móvil: custodia un área determinada. Incluye labores con armas de fuego y animales, vigilantes y equipos electrónicos.Vigilancia fija: incluye a los guardas de seguridad y busca proteger personas, bienes o inmuebles.Escolta: se trata de las personas entrenadas para prestar servicios de vigilancia, armados o no y que custodian personas, vehículos, mercancías u otros objetos.Transporte de valores: se refiere al cuidado de valores y actividades relacionadas.

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