| 11/15/2013 5:00:00 AM

La ‘Nobel’ de educación

Con su modelo de Escuela Nueva, esta emprendedora social no solo revolucionó la educación rural, sino que ahora se dedica a preparar a los estudiantes para ser líderes y trabajar en equipo.

Ante más de mil expertos internacionales en educación en un imponente auditorio de Doha, Catar, una colombiana con apellido francés, pero con acento marcadamente rolo, recibió el premio más importante en temas pedagógicos que se entrega en el mundo y que es el equivalente al Nobel. Se trata del Wise Prize, que se otorga cada año durante el World Innovation Summit for Education (cumbre mundial de innovación para la educación) y la elegida fue Vicky Colbert Reyes, la cofundadora del modelo Escuela Nueva.

Su proyecto comenzó a finales de los años 70, tras regresar de realizar dos maestrías en educación en la Universidad de Stanford, en California. Socióloga de la Universidad Javeriana, Vicky se sintió atraída por el tema educativo, gracias a la influencia de su madre y de su padrino, ambos apasionados por la pedagogía.

A su regreso al país entendió que la clave para trabajar en educación estaba en las escuelas rurales, que eran las más atrasadas y, por eso, junto con otros expertos, desarrolló una nueva metodología que buscaba cambiar la forma en que los maestros enseñaban a los niños, para dejar atrás las clases magistrales y la memorización y pasar a un trabajo donde la enseñanza está centrada en el estudiante y en la construcción de conocimiento en equipo. “Si uno trae un médico de hace 100 años y lo pone en un hospital de hoy, probablemente no sepa cómo hacer muchas cosas, pero si trae un profesor de esa misma época a enseñar hoy, podría salir airoso y eso es lo que se tiene que cambiar. No son ideas nuevas, pues muchas ya estaban inventadas pero solo se aplicaban en colegios privados. Se necesitaba llevarlos a la educación pública”.

Su proyecto despegó en escuelas rurales de Boyacá, Cundinamarca y Norte de Santander y se expandió a nivel nacional cuando Vicky fue viceministra de Educación entre 1982 y 1984. La metodología Escuela Nueva se convirtió en una política pública, que después pasó a ser aplicada en varios países de Latinoamérica, cuando su autora trabajó para la representación regional de la Unicef.

Los resultados fueron evidentes y pese a las creencias que se tienen sobre la educación nacional, hoy las escuelas rurales colombianas son las segundas mejores de América Latina, solo superadas por las de Cuba.

En 1986 Vicky, junto con algunos exministros de Educación, creó una ONG para asegurar que Escuela Nueva continuara y no dependiera de decisiones políticas, al mismo tiempo comenzó a hacer alianzas con el sector privado, por ejemplo con la Federación de Cafeteros, a la que le atribuye gran parte de su éxito en las zonas rurales.

Como el modelo llama la atención internacional, profesores formados en Escuela Nueva empezaron a viajar a países como Vietnam y Timor Oriental para replicarlo y están preparados para arrancar el año entrante en Zambia, en un trabajo que realizarán en llave con una ONG inglesa. “Como una de nuestras metas es la innovación, hemos venido evolucionando: ya no solo estamos en las escuelas rurales, sino también en las urbanas, en alianza con el sector privado con entidades como las fundaciones Corona y Luker. Además, hemos desarrollado una metodología para enseñar las habilidades que se requieren para el siglo XXI”, explica Vicky.

Esas habilidades se refieren a enseñar emprendimiento y destrezas sociales, que consisten en aprender a trabajar en equipo, lo que no solo sirve para la futura vida laboral de los estudiantes, sino para enfrentar una etapa de posconflicto en el país. Así mismo, trabajan para ofrecer educación a estudiantes afectados por el desplazamiento. Esta nueva metodología la probaron en un colegio del barrio Cazucá, al sur de Bogotá, y los estudiantes ya mostraron resultados superiores al promedio.

Vicky está convencida de que mejorar la educación es la única forma de lograr que el país progrese y considera que lo que se necesita es usar metodologías que, como la suya, han probado su efectividad. Cree que el país va en el camino correcto, pero se requiere seguir innovando en la pedagogía, pues la clave no es solo llenar los salones de modernos computadores. Con los US$500.000 del premio Wise, Escuela Nueva podrá seguir impactando a muchos más niños, en 30 años, más de 10 millones se han beneficiado.
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