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| 11/21/2012 6:00:00 PM

Entre perros y gatos

Mauricio Campillo es el presidente de Solla, la compañía de alimentos para animales más grande del país, con ventas superiores a US$700 millones anuales. Estos son sus planes.

Cuando Mauricio Campillo empezó a estudiar derecho en la Universidad de Medellín, tenía claro qué quería hacer en su desarrollo profesional y no era precisamente litigar ni andar de juzgado en juzgado.

Su sueño, en ese entonces, era convertirse en el líder de compañías, transformarlas y verlas crecer. Encontró en el Derecho una profesión integral que le permitiría abarcar varias áreas del conocimiento que luego le servirían, con estudios complementarios, para alcanzar ese propósito.

Además de los postgrados que hizo en Derecho Comercial y Público y Economía, complementó su formación con una maestría en Negocios Internacionales del Instituto de Empresa en Madrid; en la Universidad de Chicago adelantó un Global Senior Management Program y realizó cursos de formación avanzada en mercadeo, innovación, internacionalización, alianzas estratégicas, fusiones y adquisiciones, en universidades como Harvard, Wharton, Kellogg, Stanford y London Business School.

Así, el sueño se volvió realidad en firmas de grandes ligas. En la década de los 90 fue cofundador y presidente de la compañía de telecomunicaciones Occel; lideró la venta del paquete mayoritario de acciones de esta empresa –una de las transacciones más grandes en su momento– y dirigió la integración con Comcel.

Luego protagonizó una de las movidas estratégicas más interesantes en el país: la alianza de Acegrasas, Grasas S.A., Gravetal, Fagrave, Grandinos y Grasyplast, que se conoce como la Alianza Team; hoy por hoy, una de las firmas más grandes de alimentos del país. y como miembro de la junta del Grupo Mundial ha participado en el crecimiento y diversificación de negocios y mercados.

Desde 2009 está al frente de Solla, la empresa de alimentos balanceados para animales más grandes del país, con ventas que superan los US$700 millones anuales.

Allí sus planes son concretos: el objetivo para 2017 es que la facturación de Solla se haya duplicado y el Ebitda se triplique.

Ya empezó a recorrer el camino con mayores eficiencias en su producción, lo que le ha permitido reducir 50% sus costos, “a niveles que tienen empresas de Brasil o Estados Unidos”, dice. Otro paso apunta a mejorar las fórmulas para que los animales engorden con menos alimento y desarrollar innovaciones en las unidades de negocio. Por ejemplo, en productos para mascotas –una de sus unidades más rentables– tiene marcas como Nutrecan y complementará con Nutrecat, para ampliar el mercado en segmentos con amplio potencial, como equinos y acuicultura. Con ello conforma un portafolio estructural en desarrollo, que complementa con los productos para porcicultura y avicultura.

También, como cuando entró a estudiar derecho, tiene claro qué no va a hacer. “No tenemos contemplado integrarnos en la cadena hacia atrás, es decir, en cultivos. Creemos que el mayor valor se puede capitalizar más adelante en la cadena”.

En el campo de la internacionalización, Solla ya exporta algunos de sus productos de mascotas a Perú, Panamá y Costa Rica. Pero quiere ir más allá y, a mediano plazo, analiza tener producción en el extranjero, vía alianzas estratégicas, o joint-ventures, en mercados como Perú, República Dominicana y Centroamérica.

Pero más allá de esta faceta de empresario, Campillo tiene otra pasión: la cátedra. Combina sus viajes de negocios y los informes de gestión con la preparación de sus clases y el acercarse a estudiantes y profesionales para compartir sus experiencias de trabajo. “Dicto clases de estrategia y de alianzas, fusiones y adquisiciones en las maestrías del Instituto de Empresas en Madrid, en la escuela de Negocios Prime de la Universidad Sergio Arboleda y en Los Andes. De hecho, ya tengo otro cargo: chairman of the board de la Maestría Ejecutiva de Prime”, dice con orgullo.

Cuando se le pregunta por su principal afición, no duda en afirmar que es dictar clases y conferencias y seguir estudiando, actividades que complementa con la lectura. “Leo muchas revistas económicas, muchos documentos o artículos relacionados con temas de actualidad y biografías. Igualmente, libros de negocios; en especial, si son el resultado de investigaciones serias”, agrega.

Su poco tiempo libre lo dedica a viajar y a compartir con su familia. Quienes lo conocen aseguran que es un líder participativo pero que exige ejecuciones muy rápidas.

Ahora está ‘concentrado’ en hacer crecer a Solla y convertirla en un jugador de talla mundial, así como en preparar su próxima clase.
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