| 2/2/2007 12:00:00 AM

Experiencia aprendizaje

La Asociación Colombiana de Petróleo decidió identificar y documentar las mejores prácticas en Responsabilidad Social de la industria. Para esto acaba de lanzar el proyecto de Caja de Herramientas RSE.

El sector petrolero es pionero en el tema de responsabilidad social empresarial; sin embargo, los esfuerzos por documentar los aprendizajes que han surgido en estos desarrollos son aislados. Por eso, la Asociación Colombiana de Petróleo, ACP, ha puesto sus baterías en el proyecto Caja de Herramientas, un modelo único en el mundo y el primer paso a la estructuración de un sistema gerencial integral de RSE, un instrumento útil y de aprendizaje para este sector y ojalá que también lo sea para los otros. "Caja de Herramientas refleja una intención verdadera del gremio por trabajar seriamente en el tema de responsabilidad social, documentarse, aprender y, sobre todo, desarrollar los proyectos que más beneficien al país", dice Javier Torres, director del Centro Colombiano de Responsabilidad Empresarial.

Para la ACP, la RSE es una nueva denominación para preocupaciones y prácticas que desde años atrás están incorporadas en la industria. El proyecto busca debatir las mejores formas de emprender los retos que van desde la gestión social y ambiental, hasta los dilemas éticos, las posiciones públicas y los requerimientos del conflicto armado y las negociaciones de paz que son tan complejas en Colombia. Todo esto, con el objetivo de servir de espacio para ayudar al fortalecimiento de la gestión de sus empresas. "Como gremio, debemos coordinar y facilitar la construcción de herramientas para el mejoramiento de la gestión social; somos un espacio de aprendizaje, en el que estamos aprendiendo e invitamos a los empresarios a aprender con nosotros de este tema", explica Alejandro Martínez, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo.

Para desarrollar las mejores prácticas, creó un comité de responsabilidad social empresarial en donde cada compañía del gremio cuenta con uno o dos representantes, que son generalmente el gerente de comunidades y asuntos públicos y el gerente de seguridad. Adicionalmente, hay un comité ambiental que maneja estos temas aparte. Esto debido a que hay diferencias entre las mismas empresas del sector, pues algunas cuentan con herramientas gerenciales para sus proyectos sociales muy afinadas y otras no, unas han sido líderes en el desarrollo del tema de responsabilidad social, mientras que otras ni siquiera lo han empezando a implementar. Sin embargo, el interés por participar en este nuevo proyecto ha sido de todas, aunque se destacan Petrominerales, Emerald, Hocol, Ocensa, BP y Occidental.

El tema ambiental es el de mayor evolución, pues en 2001 se elaboró una guía socioambiental, con base en una consultoría realizada por la Universidad Nacional de Colombia, como iniciativa de un esfuerzo conjunto entre Ecopetrol, Ecogas y la Asociación. Estos conceptos fueron actualizados y la actual guía reúne todos los elementos que las empresas deben tener en cuenta a la hora de empezar a construir o trabajar en una zona, como el impacto que genera el proyecto, bajo qué condiciones se puede hacer y la relación que se debe tener con los actores de la comunidad. Estas guías complementan los 25 términos de referencia y las 5 guías ambientales que la ACP, como pionera, había hecho con el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente hace 7 años. Adicionalmente, la ACP creó un fondo de aceites usados en Bogotá, pues son botados a los alcantarillados o se venden como aceite nuevo. El esquema consiste en vender el lubricante con una licencia otorgada por la autoridad, se regenera el aceite como combustible, se transporta, se procesa y se vende a precio de combustible. "Aunque es difícil controlar la legalidad del negocio, al año y medio de implementado el esquema, el 30% del aceite ya se estaba usando adecuadamente", afirma Martínez. La meta es llegar al 70% y replicarlo en Medellín, Cali y Barranquilla.

En el tema social, la idea no es desarrollar proyectos de inversión social, sino lograr que las compañías aprendan a identificar las mejores prácticas y así mejorar la calidad de vida de la comunidad en donde operan. Para ello, lo primero es explicarles a los empresarios que hacer una donación por hacerla no funciona y que se debe trabajar en pro de la comunidad pero con la participación activa de ella. Para esto se promocionó la política del buen vecino, que consiste en asesorarse de la comunidad para desarrollar los proyectos que sean un beneficio para ellos y su entorno. De hecho, esta es una de las principales enseñanzas con base en la experiencia de una de las empresas del sector, que al llegar a una comunidad decidió construir un centro de salud y cometió un error, pues lo que la gente de la zona quería era un cementerio, porque no tenían dónde enterrar a los muertos, que eran echados al río, que era el lugar de recreación de los habitantes. Para que los empresarios entiendan realmente este concepto, se hacen actividades, talleres y tertulias para ellos, con gente experta en el tema de responsabilidad social. Además, se elaboró un código de principios éticos en donde se le resuelven al empresario dudas sobre temas como la corrupción en las zonas de trabajo, deberes y derechos de la comunidad y principios humanitarios, entre otros. "En los talleres se discuten temas de interés y se conocen los puntos de vista del gremio y entre todos nos retroalimentamos. La Caja de Herramientas es un medio para fortalecer el conocimiento y la gestión de temas como los proyectos sociales en las áreas donde operamos", dice Juan Carlos Ucros, director de asuntos corporativos de Occidental.

Por último, está el área de violencia y derechos humanos, temas de vital importancia en un país como Colombia. Para esto, se realizó un estudio con ayuda de la Universidad de los Andes sobre el conflicto armado de Colombia. La conclusión fue que la ACP por ningún motivo puede y debe intervenir en este conflicto, pues es una responsabilidad del Estado. Lo que el sector sí puede hacer y está haciendo es trabajar con diferentes ONG, con otras empresas y el gobierno en la creación de las condiciones que permitan a todos el libre y pleno ejercicio de los derechos humanos y las libertades públicas. Desde 2003, se hacen talleres en donde participan cerca de 300 expertos en seguridad y administración de riesgos. "Estos talleres permiten una conversación ordenada y científica alrededor de la forma como se pueden administrar los riesgos sociopolíticos y de seguridad", dice un miembro de la Asociación. Además, se hacen comités con la Procuraduría y la Contraloría, el Departamento Nacional de Planeación, Ecopetrol y el Banco Mundial, en donde se busca que las comunidades participen activamente en el desarrollo de estos planes.

La construcción de estas herramientas y la identificación de estas mejores prácticas son una pieza útil en el buen suceso de las operaciones petroleras en el país, para las empresas ya presentes y para aquellas que apenas empiezan su incursión en la responsabilidad social.
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