| 10/26/2007 12:00:00 AM

No al trabajo infantil

El regreso a las aulas de más de dos millones de niños entre los 5 y 17 años, que dejaron de estudiar para ocuparse en diversos trabajos, también debe hacer parte de la agenda de responsabilidad social de las empresas. El reto es cada vez mayor.

Alos 12 años de edad Diana Margarita Tovar Molina se vio en la necesidad de trabajar como niñera en una casa de familia. Cuidaba a dos menores -de 5 y 7 años- en un turno de 7 a 11 de la noche y por eso le pagaban $5.000 mensuales.

Era muy poco dinero, pero de vez en cuando le permitía llevar alimento a su padre y su hermana menor, pues el jefe del hogar se había sumido en el licor luego de que su esposa tuviera que abandonar la ciudad en busca de un tratamiento para su enfermedad. Hasta entonces la niña había sido una de las mejores estudiantes del Colegio San Francisco La Casona, en la localidad de Ciudad Bolívar. Sin embargo, las extenuantes jornadas de trabajo no le permitían cumplir con sus obligaciones académicas y empezó a bajar el rendimiento escolar, al punto que en varias ocasiones estuvo tentada a dejar definitivamente los estudios.

Como Diana, hay más de dos millones de niños en Colombia, según estadísticas del Ministerio de la Protección Social, que tienen que trabajar desde muy temprana edad para asumir diversas responsabilidades. De ellos hay un millón que se ocupan en agricultura, comercio, minería y construcción, entre otros sectores (ver tabla) y un millón más que trabaja en los hogares, incluso como empleados de sus propias familias a cambio de comida y productos para el aseo personal.

Un estudio elaborado por el Ministerio de la Protección Social, el Dane, Bienestar Familiar y el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Ipec) de la OIT revela que 34,6% de los niños trabaja para responder por los gastos del hogar, 26,1% para ayudar a sus familias con el sustento de la casa, 25% para tener su propio dinero y 6% porque en sus casas consideran que el trabajo los forma y los hace honrados. El porcentaje restante lo hace para estudiar o pagarse el transporte.

El sector privado ya está volviendo su mirada hacia esta población que hasta hace algunos años pasaba casi inadvertida por falta de políticas claras para intervenir en el tema. De la mano de la OIT, la Procuraduría, el Gobierno y las cajas de compensación, entre otras entidades, empresas de telecomunicaciones, de minería y ladrilleras, han empezado a trabajar, como parte de su responsabilidad social empresarial, en la erradicación del trabajo infantil.

Una de las pioneras en el tema ha sido Telefónica Móviles Colombia, que heredó el programa Proniño de BellSouth. Esta empresa tiene todo un equipo conformado por organizaciones no gubernamentales (ONG), fundaciones sociales y voluntarios de la compañía para hacer la labor de investigación, seguimiento y transformación de patrones culturales en las zonas donde más se detecta la contratación de mano de obra infantil.

A ella se han unido compañías como Coexminas, cementos Argos y la Asociación Nacional de Industriales (Andi) para diseñar políticas claras que permitan que los niños vuelvan a las escuelas y puedan mejorar su calidad de vida y la de sus familias.



¿Cómo se hace?

Diana Tovar es un buen ejemplo para mostrar la labor que vienen adelantando algunas empresas en favor de los niños. Por intermedio de la escuela que estuvo a punto de abandonar, ella se vinculó al programa Proniño y encontró una nueva oportunidad para continuar con sus estudios. Hoy tiene 18 años, está estudiando secretariado bilingüe en el Sena y trabaja para la organización Telefónica como estudiante en práctica.

La vicepresidente de relaciones institucionales de Telefónica, Lina Echeverri, dice que la idea es trabajar con los niños y hacerles un seguimiento continuo para garantizar que culminen los estudios y puedan trabajar cuando les llegue la edad de hacerlo.

Dentro de la agenda de responsabilidad social de las empresas está también la tarea de concientizar a los proveedores y a todos los integrantes de la cadena de valor para que le digan NO a la contratación de mano de obra infantil e incluso se tiene como política cancelar cualquier relación con los proveedores que incumplan con esta filosofía.

Esto le ha permitido a Telefónica reducir a cero el número de vendedores de tarjetas prepago menores de 15 años, en las calles del país.

Según cuenta Claudia Aparicio, directora de la Fundación Telefónica, la tarea no es nada fácil. "Tenemos 67 casos de niños que se han retirado del programa y con los cuales vemos difícil que se pueda hacer algo", dice. Actualmente Telefónica tiene en el programa a 5.082 niños a los cuáles les viene haciendo seguimiento para evitar su deserción.

Liliana Obregón, directora del programa Ipec, de la O.I.T., es clara en que aún falta mucho por hacer. Las empresas están en permanente contacto con las escuelas para analizar los casos de niños que están en riesgo de abandonar los estudios. También están evaluando permanentemente las zonas más vulnerables del país y buscando aliados para continuar con el gran reto social que tienen frente a esta población.
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