| 7/8/2015 7:00:00 PM

La exitosa estrategia de Bogotá en el recaudo de impuestos

A pesar de las dificultades, la capital mantiene un sólido recaudo de impuestos y la cultura tributaria sigue siendo uno de los baluartes de la administración. ¿Cuál es la clave del éxito?

Uno de los factores centrales para la competitividad de cualquier ciudad es la situación de sus finanzas públicas. La buena gestión no solo se evidencia al mantener niveles ‘racionales’ de deuda sino –sobre todas las cosas– por lograr un robusto recaudo de impuestos.

Y eso es lo que ha logrado Bogotá en las últimas décadas. Este año, las cosas parecían marchar mal por las quejas de muchos contribuyentes ante el alza de su avalúo catastral, que sirve de base para el impuesto predial. La polémica desatada –con protestas y marchas incluidas– hizo pensar a muchos que en 2015 el recaudo estaría en vilo. Sin embargo, el balance fue muy positivo, según las cuentas preliminares de la Secretaría de Hacienda de Bogotá.

De acuerdo con los datos, al primer corte de impuestos de este año, la ciudad volvió a registrar un éxito en su recaudo de predial y de vehículos. A pesar de las críticas, la gente pagó en el primer plazo $2,4 billones, en predial, y $356.000 millones, en vehículos.

Para el caso del predial, lo que cabe destacar es que de los 1,85 millones de predios registrados, el 81% aprovechó el descuento de 10%, cifra que además es superior a la registrada el año pasado y muestra un mayor compromiso de pago por parte de la ciudadanía.

Por su parte, en el impuesto a vehículos, el comportamiento fue también destacado. Este año, antes del primer vencimiento fue cancelado el impuesto de 1 millón de vehículos, es decir, 8,5% más que un año atrás.

Los éxitos en materia de tributación en Bogotá son evidentes: según las cifras de la propia Secretaría de Hacienda, en 2004, la capital recaudaba $2,4 billones, que aportaban 1,6 millones de contribuyentes. El año pasado, una década después, el recaudo alcanzó los $6,6 billones y el número de contribuyentes pasó a 2,6 millones.

Actualmente, la ‘canasta’ tributaria de Bogotá está concentrada en los impuestos de Industria y Comercio (ICA) y Predial. El de mayor impacto es el ICA, que con 167.341 contribuyentes, aportó $3 billones en recaudo el año pasado. En 2014, el predial aportó $2,1 billones a las arcas de Bogotá. Los otros impuestos son los de vehículos, gasolina, cerveza y delineación, que generaron $1,5 billones.

Estas cifras son las que sustentan el buen momento fiscal de la capital. Sin lugar a dudas, estamos ante la consolidación de un proceso de cultura tributaria que no ha caído y que ha sido sostenido en las últimas administraciones. A pesar de los problemas en materia de movilidad, la ciudad ha tenido logros importantes en educación y salud, así como en cobertura social. Esos programas no habrían sido posibles en ausencia de una estructura fiscal sólida.

Los desafíos siguen siendo muchos, claramente. El primero de ellos es la ejecución presupuestal. Conseguir recursos para no ejecutarlos totalmente puede ir en contra de una política eficaz de recaudo tributario.

El otro tema por resolver es el de la informalidad, pues el resultado más importante de este flagelo se cierne sobre las finanzas públicas, ya que los empresarios informales no pagan tributos. Este fenómeno tiene un doble impacto: primero, reduce estructuralmente el recaudo de impuestos y, segundo, afecta la competitividad de los empresarios formales, que sí pagan impuestos, golpeando la economía de la capital en general.

Mantener los niveles altos de recaudo tributario debe ser una de las estrategias para la capital en los próximos años. Superar los problemas que han sido diagnosticados, como la informalidad y la falta de ejecución, tiene que ser la bandera de las nuevas administraciones. Esa es la tarea pendiente más importante en materia fiscal.
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