| 4/25/2012 6:00:00 PM

La Eurojefe

Treinta años después, María Wilhelmina Josepha Antonia Van Gool volvió al país como nueva embajadora de la UE. Está casada desde hace treinta años con un colombiano y siempre ha sido una enamorada de la cultura y la idiosincrasia latinas.

Una holandesa es la primera mujer que ocupa el cargo de embajadora de la Unión Europea en Colombia. Estos son sus planes.

La primera vez que María Wilhelmina Josepha Antonia Van Gool tocó suelo colombiano, en 1979, su reacción fue tratar de devolverse de inmediato. “En el primer avión que encontrara de regreso”, recuerda.

Era entonces una joven holandesa que quería cambiar el mundo y había aceptado encargarse de los programas de desarrollo de la FAO en Bogotá, pero no tuvo un amor a primera vista con el país. No conocía el idioma y durante todo el vuelo solo había recibido comentarios negativos sobre lo peligrosa que podía ser su vida en un país tan convulsionado como Colombia.

Sin embargo, esta experta en lenguas modernas –habla ocho idiomas– y graduada en ciencias políticas de la Universidad de Estrasburgo se quedó cuatro años y medio en el país y allí se enamoró de quien ha sido su esposo por treinta años, pero también de la cultura y la idiosincrasia de los colombianos.

Tras una exitosa carrera diplomática en Europa y África, a mediados de 2011, cuando la Unión Europea abrió la convocatoria para escoger al nuevo Embajador en Colombia, no dudó en postular su nombre. “Siempre había querido volver a Bogotá. Tenía muy gratos recuerdos de lo que conocí en la época en que trabajé acá, de la vida del país y de la lucha de los colombianos por salir adelante” sostiene.

El 15 de diciembre, cuando presentó sus cartas credenciales ante el presidente Juan Manuel Santos, se convirtió oficialmente en la primera mujer en ocupar el cargo de Embajadora de la UE en el país. Eso sí, confiesa que se ha encontrado con grandes cambios; un país distinto, con un mayor grado de desarrollo, una economía en crecimiento, una situación de seguridad muy distinta de la que conoció hace tres décadas, pero cuyos habitantes mantienen la calidez y hospitalidad que recordaba.

‘La Jefe’, como le dicen en la Embajada, tiene entre sus desafíos transmitir a los 27 países de la Unión la nueva realidad de Colombia, sus obstáculos pero también sus potencialidades.

Este tema será clave en la nueva etapa de las relaciones políticas y económicas bilaterales, marcada por la próxima firma del tratado comercial negociado y el cambio de enfoque en cooperación. En materia comercial, se espera que en mayo los 27 ministros de Comercio y de Exteriores de la UE aprueben el tratado. En junio, el comisario europeo responsable de comercio, Karel de Gucht, vendrá al país a firmar el acuerdo.

En esa visita podría quedar definida la fecha de entrada en vigencia del acuerdo comercial.

La embajadora Van Gool dice que por ser un acuerdo mixto –que incorpora temas regulados por la UE pero también por los gobiernos– una parte importante puede entrar en vigencia de inmediato, pero otra tendrá que esperar hasta que los parlamentos de cada país la apruebe.

Sin embargo, está previsto que cerca de 90% del componente comercial del tratado pueda entrar en vigencia a más tardar en el último trimestre de este año. Ahí comenzará el nuevo desafío para la embajadora: dar a conocer los beneficios que en materia de comercio e inversión ofrece este acuerdo.

En cooperación, también se aproximan cambios. Desde hace dos décadas, la UE desarrolla programas enfocados en temas de desarrollo, pero los cambios que en materia económica, política y social está experimentado Colombia –que ha pasado a ser un país de ingreso medio– podrían cambiar las prioridades de la ayuda.

Para la embajadora esto no significa que se vayan a suspender los procesos que se vienen desarrollando, sino que a futuro cambiarán para atender las nuevas necesidades del país, y los fondos de ayuda podrían ser menores.

En estos momentos, la UE desarrolla cerca de 80 proyectos en temas que van desde la asistencia técnica en la Ley de Tierras, el Plan Anticorrupción y el apoyo al sector lácteo, hasta actividades en laboratorios de paz y desarrollo.

En el corto tiempo que lleva en el país, la embajadora ha hecho gala de su excelente condición física al visitar poblaciones en zonas apartadas donde se desarrollan estos programas.

Para mantenerse en forma prefiere el hockey, el golf y la bicicleta, sus deportes favoritos, aunque reconoce que la práctica de algunos de ellos, a 2.600 metros sobre el nivel del mar resulta extenuante.

En el yoga ha encontrado una alternativa para equilibrarse y mantener un buen estado físico. Solo así podrá estar lista para la maratón que emprendió y en la que espera terminar con honores.
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