| 10/30/2014 6:00:00 AM

El rey del condominio

Es considerado uno de los mayores constructores de Estados Unidos y está entre los hombres más ricos de ese país. Esta es la historia de un empresario exitoso criado en Bogotá.

Tiene raíces cubanas y nació en Argentina, pero buena parte de su niñez y juventud transcurrió en Bogotá. Jorge Pérez, el magnate de las propiedades en el sur de La Florida, recuerda de esta época a sus amigos del colegio Nueva Granada –a quienes todavía frecuenta–, los partidos de basquetbol en el campeonato intercolegiados, y a quien fue su novia por ocho años, pero después de romperle el corazón lo llevó a tomar la decisión de quedarse a vivir en Estados Unidos.

Allí hizo fama y fortuna. En el más reciente ranking de la revista Forbes con los 400 hombres más ricos de Estados Unidos, ocupó el puesto 183, con un patrimonio de US$3.100 millones, ocupa el octavo puesto entre los millonarios hechos a pulso y es el único latino en la lista de los 105 magnates que han decidido donar 50% de su fortuna para obras de filantropía.

Pérez entró al negocio inmobiliario en 1979, luego de estudiar economía y filosofía y tras proponerse hacer una carrera con enfoque social. Empezó construyendo viviendas que tenían este espíritu: mejorar las condiciones de vida de los más pobres en Miami. Sin embargo, muy pronto el negocio comenzó a prosperar de la mano de la construcción de condominios, oficinas, hoteles y todo tipo de propiedades y se fue extendiendo por todo Estados Unidos.

Hoy, como cabeza del grupo inmobiliario Related, es considerado uno de los mayores constructores de Estados Unidos, como quiera que ha participado en la edificación de no menos de 80.000 propiedades en ciudades como Miami, Atlanta y Houston, por mencionar solo algunas.

Hace un par de años incursionó con éxito en el exterior y hoy tiene presencia con proyectos inmobiliarios en España, Panamá, Brasil, India y Bahamas. Eso sí, se arrepiente de no haber desarrollado dos terrenos adquiridos hace nueve años en Bogotá y Cartagena, cuando lo sedujo la dinámica que registraba el país durante el gobierno de Álvaro Uribe.

En 2008 se le atravesó la dura crisis hipotecaria de Estados Unidos que lo llevó a la quiebra y lo obligó a vender varios terrenos. Entre ellos el lote donde antiguamente funcionaba el colegio Jorge Washington en Cartagena.

De esta crisis aprendió varias lecciones, entre ellas a negociar mejor con el sistema financiero. Pero al final salió fortalecido, gracias a su ‘espíritu de exiliado’ –como define las enseñanzas de sus padres cubanos, que lo perdieron todo y tuvieron que salir de la isla– lo que le generó una cultura del ahorro al punto que de cada dólar ganado antes de la crisis había ahorrado 30 centavos.

Estos recursos le permitieron adquirir lotes en varias zonas de La Florida que, a partir de 2010, cuando terminó la crisis, comenzó a desarrollar con sus socios, construyendo todo tipo de inmuebles.

El magnate reconoce que en la recuperación del sector inmobiliario que hoy vive el estado de La Florida, los latinoamericanos han jugado un papel clave: entre 60% y 70% de los condominios que ha construido en los últimos años han sido adquiridos por latinos. Y en este grupo, los colombianos tienen un lugar especial.

Tras la crisis hipotecaria, muchos latinoamericanos comenzaron a comprar apartamentos y todo tipo de propiedades en Miami y La Florida, una región a la que consideran cercana. Pérez asegura que Miami se está convirtiendo en la capital latina por excelencia, pues no solo es la puerta de entrada a Estados Unidos, sino también una zona que ha acogido muy bien a los ciudadanos del resto del continente.

Sus periódicos viajes a Colombia le han permitido consolidar ventas de propiedades de su compañía Related Group en La Florida –los colombianos están entre los principales compradores de apartamentos en Miami para inversión y como segunda vivienda–, pero además, reencontrarse con viejos amigos para jugar tenis, una de las actividades que más disfruta.

El secreto de su éxito lo atribuye a tres factores: la pasión por trabajar con inteligencia –porque reconoce que hay gente que trabaja duro pero no progresa–; una visión de hacia dónde se quiere llegar y, finalmente, trabajar con un equipo de personas “más inteligentes que uno”, que ayuden en la ejecución, tengan la autonomía para tomar decisiones y la oportunidad de crecer.

Además de estos ingredientes, el éxito de Jorge Pérez radica en su espíritu filantrópico, que lo llevó a donar a la ciudad de Miami un museo, y en su familia, que ha sido su soporte en los malos tiempos y su gran aliciente en los buenos.
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