| 10/3/2014 6:00:00 AM

Conciencia verde

El liderazgo de Cristina Gamboa en temas de sostenibilidad ambiental en la industria de la construcción ha sido reconocido en el exterior. Hoy participa en la junta del poderoso gremio internacional de este sector.

¿Quién dijo que los conceptos de desarrollo y sostenibilidad deben permanecer divorciados? Cristina Gamboa, la directora del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS), cree que no es así y, por el contrario, que los mejores resultados se obtienen cuando estos dos están unidos.

Desde agosto de 2009, cuando llegó al CCCS, ha buscado confirmar que la mayor rentabilidad en temas de construcción se consigue cuando los procesos industriales que se desarrollan son amigables con el medio ambiente. Su tesonera labor para lograr que cada día más empresarios encuentren un buen resultado en la ecuación que combina la rentabilidad con la protección al medio ambiente ha comenzado a verse.

Hoy en el país son 134 las edificaciones corporativas que se diseñaron con conciencia verde y de ellas ya 40 han sido certificadas Leed, –sello de construcción sostenible–, pues han visto en este tema un factor de innovación, diferenciación y potencial de crecimiento. Esto ha hecho que el tema de la construcción sostenible en el país sea considerado hoy un caso de éxito.

Para Cristina Gamboa, aunque hace décadas ya se hablaba de la importancia de la construcción sostenible, un estudio reciente muestra con datos concretos los beneficios que le da a la sociedad la construcción verde: el ahorro promedio anual en el consumo energético alcanza hasta 70%, el ahorro en consumo de agua llega hasta 90% y los efectos en la salud de sus ocupantes son notables.

Los buenos resultados obtenidos en el país fueron presentados como “Caso de negocio de la construcción sostenible en Colombia”, durante Construverde –que concluyó el 2 de octubre en El Cubo de Colsubsidio–, pues ya hay reconocimiento nacional y se ha convertido en ejemplo para América Latina.

Los esfuerzos desde la CCCS están generando una creciente ola de constructores enfocados en edificaciones verdes. El liderazgo de esta ejecutiva ha tenido resonancia internacional, al punto de que el año pasado fue elegida miembro de la junta directiva del World Green Building Council y presidente de la Red de las Américas de esta misma organización que vela por una construcción sostenible.

Estudió su pregrado en la Universidad de Los Andes y posteriormente hizo una maestría en economía y relaciones internacionales en Johns Hopkins University. Su preparación académica le ha permitido desempeñar importantes cargos en el sector público y privado en los que no solo ha aprendido la importancia de la diplomacia y la investigación económica –trabajó en la Embajada en Washington, el Ministerio de Comercio y la Universidad de Los Andes–; sino también del liderazgo social enfocado en construir un mejor país.

Se precia de haber trabajado con algunos de los mejores economistas que ha dado el país en épocas recientes, entre ellos Mauricio Reina, Rosario Córdoba y el actual ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

Su paso por la oficina de investigaciones económicas de la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, liderada en ese momento por Beatriz Uribe, le permitió enamorarse del tema de la sostenibilidad en la construcción. Ella misma lo define como un proceso de conciencia y evolución, tanto personal como profesional, que la llevó a interesarse por lograr que los procesos productivos alcanzaran los grados de rentabilidad que buscan los empresarios, pero combinándolos con una gran conciencia ambiental.

Pero, además de ser líder en el tema de construcción verde, Cristina Gamboa es una mujer muy disciplinada que busca hacer consistente su vida personal y profesional.

Su preocupación por la sostenibilidad está plasmada no solo en los estudios y análisis que prepara para convencer a los empresarios de que lo verde paga: también en su vida diaria.

Cada domingo cumple su cita con la ciclovía y practica a diario el yoga. Bucear es una de sus grandes pasiones, así como la caminata, que en mayo pasado la llevó a Ciudad Perdida, en la Sierra Nevada de Santa Marta, donde realizó un trayecto de 48 kilómetros.

Desde hace 18 años es vegetariana por convicción, y durante toda su vida ha procurado salvar a las mascotas que se quedan sin hogar, buscándoles quién las adopte. Sin embargo, desde hace tres años la conquistó ‘Lolita’, una perrita abandonada que hoy es su fiel compañera.
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