| 8/1/2012 6:00:00 PM

El heredero

El hijo mayor de Arturo Calle es el timonel al frente de la cadena de ropa masculina. En manos de este médico-piloto está el futuro de la empresa familiar.

En un pequeño local de San Victorino, en pleno centro de Bogotá, hace cerca de 50 años Arturo Calle dio inicio a un emprendimiento que hoy –bajo su nombre– es considerada una de las marcas de ropa más valiosas del país y que está a punto de traspasar fronteras. Lo que pocos saben es que se inició una nueva etapa en la administración.

Sus cinco hijos crecieron en medio de almacenes, cortes y prendas de vestir masculinas. Sin embargo, uno de ellos, Carlos Arturo, vio posibilidades de desarrollo por otro camino totalmente diferente. Al terminar su educación escolar, entró a estudiar medicina en la Universidad Javeriana de Bogotá. Durante 7 años se preparó para ejercer esa carrera que en aquel momento de su vida lo apasionaba. De hecho, entre sus planes estaba formarse como un reconocido ortopedista.

Cuando finalizó sus estudios, como muchos de los hijos de importantes hombres de negocios, principió a conjugar el ejercicio de su profesión con el trabajo en la creciente firma Arturo Calle.

El interés por los negocios y el crecimiento de la compañía familiar empezó a seducirlo más fuertemente y le llegó el momento de tomar una decisión: quedarse en la medicina y convertirse en un exitoso ortopedista, o enfrentar los retos de crecimiento de la que es hoy la cadena de confecciones más grande del país, cuyas ventas –según información de la Superintendencia de Sociedades– superaron el año pasado los $380.000 millones.

“No fue una decisión fácil”, recuerda Carlos Arturo. Se decidió entonces por acompañar a su padre y a su familia en la construcción de esta compañía. Eso le significó volver a empezar estudios universitarios y se matriculó en la facultad de Administración también en la Javeriana.

“Cuando inició el primer semestre, un profesor de matemáticas hizo una evaluación para ver en qué nivel estábamos para empezar la carrera. Recuerdo que, cuando terminó el examen, entregué la hoja en blanco. El profesor me preguntó qué había pasado. Y le respondí que lo más aproximado que había visto en los últimos siete años a lo que estaba preguntando era un cuadro hemático. Tuve que volver a empezar y la importancia de hacerlo fue tener la posibilidad de conocer una forma diferente de hacer empresa”, dice.

Cuando terminaba cada semestre se reunía con su padre y miraban campos de acción donde podría aplicar el conocimiento adquirido. “A don Arturo –como le dicen, incluso sus hijos al interior de la compañía– le decía, por ejemplo, que era necesario ajustar la estructura contable o abordar de distinta manera el campo laboral. Él ha sido siempre muy abierto y se fueron haciendo los ajustes internos”, añade Carlos Arturo.

Desde hace 26 años trabaja en la empresa y en los últimos 15 se ha desempeñado como gerente de la firma. “No es de ahora que me han nombrado gerente, ya llevo muchos años en la compañía”, dice.

Su modelo de gestión sigue los principios básicos con los que el gestor de la compañía ha crecido esta organización: cero deudas y locales propios. Hoy la firma tiene 65 tiendas en todo el país y espera abrir este año al menos tres más en Armenia, Bucaramanga y Bogotá.

No es el único de los hijos de don Arturo que trabaja en la firma: tres ocupan distintos cargos, y la menor está terminando sus estudios. Hoy, la familia avanza en la construcción de un protocolo familiar que permita dejar las reglas claras en el momento en que don Arturo se retire definitivamente, o que haga falta.

En una moderna oficina, al noroccidente de Bogotá, Carlos Arturo deja en evidencia su otra pasión, además de los negocios: la aviación. Cuatro modelos a escala decoran la oficina: dos en los que aprendió a pilotear y otros dos –uno con mayor frecuencia– en el que los fines de semana viaja por el país en compañía de su esposa.

Ahora tiene en sus manos el timón de una de las empresas más admiradas y emblemáticas del país para llevarla, en el corto plazo, a los mercados internacionales –bajo el modelo de franquicias y desarrollo de producción para terceros– como Centroamérica, y otros países del hemisferio, para aprovechar el poder de la marca y los acuerdos comerciales que tiene Colombia. Y, en el largo plazo, tiene en mente la incursión en el segmento de ropa femenina y que la acción de Arturo Calle se transe en la Bolsa de Valores de Colombia.

Si bien don Arturo es el visionario y alma del negocio, Carlos Arturo ha jugado un papel importante en la ejecución de los planes. Y de ahora en adelante lo será mucho más.
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