| 4/15/2014 12:00:00 AM

Talento paisa

El pasado 3 de marzo, Carlos Ferrer asumió la presidencia para Colombia y la Región de la multinacional Unisys. Una mirada al profesional y al hombre.

Carlos Ferrer no tuvo la fortuna de conocer a su padre: murió cuando apenas tenía un año de edad. Los relatos de su madre, no obstante, sirvieron de bálsamo para compensar la ausencia y para que supiera que, entre otras virtudes, aquel hombre que le dio la vida había sido un extraordinario cocinero. Quizás eso explique por qué Carlos, un ingeniero electrónico irremediablemente apasionado por las telecomunicaciones, dedique hoy su tiempo libre a la culinaria. Así, mientras encuentra el momento preciso para elaborar el mejor de sus platos, por lo pronto deberá enfrentar un desafío mayor: conducir el timón de Unisys dentro de Colombia y la Región. 

El reto que le espera es colosal. Y lo es porque tendrá que echar a rodar la estrategia de reposicionamiento que su antecesora, Yolanda Auza, dejó trazada para devolverle a la compañía ese irrefutable liderazgo que alguna vez ostentó en el país. Por eso, desde el preciso instante en que aterrizó en la presidencia de Unisys –el pasado 3 de marzo– Ferrer ha dirigido sus esfuerzos hacia dos flancos particulares: ofrecer nuevos servicios a sus clientes y rodearse de los mejores profesionales.

Por ello no resulta extraño que sobre su escritorio –aún extraño para él– se despliegue ya un amplio portafolio con los remozados productos y ofertas que en el mediano plazo lanzará la multinacional al mercado. Al revisar los detalles, el curtido ejecutivo no vacila en apuntar que alrededor del sector seguridad, infraestructura, soluciones para el mundo financiero, apoyo a almacenes de cadena y la gestión y administración de aeropuertos, será delineado el nuevo rostro de Unisys.

Sin mayores ansias de reconocimiento, admite que ahora su reto se resume en una sola palabra: ejecución. Sabe que para llevar a buen puerto lo plasmado en el papel deberá tener a su lado el personal mejor capacitado. Una labor para nada despreciable si se tiene en cuenta que en la actualidad Unisys cuenta con unos 1.100 trabajadores en Colombia y otros 2.000 en la Región.

En asuntos financieros, la meta de Ferrer para este 2014 es ambiciosa: crecer dentro del mercado colombiano el equivalente a dos puntos por encima del promedio de la industria. Solo hace falta revisar los números para entender que se trata de una apuesta titánica. En 2012 la empresa vendió $103.105 millones, 0,6% menos que en 2011. Por su parte, las utilidades durante ese mismo año alcanzaron los $3.299 millones. Monto que sirvió para ubicar a Unisys en el puesto 14 entre las firmas dedicadas a los servicios de las tecnologías de la información.

Cuando le preguntan en dónde hallar la fórmula mágica para alcanzar el crecimiento que se ha propuesto, Ferrer responde con una frase lapidaria: “seguir estrechando vínculos con nuestros clientes –Bancolombia, Grupo ISA, Henkel o Cencosud Colombia, por mencionar tan solo un puñado– y empezar a seducir a los que aún no están con nosotros”. 

Pero, ¿cómo llegó este hombre –para muchos desconocido– a la cúspide de Unisys? Para encontrar la respuesta solo es necesario dar un vistazo a su trayectoria profesional. No acababa de recibir el título de ingeniero electrónico de la Universidad Pontificia Bolivariana cuando ya había entrado a engrosar las filas del área de redes en (EPM). Prácticamente allí, en su natal Medellín en el año 1989, inició lo que a la postre se convertiría en una vertiginosa carrera.

Al cabo de los años, luego de hacer una maestría en gerencia de telecomunicaciones en la Universidad de Colorado, –Estados Unidos–, Ferrer decidió radicarse en Bogotá en 1995. Aún vinculado a EPM, aquel año le fue encomendada la tarea de estructurar y montar Emtelco, la primera empresa que EPM fundaba fuera de la capital antioqueña.

Su periplo profesional continuó en Teleductos, compañía que con el paso del tiempo fue comprada por ATT, en donde Ferrer llegó a ser el presidente. Una vez ATT fue adquirida por Telmex, el joven ejecutivo se la jugó por la independencia y, por eso, junto a un grupo de socios creó su propia empresa, dedicada entonces a los sistemas de información.

Por esas cosas del destino, su vena de empresario llegó a su fin cuando un buen día la plana mayor de Hewlett Packard le ofreció trabajar con ellos. Sin pensarlo, Ferrer aceptó la oferta y desde entonces permaneció allí hasta el pasado 3 de marzo, cuando la vida le puso por delante el camino de Unisys.

Aunque ha transcurrido poco más de un mes desde su llegada a la presidencia de Unisys, Carlos Ferrer ya tiene la camiseta puesta. Eso, sin embargo, no le impide pasar buenos momentos al lado de su esposa y sus dos hijas a quienes frecuentemente seduce con esas recetas típicas de la cocina oriental que prepara cada vez que tiene oportunidad.
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