| 8/17/2007 12:00:00 AM

El valor del tiempo

En Colombia hay más de 9.000 personas que donan horas de su trabajo a las fundaciones sociales. Las empresas incentivan esta modalidad con capacitaciones, permisos y la infraestructura para apoyar la causa.

Alrededor de 1.200.000 personas que pertenecen a 843 entidades, entre fundaciones sociales, colegios, cooperativas, parroquias y hogares que habitan en zonas vulnerables, entre otros, reciben atención gratuita de profesionales entre los que se cuentan médicos, enfermeras, odontólogos, comunicadores sociales, abogados, profesores y hasta contadores, que un día decidieron abrir su cuenta en el Banco de Tiempo, con la idea de apoyar una causa social.

Muchos de ellos llegaron a la entidad impulsados por sus empleadores, quienes encontraron en la donación de tiempo otra forma de cumplir con sus programas de responsabilidad social, pero también están los que acudieron a convocatorias realizadas en colegios y universidades o simplemente por la vocación de contribuir con los programas encaminados a reducir la pobreza, como es el caso de los pensionados.

Ellos desarrollan actividades que van desde lo profesional hasta lo doméstico como aseo, pintura, decoración y apoyo en la construcción de mejores espacios para que estas personas tengan una mejor calidad de vida.

Las estadísticas del Banco de Tiempo suman 9.696 donantes de tiempo en Bogotá, Medellín y Cali. Sin embargo, la cifra podría ser mayor si se tiene en cuenta que "en Colombia aún no existe la cultura de donación de tiempo y son pocas las empresas que se han organizado para desarrollar el voluntariado de manera adecuada", dice Rafael Mateus, experto en temas de responsabilidad social.

Mateus lamenta que algunas empresas desarrollen el programa utilizando el tiempo libre de sus empleados porque "en últimas el trabajador es el que hace la mayor donación, pero el crédito se lo lleva la empresa por el hecho de estar registrada como cliente principal en el Banco de Tiempo", sostiene.

En lo que sí han avanzado las compañías es en promover la donación de tiempo con capacitaciones gratis, certificaciones y diplomas, en algunos casos, así como con la infraestructura necesaria para garantizar el desplazamiento y la alimentación de los voluntarios durante las jornadas, pues en ciertos casos la sumatoria del tiempo cuenta a la hora de hacer las exenciones tributarias. "Actualmente una empresa puede deducir hasta el 30% del patrimonio líquido sobre la base gravable por sus donaciones", explica Mateus.


Los incentivos
Al interior de algunas empresas el tema del voluntariado se hace de manera concertada para definir el tipo de causa que se quiere apoyar y el manejo de los horarios. Esto con el fin de que la mayoría de los empleados se vincule a las causas sociales.

Por ejemplo Nokia, con su programa Helping Hands, que está activo en 30 países, hace encuestas dos o tres veces al año para saber qué piensan los trabajadores del voluntariado y qué tipo de entidades quisieran apoyar. Según lo explica Lorena Vallejo, gerente de comunicación de Nokia, la organización realiza cronogramas para que los donantes hagan su labor social en horas laborales, sin que se afecten las actividades de la empresa, ni tengan que restarle tiempo a sus familias para apoyar este tipo de causas.

BAT, por su parte, sí prefiere que las donaciones horarias se hagan los sábados y arma brigadas que van desde el presidente de la compañía hasta el mensajero a cumplir con algún proyecto social. "Nosotros generalmente trabajamos los sábados, pero cuando tenemos actividades sociales no venimos a la oficina", cuenta Raúl Rodríguez, gerente de BAT Colombia. "En algunos casos invitamos a los trabajadores a que involucren a sus familias para que puedan hacer extensiva la labor social y compartan con ellos el día", añade. Sin embargo, el tema no es obligatorio ni tiene repercusiones labores, dicen los empresarios.

La otra modalidad para motivar el voluntariado de los trabajadores es mediante la donación de libros, juguetes o un mínimo porcentaje de dinero con la promesa de que la empresa pone el mismo valor de la donación del trabajador, para que al final a todos les quede la satisfacción de estar colaborando con un 'granito de arena' para disminuir la brecha social.

De esta forma, cada vez surgen nuevas alternativas para lograr proyectos gana-gana con las comunidades más vulnerables y mostrar una imagen corporativa socialmente responsable. No obstante, los empresarios necesitan adoptar mejores prácticas para realizar este tipo de labores dentro de las jornadas laborales y de esta manera aumentar el número de trabajadores que donan tiempo para ayudar a las personas más necesitadas del país.
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