| 10/2/2013 6:00:00 PM

Arquitecto de sueños

Hernando Heredia, uno de los arquitectos más importantes del país, está a punto de inaugurar dos megaproyectos en Bogotá y Barranquilla que sobrepasan juntos el medio billón de pesos.

Influenciado por el ambiente contestatario que impregnaba la segunda mitad de los 60, Hernando Heredia no tuvo mayores inconvenientes en contrariar incluso hasta la más desinteresada de las recomendaciones. Inaceptable resultaba para él imbuirse entre libros de física nuclear, tratados de medicina o códigos penales, tal y como sugerían sus maestros. Fue entonces cuando en un gesto de rebeldía –mientras transitaba por su último año de colegial– optó por convertirse en arquitecto. Hoy, transcurridos 50 años desde aquella aventura, este hacedor de proyectos viene dejando una profunda huella dentro del universo arquitectónico de Bogotá.

¿Por qué? Básicamente, porque a lo largo de casi cinco décadas de trabajo, ha ‘amasado’ los diseños de por lo menos 200 edificios, complejos urbanísticos y hasta algunos de los conventos más emblemáticos de la capital.

Con un orgullo casi paternal, cuenta que entre sus creaciones están el Centro Comercial el Retiro, las deslumbrantes Torres Unidas de la calle 116 con 7ª o el Centro Comercial de Alta Tecnología (CAT). Su voz, sin embargo, se envanece aún más cuando trae a colación los dos megaproyectos en los que trabaja por estos días y que al sumar sus costos de ejecución superan los $500.000 millones.

Enclavado entre una vasta porción de tierra –circundada por la Avenida de la Américas y la carrera 65– despunta una de esas obras recientemente concebidas por Heredia: el Americas outlet Factory.

No es preciso tener ojos de buen cubero, para concluir que se trata del ‘outlet’ más grande que tendrá Colombia –a partir de noviembre próximo– cuando sus puertas abran al público. Las cifras que rodean el proyecto confirman sus colosales dimensiones: 90.000 mts2 de construcción, 312 locales y 1.200 estacionamientos. Todo costó $250.000 millones.

Valiéndose de su memoria, el arquitecto recuerda además que, a estas alturas, más de una docena de marcas tienen su presencia garantizada en el outlet: Studio F, Spring Step, Davivienda, Touché, Boots and Bags, Kenzo y Americana de Colchones, por mencionar tan solo un puñado. Y cuando le preguntan por el valor de los locales, sin dudar hace un cálculo de $12 millones por metro cuadrado.

Así pues, mientras afina los pocos detalles que todavía faltan para inaugurar el ‘megaoutlet’, Heredia dedica el resto de su tiempo al otro de sus ‘retoños’ arquitectónicos: Blue Gardens. Un complejo urbanístico erigido en el norte de Barranquilla sobre el cual descuella un hotel Hilton con 114 habitaciones, un edifico de 63 apartamentos, un centro de convenciones con capacidad para atender 1.700 personas, un centro comercial con 130 locales y una torre de 15 pisos de oficinas. Atributos que tal vez expliquen por qué la obra tuvo un costo de $235.000 millones.

Quienes se mueven en el universo de la arquitectura, saben de sobra que poner en pie megaproyectos de esta envergadura no es tarea fácil. Y, más aún cuando por el camino no se advierten asomos de socios capitalistas. Por eso, una de las mayores satisfacciones de Heredia tiene que ver con el hecho de que hace 21 años –desde que se independizó de la firma Camilo y Nicolás Samper Ltda.– todos sus proyectos los ha granjeado a pulso y solo. O mejor: desde su empresa Hernando Heredia Arquitectos Ltda.

Pero hay algo más sorprendente: a la luz de un informe de la Supersociedades, su compañía facturó $10.000 millones en 2012. Una cifra para nada despreciable si se tiene en cuenta que tan solo 18 personas conforman su planta de personal.

Curiosamente, este escenario de éxitos y consecuciones profesionales nunca pasó por la mente de este arquitecto javeriano, que en épocas de juventud prefería deleitarse con los grandes monumentos de Europa. Esa inocultable pasión lo condujo –durante sus años mozos– a Londres y París a descubrir hasta el último de los secretos arquitectónicos que ocultan palacios como los de Buckingham o Versalles u obras como el Big Ben o la Catedral de Notre-Dame.

Su amor por el arte, pese al paso de los años, sigue indemne; tanto como su propensión hacia los nuevos proyectos. De hecho, hoy sus ojos están puestos sobre Barranquilla, ciudad hacia donde piensa enfilar baterías mientras Bogotá –según él– siga respirando ese ambiente de incertidumbre que ha desencadenado el POT de Gustavo Petro.

Es cierto que los días de Hernando Heredia se mueven en medio de un ritmo vertiginoso. Pero, a pesar de ello, siempre guarda un espacio para hacer dos de las cosas que quizás más lo divierten: jugar algunos hoyos de golf y sentir la vibración de su raqueta de tenis justo cuando golpea unas cuantas pelotas.
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