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Durante casi dos décadas, Carlos Fradique ha liderado los temas financieros de la firma de abogados Brigard & Urrutia.

| 10/10/2012 6:00:00 AM

Genio financiero

Carlos Fradique acaba de ser reconocido como el abogado financiero más reputado del país, según el ranking mundial de la firma inglesa Chambers and Partners. Su fuerte: estructurar las operaciones del mercado de valores.

A Carlos Fradique, abogado partner de la firma Brigard & Urrutia, no lo desvelan los clásicos de la literatura universal. Tampoco los escritores del boom latinoamericano ni los del nacionalismo ruso. La biblioteca de su casa –a diferencia de la del común de los humanistas– está atestada de libros de economía y finanzas; tratados de pensamiento y creatividad o textos de análisis técnico. Pero además tiene una debilidad por los autores especializados en temas de felicidad, espiritualidad y crecimiento personal. Tres elementos que le han ayudado a matizar su profesión y, sin lugar a dudas, a alcanzar la clave del éxito.

Sin mayores pretensiones, Fradique puede decir hoy por hoy que es el abogado más influyente del país en materia de mercado de valores. Así lo confirma el hecho de que Chambers and Partners, la firma inglesa que rankea a los mejores juristas del continente, le otorgara el título de ‘Individuo estrella’ en ese ramo. Una distinción que llegó a sus manos en septiembre pasado y que ningún otro colombiano había recibido. El reconocimiento no es de poca monta: lo pone en la cúspide del mundo de las finanzas y las leyes en la región.

Llegar allá, sin embargo, no fue cosa del azar. Desde sus épocas de colegial en el San Bartolomé, cuando apenas tenía 9 años, Fradique ya ayudaba a su padre –también abogado– a escribir documentos y a hacer recursos de reposición. Sus genes estaban irremediablemente impregnados con la esencia de las leyes. Por eso no dudó en seguir trabajando en el bufete de su familia y al mismo tiempo estudiar derecho en la Universidad del Rosario, donde recibió el título de abogado cuando tenía tan solo 20 años.

Al poco tiempo, el recién desempacado jurista inició un periplo académico por Norteamérica, que duraría alrededor de cinco años. El recorrido inició en Canadá, donde hizo su maestría en derecho internacional y trabajó en la oficina del Nafta en asuntos relacionados con el tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá. Pero también había tiempo para atender temas de menor trascendencia. Los inclementes inviernos que tuvo que padecer por esos días lo llevaron a descubrir una faceta que no estaba dentro de sus presupuestos: el amor por el esquí y el snowboarding, dos deportes que hasta el sol de hoy trata de practicar cada vez que viaja.

La siguiente parada fue Boston. Allí –por cuenta de una beca que le otorgó el Banco de la República– hizo una maestría en derecho financiero y, sin siquiera sospecharlo, apareció la primera gran oportunidad laboral de su vida. “Mientras estaba allá me enteré de que los abogados extranjeros teníamos la posibilidad de ser admitidos en la barra de Nueva York –recuerda Fradique–. Sin embargo, primero había que presentar un examen muy exigente que aprobé, a pesar de que me habían advertido que personas del talante de John F. Kennedy Jr. lo habían perdido en más de una oportunidad”.

Su buen desempeño académico fue razón de sobra para que la firma de abogados Shearman & Sterling, una de las más prestigiosas de Nueva York, decidiera contratarlo. Sus andanzas en Estados Unidos, no obstante, fueron cumpliendo su ciclo y Fradique se dio cuenta de que sus años de madurez tenían que transcurrir en Colombia. Entonces, a los 27 años, regresó al país y casi de inmediato entró a engrosar el equipo de Brigard & Urrutia, una de las oficinas más grandes y reputadas del país en materia jurídica.

Hoy, a sus 43 años y tras casi dos décadas al frente del área financiera de Brigard & Urrutia, Fradique dice con orgullo que por sus manos han pasado las operaciones de mercado de valores más significativas del país. Este año, por ejemplo, ha cerrado y liderado transacciones superiores a los US$10.000 millones, entre las que aparece la emisión de bonos de la República de Colombia, en septiembre, por US$1.000 millones y de Colombia Telecomunicaciones por US$750 millones. Además de varias financiaciones bancarias a deudores colombianos por US$1.000 millones, la emisión de los ADR de Bancolombia por US$815 millones, la emisión de bonos de Davivienda por US$500 millones y la financiación internacional de Reficar en 2011 por US$3.500 millones.

Se trata de un manojo de cifras que, a juicio de Fradique, son susceptibles de crecer en el futuro cercano. Básicamente porque en este momento tiene la misión –encomendada por el Banco Mundial y la ANI– de estructurar un mecanismo que permita financiar los proyectos de infraestructura del país, cuyo valor es superior a los $40 billones. Pero ahí no paran las cosas. En los primeros renglones de su agenda también aparece la tarea de constituir carteras colectivas y fondos de capital privado en el contexto del Mercado Integrado Latinoamericano (Mila).

Cuando sus días no van al ritmo de los negocios, se mueven a la velocidad de las motos. En el garaje de su casa permanecen estacionadas sus dos Harley Davidson, dos BMW y una Suzuki, que cada fin de semana pone a prueba. Según sus propias palabras, montar en moto es su terapia, “porque es mucho más eficiente que el psicólogo y probablemente más útil”.

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