| 7/8/2015 7:30:00 PM

La colombiana que dirige a la multinacional de sopas que inmortalizó Warhol

Esta caleña es una de las colombianas que sacan la cara por el país en el exterior, donde ha desarrollado una exitosa carrera al frente de multinacionales de consumo.

De niña, Ana María Domínguez nunca soñó con ser bombero. Pero en su vida profesional se ha convertido en una verdadera experta en ‘apagar incendios’ en varias de las empresas en las que ha trabajado.

La nueva presidente de Campbell’s en Canadá, la emblemática multinacional de sopas que inmortalizó Andy Warhol con su arte pop en los años 60, nació en Cali, estudió en el Liceo Benalcázar, se graduó como ingeniera industrial de los Andes y se ha especializado en mejorar la rentabilidad de las compañías bajo su mando.

A finales del año pasado fue escogida para presidir Campbell’s en Canadá, una de las principales operaciones de la compañía centenaria, que nació en New Jersey y es considerada la mayor productora de sopas del mundo. Lea también: Los 'huevos millonarios'de Incubadora Santander


En este país, Domínguez maneja una compañía de 800 colaboradores, que vende US$650 millones al año y maneja, además de la marca de sopas, las bebidas V8, los snacks Goldfish y Pepperidge Farms, así como línea de alimentos orgánicos para bebés Plum, adquirida hace dos años. Su desafío será seguir creciendo y mejorar la rentabilidad de la compañía para sus accionistas.

Su recorrido empresarial arrancó en 1993 en Procter & Gamble en Colombia, donde ingresó al área de mercadeo. Después de tres años en la multinacional de consumo, decidió cursar un MBA en la Universidad Schiller en París y a su regreso a Bogotá se vinculó con otra multinacional, esta vez SC Johnson. Su buen desempeño en el área de mercadeo le permitió convertirse, en 2001, en la directora de mercadeo para la Región Andina con sede principal en Venezuela, donde operaba entonces la principal planta.

Además de enfrentar el rápido proceso de cambio que vivió el país en ese momento, aprendió a lidiar con varias crisis, entre ellas la definición de una estrategia común para los cuatro países andinos y el manejo de los periódicos desabastecimientos de materias primas para la producción en Venezuela. “Tuvimos que cambiar toda la estrategia, tomar decisiones rápidas, pero fue un gran aprendizaje desde el punto de vista profesional, porque se tomaron decisiones muy importantes”, asegura.

Cinco años después, la compañía decidió trasladarla a Brasil, también para dirigir el área de mercadeo, en momentos en que esta economía mostraba un potencial de crecimiento muy grande y la inversión extranjera y la competencia crecían a ritmo acelerado, porque todas las compañías querían una tajada de ese mercado. Lea también: Aníbal Gaviria, el transformador de EPM

Además del reto financiero y estratégico, un tema que le ayudó a crecer profesionalmente fue el hecho de contar con un jefe difícil, que generaba un ambiente de trabajo tenso. “Aprendí un montón, porque me resultaba problemático lidiar con un jefe complicado y al mismo tiempo mantener motivado a mi equipo de colaboradores. Sin embargo, este es un aprendizaje importante, que hace parte de la vida real porque hay ocasiones en que el reto es entregar resultados aunque el ambiente laboral no sea el que uno quiere”, explica.

Su primera oportunidad de manejar una operación total de negocio llegó en 2009, cuando SC Johnson la escogió como gerente en Puerto Rico, donde el negocio registraba caídas importantes en ventas y rentabilidad, y dificultades adicionales por el incendio en una de sus plantas. Dos años después, la transformación del negocio era total, y esto le permitió ser escogida para manejar la operación en Canadá, donde también los problemas de rentabilidad exigían de grandes cambios.

Fue precisamente en su posición como gerente en Canadá cuando los directivos de Campbells decidieron ofrecerle la presidencia para manejar el negocio en tiempos en que se requieren también grandes decisiones. Para Ana María Domínguez, su decisión fue difícil aunque optó por tomar el cargo debido a los grandes retos que le plantea: por un lado, mejorar los niveles de rentabilidad de la compañía; pero, al mismo tiempo, trabajar en innovación de productos con un equipo de investigación que tiene total autonomía para hacer cambios.

Ana María reconoce que el éxito de su carrera profesional ha sido posible gracias al apoyo de su esposo, quien en Colombia trabajó como corredor de bolsa, pero tuvo que convertirse en inversionista profesional para acompañarla en las posiciones que ha ocupado en distintos países. Los retos de esta colombiana son enormes al frente de la nueva compañía, pero sin duda con la experiencia acumulada los sacará adelante. Una fórmula ganadora.
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