| 7/6/2007 12:00:00 AM

El poder de la solidaridad

Las vueltas en el supermercado, las donaciones en los restaurantes y cajeros electrónicos y la compra de productos simbólicos financian un buen porcentaje de programas sociales. Por esa vía se han recaudado más de $7.000 millones desde 2001.

Nueve de cada diez colombianos responden sí a la pregunta que hacen los cajeros en los supermercados ¿desea donar $300 de sus vueltas a la fundación...

En algunos casos la cifra es superior, en otros es más baja, lo cierto es que quienes no son empresarios ni gobernantes del país también le aportan a los programas de responsabilidad social que se hacen a través de las fundaciones.

En los cajeros automáticos, cinco de cada diez personas, según los cálculos de la Corporación Minuto de Dios, donan $500 de su cuenta cuando van a realizar algún retiro, e inclusive los restaurantes se han unido a esta campaña, en la que el mesero ofrece incluir en el pedido un plato simbólico que vale $2.000 para alimentar a los niños de escasos recursos.

El objetivo que persiguen las cadenas y restaurantes al aceptar recaudar dineros del consumidor es apoyar a las fundaciones sociales en diversas causas, así como involucrar a los compradores finales en todos los programas sociales orientados a disminuir la pobreza.

La idea surgió también como una forma de hacer un ajuste a las vueltas en pequeñas denominaciones que difícilmente se podían dar en los supermercados. Por esta razón no hay un monto establecido. La mayoría de las veces el cajero invita a donar $20, $37, $55, hasta llegar a números redondos que permitan cerrar una cifra pequeña y devolver el vuelto de mayor cantidad.

Los resultados fueron tan buenos que después surgió la idea de las donaciones en cajeros y la compra de productos simbólicos con un valor establecido (ver cuadro).

La realidad es que de $20 en $20 los colombianos, aunque no se lleven el crédito, han aportado más de $7.000 millones desde que se crearon estos programas en 2001. De ese total hay una parte que se destina a la capacitación de cajeros y meseros para que no se les olvide invitar al público a que haga sus donaciones e incluso en algunas cadenas se manejan incentivos y se premia al empleado que haya logrado más recaudos en su caja durante el mes.

No hay un porcentaje establecido para los gastos de cada programa. Cada fundación lo maneja en forma diferente, aclarando que en ningún momento supera el 1% y que la mayoría de las actividades se hacen en convenio con otras empresas que también quieren apoyar alguna de sus obras sociales.

El monto que cada persona aporta a través de los diferentes canales está soportado en el tiquete de compra, pues las cadenas que hacen parte de estos programas cuentan con un software especializado para el recaudo del dinero en el público y el uso adecuado de este sistema hace que en la contabilidad de las cadenas el dinero pase a una cuenta por pagar, denominada 'recaudo a terceros'.

Paula Andrea Ramírez, coordinadora de comunicaciones de Conexión Colombia, cuenta que en el caso de los restaurantes se tiene, además, una libreta de talonarios numerados con mensajes de agradecimiento para los clientes "si falta alguna hoja es porque algo pasa y el restaurante debe responder por el dinero que esta representa".

La Corporación Minuto de Dios, por su parte, cuenta con un sello de calidad otorgado por el Icontec y un software instalado en los cajeros de Carulla para garantizar que el 100% de los aportes de los clientes se destinen a la compra de viviendas sociales. En la alianza con los cajeros de Servibanca y Davivienda también está instalado el software y esto permite llevar las cuentas claras de cuáles han sido los aportes de los ciudadanos del común para los programas sociales.

"El recaudo a través del público es importante en el apalancamiento de obras sociales y por eso cada vez habrá más fundaciones que se le apunten a hacerlo. Sé que la Corporación Día del Niño también lo hace desde abril y Unicef también tiene algo", cuenta Yurani Morales, representante de Tejido Humano.

A futuro, no sólo serán las vueltas y donaciones, pues el consumidor también se ha involucrado en el tema con la donación de mercados, ropa y juguetes para los niños pobres en Navidad y cada vez habrá más iniciativas de la empresa privada y de las fundaciones para que la plata destinada a reducir la pobreza siga saliendo del bolsillo de los ciudadanos del común.
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