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| 9/26/2012 6:00:00 PM

Con temple de acero

María Constanza García es la nueva directora de la Agencia Nacional Minera. Ella tiene la última palabra en casos como Cerro Matoso y más de 9.000 títulos mineros que están a punto de vencerse.

Henry Medina, viceministro de Minas y amante de los deportes extremos sobre ruedas, le dijo alguna vez a María Constanza García –nueva directora de la Agencia Nacional Minera– que el día en que un motociclista de alta competencia le pierde el miedo y el respeto a su máquina, comienza a correr el riesgo de matarse en un accidente.

Ella rescata el comentario para convertirlo en una analogía y dice que llega al cargo libre de prevenciones ante procuradurías y contralorías, pero con un profundo respeto frente a ellas. Por eso espera conservar una memoria actual de cada una de sus actuaciones para darle “trazabilidad” a su gestión y evitar que alguna de ellas pueda ser interpretada como una suerte de pirueta sin control.

Echa mano también de las metáforas a la hora de explicar por qué la Agencia contrató una firma de auditoría internacional para fiscalizar 9.043 títulos mineros en 30 departamentos. Dice entonces que no hay un mejor antibacteriano que el sol y que exponer los títulos a su luz es una medida necesaria para impedir que piratas y corsarios se vayan a adueñar, como en un audaz asalto, de los recursos del subsuelo.

No tiene razón para quejarse de falta de recursos. De hecho, el presupuesto para la Agencia y su tarea depuradora pasó de $5.000 millones a $300.000 millones. La fiscalización de títulos será el garrote de la política, mientras la zanahoria estará representada por las garantías jurídicas y la estabilidad de los contratos para los cumplidos y formales.

Pocos rasgos ancestrales de su Gran Caldas se advierten en su voz cuando habla. Su paso por encumbrados círculos en Washington y por los despachos del Ministerio de Hacienda y Planeación en Bogotá, parecieran haberle dado a su voz ese tono neutro por el que se esfuerzan los tecnócratas.

Pero de otra cosa dan fe quienes han compartido con ella en un picnic a orillas del río Potomac o en un piquete en algún hermoso paraje risaraldense. O cuando se mete a la cocina para preparar una bandeja paisa “con todo”. Es ahí donde no deja duda en cuanto a ser la hija de aquella matrona paisa a la que solo vio llorar una vez en su vida y que siempre les infundió fortaleza, integridad y disciplina a sus ocho hijos.

Sus asesores se sobrecogen y sonrojan cuando oyen que algún interlocutor le pregunta si ella es “ñoña” o “nerd” porque, después de revisar su hoja de vida, encuentra que se graduó con honores tanto en su pregrado de ingeniería en la Universidad Tecnológica de Pereira, como en sus maestrías y especializaciones, con promedios superiores al 4,7 en sus calificaciones. Ella lo asume con tranquilidad y responde sencillamente que estudiar es su estado favorito.

Quienes la acompañan en sus faenas diarias la definen como una trabajadora compulsiva y una ejecutora ansiosa. Ella no lo niega y cuenta que con el nuevo ministro de Minas, Federico Renjifo, se han complementado bien porque él, además de cerebral, es tranquilo y reposado y sirve de polo a tierra para aquellos que no logran conciliar el sueño cuando han dejado alguna tarea pendiente.?Se apresura a aclarar que no sufre del complejo de Adán y que, en consecuencia, no pretende que la historia de la Agencia se cuente alguna vez a partir de su llegada al cargo. También, que luego de encontrar el mejor referente dejado por sus antecesores sabrá conjugar los verbos confirmar, robustecer y corregir.

Descansa con lecturas de corte policiaco, pero de sus preferencias no escapa el escritor Javier Moro y su celebrada novela El imperio soy yo, que remite a la época de la llegada de la monarquía a Brasil con todo el despotismo, las inclinaciones, devaneos y pecadillos de los nobles.

Se avecinan para ella decisiones trascendentales. No es de aquellas que creen que la industria minera siga quemando incienso en los altares de las multinacionales, pero sí que la estabilidad jurídica y el cumplimiento de los contratos, dentro del estado del arte planteado por la legislación colombiana, debe ser una regla de oro. Eso sí, no suelta prenda sobre el caso Cerro Matoso, que inicialmente está proyectado para ser definido en los últimos días de septiembre, y se limita a decir que la decisión que se haya de tomar será la más racional. Además, en su escritorio están solicitudes de prórrogas anticipadas de Minas Paz del Río, le está haciendo seguimiento a las concesiones de sal y mira con lupa otras solicitudes de prórroga o modificación.

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