| 2/29/2012 6:00:00 PM

Cambio extremo

Después de 50 años, el Centro Administrativo Nacional, en Bogotá, tendrá una transformación urbanística para convertirse en un referente arquitectónico de la ciudad. Andrés Escobar está al frente de este reto.

El 7 de noviembre de 2010, Andrés Escobar Uribe recorrió, junto a 45.333 personas, los 42 kilómetros de la Maratón de Nueva York, una de las pruebas atléticas más importantes del mundo. Su gran afición por este deporte lo llevó también a correr la Maratón de Chicago –otra prueba no menos exigente– y desde 2000, cada año, cumple su cita en la Media Maratón de Bogotá, un circuito de 21 kilómetros.

Pero, quizá estas carreras podrían resultar menos exigentes que la prueba de largo aliento que asumió el pasado 20 de febrero, cuando se posesionó como gerente de la Empresa Nacional de Renovación Urbana Virgilio Barco. Su primer reto será promover la transformación del Centro Administrativo Nacional (CAN), construido hace 50 años en el occidente de Bogotá, y que incluye un gran proyecto de densificación.

Su pasión por las maratones lo ha llevado a trotar por toda la ciudad, casi siempre sin un rumbo específico, para recorrer calles que normalmente no transita en su vehículo. Esto le ha permitido conocer la arquitectura y los vericuetos de una ciudad que clama a gritos por la renovación urbana; mientras escucha en completa libertad clásicos del rock como Pink Floyd, Led Zeppelin y Ozzy Osbourne.

Por cosas del destino, siempre ha trabajado en temas de renovación urbana. Se graduó como ingeniero civil en la Escuela de Ingeniería de Antioquia y luego hizo una maestría en economía en Los Andes, en Bogotá, que lo llevaron a cargos como jefe de Desarrollo Urbano del Departamento Nacional de Planeación; director de vivienda del Ministerio de Desarrollo; secretario de Planeación Distrital en Bogotá y gerente de Metrovivienda, la empresa creada durante la administración del alcalde Enrique Peñalosa, para operar como un banco de tierras. Su cargo más reciente, como gerente de Construcciones Planificadas –una empresa del empresario y banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo–, le permitió afinar su experiencia en el tema de densificación urbana y volver al sector de Ciudad Salitre, justo enfrente del CAN, en el que trabajó 20 años atrás.

Bajo su batuta se transformará urbanísticamente un sector clave del poder estatal, pues allí funcionan ministerios como los de Defensa, Transporte, Minas y Educación, departamentos administrativos y otras dependencias del Estado, y se convertirá en un espacio de usos mixtos, pues combinará edificios de oficinas –tanto públicos como privados–, zonas de vivienda, de recreación y esparcimiento, comercio y servicios.

De un área actual de 70 hectáreas, pasará a unas 150 hectáreas, lo que permitirá desarrollar unos 4,5 millones de metros cuadrados, siempre y cuando la Alcaldía de Bogotá apruebe las iniciativas de renovación que presentará esta empresa.

El desarrollo del proyecto podría tomar por lo menos 30 años, de acuerdo con los cálculos de Escobar Uribe, quien estima este plazo para la absorción de la oferta urbana que le cambiará la cara a este sector de la ciudad y buscará convertirse en un referente arquitectónico.

Aunque no está definido qué se queda y qué se tumba, buena parte de los 21 edificios que hoy existen tendrán que ser demolidos, pues ya cumplen más de 50 años y muchos no cuentan con las normas de seguridad y sismo resistencia exigidas. 

La meta para 2012 es tener toda la información de levantamiento arquitectónico y topográfico para desarrollar el año entrante un plan maestro que permita tomar las decisiones sobre qué se hará. En 2013 se enviarán las invitaciones a firmas de arquitectura para tener los diseños de las primeras edificaciones.

El desafío, sin embargo, va más allá de lo urbanístico. Uno de sus retos será lograr esta gran transformación sin sacar un peso de las arcas del gobierno. ¿Cuestión de magia? “Más bien un ejercicio de ingeniería financiera”, aclara, y asegura que el sector privado tendrá un papel clave a través de alianzas público-privadas. Este tema se negociará con los fondos inmobiliarios, que cumplirán un papel protagónico en la ejecución.

La transformación del CAN, al igual que su participación en una próxima maratón, le están exigiendo una preparación muy juiciosa. Por estos días lo desvela The power broker, una biografía de Robert Moses, a quien se le llamó ‘El maestro constructor’ y es considerado el gran transformador urbanístico de Nueva York, pues durante los 35 años que fungió como director de planeación desarrolló puentes, parques y espacios públicos que hoy la hacen una ciudad ícono.

Al igual que Moses, su gran obsesión es lograr que se dé un proceso de renovación en una ciudad que pide el cambio a gritos. Esa es una carrera que no se puede aplazar.

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