| 3/30/2007 12:00:00 AM

El primer paso

Aunque el sector financiero está trabajando activamente en el ámbito social, hasta ahora se están dando los primeros pasos para dejar atrás la filantropía y moverse a programas profundos de Responsabilidad Social Empresarial.

Los banqueros reconocen que el financiero es uno de los sectores más criticados en el mundo por no tener una base sólida de Responsabilidad Social Empresarial, RSE. En Colombia, el gremio considera que el primer compromiso con la sociedad es hacer bien su trabajo. Es decir, garantizar la canalización de los recursos hacia las actividades más productivas y rentables haciendo que la sociedad alcance mayores niveles de productividad, crecimiento y bienestar, además de prestar un servicio de intermediación financiera eficiente que llegue hasta los estratos socioeconómicos más bajos.

Como excepción, desde hace muchos años, está el Banco Caja Social Colmena, BCSC. Esta entidad fue creada por el Padre Campoamor, en los años veinte del siglo pasado, con la idea de promover el ahorro y mejorar la calidad de vida de los colombianos.
Con este fin, el Padre organizó los círculos de obreros y les enseñó a ahorrar y manejar el dinero entre ellos.
 
Así nació la entidad Caja Social, siendo el primer banco para personas con menor capacidad adquisitiva que necesitan pequeños créditos. De hecho, el Banco Caja Social superó la crisis de finales de los años noventa, a pesar de que tenía el 80% de su cartera en créditos para  pequeños y microempresarios. Ese modelo demostró que la cartera colocada en este tipo de acreedores es sana, porque las personas de bajos ingresos son bastante cumplidas en sus pagos ya que están protegiendo sus activos.

Este esfuerzo fue ejemplo para otras entidades que hoy desarrollan planes para fomentar el crédito entre microempresas y pymes, y programas para bancarizar personas naturales con créditos de consumo o de vivienda de interés social, entre otros.
 
Pero la bancarización no es estrictamente un programa de responsabilidad social empresarial. Es, además, un buen negocio. Y no por lo primero, deja de ser una acción menos importante. De hecho, es una estrategia que facilita la sostenibilidad del desarrollo, razón por la cual se está haciendo en casi todo el mundo.
 
“No importa por qué razón lo hagan las entidades bancarias, lo importante es que lo hagan bien. Si desarrollan esta estrategia como si fuera parte de su responsabilidad social empresarial, seguramente podrán mejorar la reputación de su sector y posicionar su marca” explica Rafael Mateus, consultor de responsabilidad social empresarial. El año pasado, Bancolombia  lanzó el primer corresponsal bancario del país y está en proceso el tema de las sucursales virtuales y la banca móvil.

En otro frente, desde hace muchos años el sector esta involucrado en actividades sociales filantrópicas. Algunos bancos financian fundaciones que se encargan de promover acciones educativas en beneficio de niños de escasos recursos, programas de capacitación de docentes y mejoramiento de la gestión escolar, como las que desempeñan Dividendo por Colombia.
 
Otros se enfocan en apoyar a las víctimas del conflicto armado y sus familias, a través de fundaciones como Querido Soldado. Adicionalmente, las entidades bancarias patrocinan programas con la comunidad en áreas como la salud, la educación, la cultura y el deporte. Entre los que se destacan Bancolombia y el Banco de Bogotá.

Por su parte, Asobancaria viene apoyando los proyectos de carácter social de los bancos. A finales del año pasado se firmó un convenio con la Presidencia de la República, por medio del cual, el sector se comprometió a dar $10.000 millones para mejorar la infraestructura y la calidad educativa en zonas marginales, en un programa denominado Finanzas para Educar, que es parte del Plan Padrino de la Presidencia.

Hasta hoy se han invertido $1.415 millones, con los que se han construido 16 escuelas en Bolívar, Vaupés, Chocó y Guaviare, que benefician a 6.868 niños. Adicional a esto, a cada niño se le entrega un kit escolar y se procura involucrar a la comunidad y a los entes locales en todo este proyecto al que Asobancaria le hace el seguimiento. 

Aunque dichos esfuerzos son valiosos, es evidente que estas iniciativas no están relacionadas con el negocio bancario y no hacen parte de la estrategia de estas entidades. “Lo ideal sería que los programas y proyectos fueran más afines a este sector. Además,  la responsabilidad social requiere una persona especialista que diseñe modelos de gestión en cada una de las empresas bancarias. Es hora de que se pase de la filantropía a la inversión social”, dice Mateus. 
 
Sin embargo, bancos extranjeros como el Citibank y los españoles BBVA y Santander tienen programas sociales bien desarrollados que pueden ser un ejemplo. Las áreas de intervención estratégica de estos bancos están relacionadas con la educación financiera, el buen manejo de las finanzas familiares, el desarrollo de los microempresarios, y las alianzas con universidades para programas financieros, entre otros.

Según la única encuesta de RSE realizada por Asobancaria en 2005, el 66% de las entidades no cuenta con reportes de gestión social y las iniciativas no están planeadas y relacionadas con las actividades financieras.
 
El sector, liderado por Asobancaria, debe seguir moviéndose hacia programas más profundos de responsabilidad social empresarial. No sólo contribuirá al desarrollo social del país, sino que mejorará su imagen y reputación ante la sociedad.







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