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"Hoy el nombre del juego es política contracícilica", señala Ana Fernanda Maiguashca, al advertir que el país ha logrado superar el duro chaparrón externo reciente, gracias a las medidas preventivas que se han tomado.

| 3/8/2013 1:00:00 PM

Perfume de mujer

Ana Fernanda Maiguashca, codirectora del Banco de la República, cumple al pie de la letra con el lema de las nuevas generaciones de economistas: ¡vive rápido y ten éxito joven!

A todo ‘tecnócrata’ se le echa en cara que vive encerrado en su torre de marfil, leyendo papers; se presume que es una persona estudiosa y que tiene una percepción muy limitada de la realidad. Desde esa perspectiva, la nueva codirectora del Banco de la República, Ana Fernanda Maiguashca, es una excepción a la regla, porque se trata de una tecnócrata reputada, pero también de una funcionaria que ha tenido que lidiar con el mundo real y ha sido protagonista de la historia económica reciente. Y lo ha hecho con lujo de detalles, a pesar de su juventud.

Llegó al Emisor en 1995 como practicante de la subgerencia de estudios económicos que entonces dirigía José Darío Uribe, el actual gerente del Emisor. Se quedó trabajando para la subgerencia monetaria y de reservas.

Esa experiencia fue bastante enriquecedora: como trader del mercado cambiario para el Banco de la República, tuvo que comprar y vender dólares en uno de los momentos más nefastos para la economía nacional: la crisis de 1999 y la eliminación de la banda cambiaria en septiembre de ese año.

En ese momento, la acción decidida para defender una tasa de cambio máxima fue fundamental en la política implementada por el Emisor. Maiguashca era la que tenía la sartén por el mango en el mercado de dólares. “Cuando decían que el Banco estaba vendiendo o comprando, esa era yo”, dice. La experiencia le permitió vivir en carne propia el día a día del creciente mercado de divisas. Allí entendió que el precio del dólar no era una abstracción.

En el Banco tuvo la oportunidad no solo de conocer a Miguel Urrutia, Leonardo Villar, Roberto Junguito y Juan Camilo Restrepo, sino de trabajar con nuevas figuras de ese momento como Juan Carlos Echeverry, Alberto Carrasquilla, José Darío Uribe, Juan Pablo Zárate (hoy codirector del Emisor) y Gerardo Hernández, actual superintendente Financiero.

Dejó el Banco en 2006, siendo directora de operaciones y desarrollo de mercados. Pasó a dirigir el departamento de investigaciones del fondo pensional Porvenir. Diez meses después la vida la puso otra vez de cara a la realidad: primero, porque se convirtió en mamá y, segundo, porque el entonces superintendente Financiero, César Prado, se la llevó a trabajar en la entidad.

Lo de la maternidad se concretó con el nacimiento de Elisa, su única hija hasta el momento. Y lo de la Superintendencia le sirvió para acompañar a Prado como superintendente adjunta de riesgos, durante el escándalo de las pirámides. “Todo el mundo se acuerda que en 2008 fue lo de las pirámides en Colombia, pero no recuerda que se quebró Lehman Brothers y que el país salió bien librado y el sistema financiero local no se reventó. Es una paradoja que ello haya sido así, pues todas las autoridades realizaron una acción contracíclica impecable”, resalta.

“Hoy el nombre del juego es política contracíclica”, señala, al advertir que el país ha logrado superar el duro chaparrón externo reciente gracias a que tanto el Banco de la República, como el Ministerio de Hacienda y la Superintendencia Financiera, pudieron anticiparse a las crisis tomando medidas preventivas.

Maiguashca es la primera mujer que llega a la Junta del Banco en los últimos 17 años. Para ella ese es un mensaje claro: que en Colombia hay suficientes mujeres talentosas para participar del servicio público.

Recordó que tiene sangre indígena. Su tío Juan, un historiador ecuatoriano, reconstruyó su ascendiente y encontró que provenían de los incas. “Allí, si había un pueblo muy revoltoso lo sacaban y se lo llevaban a otro lado. A esos se les conocía como los mitimaes. Los Maiguashca fueron unos de esos pueblos. Los mandaron a Ecuador y luego terminaron en Colombia”, recuerda.

Su papá llegó a Colombia a jugar basquetbol. Hizo un doctorado en economía en Stanford y se quedó “porque se enamoró de mi mamá. Todos me preguntan por mi papá, pero mi mamá es más inteligente. Ella fue la primera mujer, no en Colombia sino en el mundo, en hacer una maestría. Fue en Georgia Tech en Atlanta y me contaba que cuando llegó allá, no había ni una sola mujer en la academia”.

Maiguashca es la representante de una nueva generación de economistas que ‘viven rápido y tienen éxito de jóvenes’. En el futuro se ven muchas turbulencias. Desde el Banco de la República, ella tendrá que mostrar otra vez toda su pilera.

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